Industria aeroespacial

El satélite manchego busca lanzador por medio mundo

Elecnor Deimos pide presupuestos en EE UU, Europa e India para contratar un cohete a finales de año

El satélite manchego busca lanzador por medio mundo
El satélite manchego busca lanzador por medio mundo

Diseñar, construir y llevar un satélite con éxito al espacio depende en gran parte de un agente ajeno al proyecto, el lanzador. El cohete que es contratado para sacarlo de la atmósfera influirá decisivamente en el proceso de producción y en las garantías de que el satélite termine operando. El grupo español Elecnor, a través de su filial aeroespacial Elecnor Deimos, está precisamente en la labor de buscar ese transporte para poner en órbita su segunda máquina, el Deimos 2, allá por septiembre de 2013. Empresas europeas, estadounidenses e indias son las opciones.

"Estamos en un momento crítico para el proyecto", comenta Miguel Belló, director gerente de Elecnor Deimos, "hasta el grado de vibración de cada uno de los lanzadores posibles influirá decisivamente en el diseño del satélite".

La empresa que dirige Belló prevé invertir en Puertollano (Ciudad Real) entre 60 y 100 millones en hacer realidad Deimos 2. Tutelado, entre otros, por el astronauta Pedro Duque, está llamado a realizar millones de fotos de la tierra, que se comercializarán para servicios de agricultura de precisión, urbanismo o cartografía. Precisamente su lente, suministrada por la coreana Satrec, será uno de sus puntos fuertes convirtiéndolo en uno de los diez satélites con mayor resolución que van a orbitar alrededor de la tierra.

Una decisión en próximos meses

De vuelta a la contratación del propulsor, Elecnor Deimos ha trasladado sus planes al mercado y está a la espera de presupuestos, para elegir a finales de año.

El equipo de Belló se ha dirigido a uno de los lanzadores en boga, la pujante SpaceX. La firma estadounidense, creada por Elon Musk, multimillonario tras vender PayPal a eBay, cuenta ya con diez años de experiencia y fiabilidad en sus lanzamientos. Sin embargo, buena parte de su atención está depositada en los contratos por más de 2.000 millones de dólares firmados con la NASA, lo que encima le da un glamour incomparable. Sus operaciones se han venido ejecutando en las islas Marshall, en Micronesia, y se llevan a cabo ahora desde California, con posibilidad de que arranque en Cabo Cañaveral (Florida).

De ser la novia elegida, el satélite español iría de mochila con otros de mayor volumen. Deimos 2 pesará unos 300 kilogramos -triplica a su antecesor Deimos 1- y tendrá una altura de dos metros.

A la caza de otras posibilidades, Elecnor Deimos se ha ido de California al punto opuesto en el mapamundi. En Rusia ha contactado con la comercializadora ISC, detrás de la que se esconde otra curiosa historia.

Su plataforma, llamada Dnepr, es una lanzadera del misiles reconvertida, que ha pasado de disparar el proyectil intercontinental Satán a trabajar con satélites. Con participación de Rusia, Ucrania y Kazajistán, suele ser en ese último país donde se realizan los lanzamientos. A favor de esta opción, capacitada para poner 800 kilos en órbita, juega que el satélite de Elecnor podría ir de carga principal. Eso implica que se elige fecha y órbita, compartiendo gastos con otros satélites de mayor tamaño que irían como pasajeros.

El artilugio espacial español, que será diseñado e integrado en un centro de nueva creación en la citada Puertollano, debe ser colocado a 600 kilómetros de la superficie terrestre. Esa distancia lo convierte en un satélite de baja órbita, en relación con los satélites de media órbita, como son los del sistema GPS, y los geoestacionarios que Hispasat, por ejemplo, tiene a 36.000 kilómetros. Lanzar a baja órbita cuesta unos 20.000 dólares por kilo de satélite, aunque el precio depende especialmente de si se va de carga principal o secundaria.

Con estrecha relación con la Agencia Espacial Europea (ESA por sus siglas en inglés), la filial aeroespacial de la cotizada Elecnor también barajará las ofertas que pondrá sobre la mesa Ariane, cuya comercializadora funciona ya con independencia de la ESA. Subir el satélite al Ariane 5, con potencia para colocar en el espacio diez toneladas, sería poco menos que utilizar un camión para transportar una caja de naranjas. Sin embargo, Ariane ha incluido en su catálogo al lanzador ruso Soyuz, con despegue en Kourou (Guayana Francesa). Este último no te lleva de carga principal, pero podría aceptar un proyecto del volumen de Deimos 2.

Las dos últimas posibilidades con atractivo para los directivos de Elecnor son la europea Vega, dependiente de la citada ESA, y la india PSLV. El primero de estos dos lanzadores acaba de ser construido en la Guayana Francesa y se esperan los primeros vuelos para comprobar su fiabilidad. Es capaz de llevar cargas de 300 a 1.500 kilos a órbitas bajas. En cuanto a la india PSLV, ligada a la Agencia Espacial de India, es de las más competitivas en precio, pero aún no ha trasladado a Elecnor la minuta que cobraría.

Tras el cohete vendrá la captación de aseguradoras

Elecnor Deimos lanzó con la rusa ISC su primer satélite, Deimos 1, en 2009. El precio fue de 15.000 dólares por kilo. El presupuesto total de la máquina alcanzó los 30 millones.

La vida útil que garantizan los fabricantes de componentes para el Deimos 2 es de siete años, pero Elecnor Deimos confía en que preste servicio durante cuatro décadas.

Una vez elegido el lanzador, la española deberá buscar un bróker que conforme un pool de aseguradoras. Mapfre tuvo un papel relevante en el respaldo de Deimos 1. El precio del seguro se lleva entre el 10% y el 20% de todo el proyecto.

Las estimaciones de Elecnor marcan el equilibrio económico para su segundo satélite entre el primer y segundo año de operación.

La empresa acaba de firmar un acuerdo para instalarse en el centro de tecnologías ferroviarias que Adif tiene en Málaga. Se trata de estudiar la transferencia de tecnología espacial al sector ferroviario.