A fondo

Cajas y mercados: la suerte está echada

El futuro de las cajas gira a toda velocidad por los contornos de la ruleta de los mercados. El sector afronta sus días más cruciales. Septiembre es el mes marcado en el calendario para lograr el capital extra exigido por el Banco de España. Después de un verano de intensas negociaciones y en uno de los momentos más difíciles para captar fondos, siete grupos se juegan su destino: o encuentran inversores o se entregan en manos del Estado, a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

Una de las cajas que menos incógnitas debe despejar en las próximas semanas es Catalunya Caixa. La entidad dirigida por Adolf Todó ya ha asumido que deberá recapitalizarse a través de este Fondo. La única duda ahora es qué parte del accionariado estará en manos de sector público. El objetivo, tras el desembarco del FROB, será sanear la entidad para que los organismos fundadores puedan llegar a recomprar la participación que adquiera el Gobierno.

Tampoco Caja Mediterráneo (CAM) cuenta con muchas alternativas. La entidad alicantina, intervenida a finales de julio y controlada desde entonces por el FROB, está en proceso de auditoría y saneamiento. Después, será subastada. La vicepresidenta primera del Ejecutivo, Elena Salgado, ha asegurado que la intención inicial es venderla en un solo bloque. Una vez que los expertos determinen la valoración de la entidad empezarán a buscarse posibles compradores. La única duda: quién se quedará con la tercera caja rescatada desde el comienzo de la crisis.

Otra entidad que parece tener claro su destino es Caja España-Duero. Su presidente, Evaristo del Canto, firmó el preacuerdo de fusión con Unicaja. El proceso ha sufrido algún amago de descarrilamiento este mismo mes pero, según fuentes de ambas entidades, hoy por hoy las negociaciones avanzan adecuadamente. Lo normal sería que en septiembre los consejos respectivos sellaran la alianza. En previsión de que la fusión pudiera naufragar, una asamblea de la caja castellanoleonesa aprobará su conversión en banco, para poder optar ser recapitalizada por medio del FROB.

No es esta la única entidad que transita entre la solución pública y la privada. Otras cuatro competidoras, buscan fondos a contrarreloj para minimizar las necesidades de inyección de capital desde el FROB.

Las fórmulas mixtas

Dos de ellas, Novacaixagalicia y Unnim parecen abocadas a optar por una fórmula mixta. La primera, liderada desde hace dos meses por el empresario José María Castellano, ya ha conseguido el compromiso de cuatro fondos de inversión y de una docena de ricos gallegos para que participen en el proyecto. El objetivo inicial era que contribuyeran con 700 millones de euros, pero está por ver si se alcanzará esa cifra. El resto, unos 1.200 millones, los aportará el FROB.

Mientras tanto, la catalana Unnim, ha contactado con varios fondos de inversión y con varias cajas, para tratar de evitar la toma de control por parte del Fondo. Fuentes de la misma reconocen que el interés despertado antes del verano "se ha relajado" en las últimas semanas.

Por último, los dos grupos mejor saneados de los siete citados, BMN (liderado por Cajamurcia y Caixa Penedès) y Liberbank (capitaneado por Cajastur), han barajado dos alternativas: buscar inversores privados o dar el salto al parqué (como ya hicieron Bankia o Banca Cívica). Dado el difícil momento de los mercados, ambas alianzas de cajas han solicitado al Banco de España una prórroga para tener más tiempo para buscar fondos.