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A fondo

Falta actuar sobre el crédito

J. Manuel Galindo

El Consejo de Ministros ha aprobado la publicación de un Real Decreto por el que el IVA de la vivienda nueva se reduce del 8% al 4%. Valoramos positivamente la adopción de esta medida por su doble efecto. De una parte, representa una rebaja real sobre el precio total de la vivienda del 4% y, de otra, este ajuste se produce para el adquirente en el momento más oportuno, es decir, a la entrega de la misma, cuando es mayor la necesidad de ahorro previo.

Si adicionamos este 4% al 16%, en términos nominales, y 21% en términos reales de ajuste de precio desde máximos, según datos del Ministerio de Fomento, estaríamos en el entorno del 25% de media de baja total que, considerando la heterogeneidad del producto residencial inmobiliario y su diferente comportamiento a los precios según el área de mercado que se considere, puede representar caídas de valor de hasta un 40% en algunos casos, promediadas con un 10% en otros.

Estos significativos abaratamientos se encuentran en línea con los requerimientos de ajustes demandados desde diferentes operadores y analistas del mercado. Será el análisis particular de cada una de estas áreas, el stock disponible, las necesidades de la demanda y la propia calidad de la ubicación y de la vivienda lo que determinará el precio adecuado.

No obstante, esta valoración positiva de la medida y su implicación -no solo del Ministerio de Fomento, sino también del de Economía y Hacienda- no significa que no sea insuficiente, si el objetivo es dinamizar el sector y con él el empleo y la actividad económica.

El sector inmobiliario, o mejor dicho, la exposición del sistema financiero al sector inmobiliario, es la llave que cierra el flujo del crédito hacia cualquier sector productivo. Si no se adoptan medidas adicionales, bancos y cajas seguirán con el grifo cerrado, y lo que es peor, sus balances continuarán deteriorándose en la misma medida en que se deterioren el valor y calidad de sus activos y se incrementen sus adjudicaciones.

Creemos en la ortodoxia de las medidas para la reducción del déficit y el endeudamiento, pero es necesario cebar la bomba para favorecer el inicio de nuevas promociones de viviendas económicamente sostenibles y establecer cortafuegos para frenar la mora y evitar nuevas adjudicaciones que podrían conducir al traspaso progresivo de los activos de los balances de las promotoras a las entidades financieras, unos 320.000 millones de euros. En todo esto tiene mucho que ver y qué decir el Banco de España asumiendo medidas que faciliten la financiación de estas viviendas. ¿A qué esperamos?

J. Manuel Galindo. Presidente de APCE.

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