Destinaron 875 millones en 2010, frente a 1.954 millones en 2007

La crisis recorta a la mitad la dotación de las cajas para obra social

La crisis financiera que atraviesa la banca española tiene una víctima colateral: la obra social de las cajas. Desde 2007, cuando el sector destinó cerca de 2.000 millones a estos fines, la dotación se ha reducido a menos de la mitad: 875 millones en 2010.

Los programas sociales de las cajas de ahorros se desangran lentamente. A medida que estas entidades ven reducido su beneficio, los fondos que pueden derivar a la obra social van menguando en la misma cuantía.

De acuerdo con la Memoria de Responsabilidad Social Corporativa del sector, publicada recientemente por la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), la dotación conjunta para estos fines ascendió en 2010 a 875 millones de euros. Estos fondos que se gastarán en 2011 y en ejercicios posteriores.

La caída de la dotación respecto a 2009 es de un 21%, pero si se toma como referencia las aportaciones para obra social de hace tres años, el desplome asciende al 55%.

La labor social deberá competir con el dividendo en los nuevos bancos

El retroceso sufrido por esta partida se explica, fundamentalmente, por los problemas que la mayoría del sector está sufriendo para mantener su beneficio.

En 2007, cuando las turbulencias internacionales aún no habían golpeado a España y la burbuja inmobiliaria no había pinchado, las cajas obtuvieron un beneficio conjunto que rozaba los 11.000 millones de euros, frente a los 3.144 del pasado ejercicio.

De hecho, el porcentaje de fondos destinados del beneficio a la obra social se ha mantenido muy constante en los últimos años: un 27,85% en 2010, un 26,9% en 2009, un 27,7% en 2008...

Además de la caída del negocio, otro fantasma amenaza a la obra social: la conversión de las cajas en bancos, que obliga a las entidades que cotizan en Bolsa o que tengan inversores privados a destinar una parte del beneficio a remunerar a sus nuevos propietarios. Aun así, Isidro Fainé, presidente de CaixaBank y de la CECA, defiende, en una carta incluida en la citada memoria, que los cambios legislativos que han llevado a la mayoría del sector a fusionarse y a adoptar la forma legal de bancos, no afectarán a la esencia de los proyectos de obra social.

Diferencias entre entidades

En paralelo a la caída de las dotaciones para obra social se han ido reduciendo en la misma proporción los gastos -que recogen fondos dotados en ejercicios anteriores y algunos ingresos procedentes de la propia obra social-. En 2010, las cajas gastaron para estos fines 1.429 millones de euros, frente a los 1.779 millones de un año atrás (-19,7%).

Las diferencias entre entidades son notables. Cajasur, intervenida por el Banco de España y posteriormente adquirida en subasta por BBK, vio menguar su inversión en obra social un 61,4%. Caja Mediterráneo (CAM), la última firma que ha tenido que ser rescatada por el supervisor, recortó su gasto en obra social un 36,3% en 2010.

Entre los grandes grupos, las cajas que se han aliado para formar Bankia (Caja Madrid, Bancaja, Caixa Laietana, La Caja de Canarias y las cajas de Ávila, Segovia y Rioja) redujeron su gasto para estos fines sociales un 34%, al pasar de 318 millones de 2009 a tan solo 209 millones un año más tarde.

La Caixa, única entidad que mantiene el tipo

En medio de un panorama de fuertes recortes en los presupuestos destinados a obra social, La Caixa es la única caja de ahorros que ha logrado incrementar los fondos que destina a estos fines. De acuerdo con la Memoria de Responsabilidad Social Corporativa de 2010, la entidad catalana gastó 480,5 millones de euros en 2010 para obra social, frente a los 453 millones de un año atrás (incluida la aportación de Caixa Girona, que fue adquirida por la caja barcelonesa).

La Caixa desarrolló en 2010 cerca de 58.000 actividades en sus 621 centros de obra social. Dos tercios de los fondos destinados a obra social fueron a parar a programas relacionados con la asistencia social y sanitaria.

En el resto del sector, la tendencia a potenciar la ayuda a personas sin recursos es muy acentuada. El 46% del dinero que las cajas destinaron a obra social en 2010 fue a parar a programas de asistencia social (667 millones de euros), mientras que la cultura sigue perdiendo peso. Los 451 millones representan el 30% del total.