A fondo

El peor momento para subastar CAM

El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) se enfrenta al mayor desafío desde su creación: el saneamiento y posterior venta de Caja Mediterráneo (CAM). Este organismo, creado hace dos años para apoyar al sector bancario español, deberá buscar un comprador para la entidad alicantina, intervenida a finales de julio por el Banco de España, en un entorno de fuerte descrédito de los mercados hacia cualquier valor que huela a países periféricos, sector financiero y ladrillo.

El Fondo, presidido por el subgobernador del Banco de España, Javier Aríztegui, inyectó en el momento de la intervención 2.800 millones de euros para recapitalizar CAM, y le ofreció una línea de crédito de 3.000 millones para garantizar su liquidez. Acto seguido, envió a tres administradores para que tomasen el control de la entidad y puso en marcha un proceso de auditoría exhaustiva de la misma.

Ahora el Banco de España debe analizar los riesgos de la caja y su contabilización en el balance. Con toda probabilidad, donde aparecían beneficios en el pasado, el supervisor establecerá que realmente se produjeron pérdidas. El agujero contable que producirá una valoración estricta de los activos inmobiliarios será de grandes dimensiones.

"El FROB va a tenerlo difícil para vender tan rápido como quería", explica un banquero de inversión

Tras esta primera fase, tres firmas de inversión deberán establecer cuánto vale Caja Mediterráneo, para fijar qué porcentaje del capital controla el FROB tras la inyección de 2.800 millones. Será entonces cuando llegue la parte más complicada de la operación. La institución presidida por Miguel Ángel Fernández Ordóñez encargará a algún banco de inversión que sondee el mercado en busca de algún comprador. El proceso a utilizar será una subasta competitiva, en la que se hará con CAM el banco o caja que menos ayudas solicite a cambio de quedarse con la entidad.

El objetivo establecido por el Banco de España es que en septiembre comience el proceso para poder finalizarlo antes de que concluya el ejercicio 2011. "El FROB va a tenerlo difícil para vender tan rápido como quiere el Banco de España", explica un banquero de inversión de un importante grupo internacional. "La situación de los mercados va a dificultar muchísimo la operación, y las solicitudes de garantías contra pérdidas serán cuantiosas", asegura.

A su juicio, el contexto en que se produjeron las dos primeras intervenciones y ventas de cajas de ahorros españolas fue muy diferente. El Banco de España tomó el control de Caja Castilla La Mancha (CCM) en 2009, y la vendió en los meses posteriores a Cajastur. Un año después, fue Cajasur quién cayó y fue adjudicada a BBK. En el primer caso, el proceso de reestructuración de la banca española aún no había comenzado, mientras que en el segundo estaba en plena efervescencia.

Uno de los problemas que surgen ahora es que el mapa de las nuevas cajas ya está prácticamente completo. Caja Mediterráneo estaba llamada a unirse al grupo de Cajastur pero, tras romper la alianza, la posibilidad de que la entidad sea absorbida por otra caja parece casi remota. Tan solo CaixaBank, el nuevo banco cotizado del grupo La Caixa, podría tener alguna opción de pujar en la subasta de CAM, aunque es difícil pensar que una adquisición así le encaje en su estrategia.

"La Caixa cuenta con la red de oficinas más extensa de las entidades financieras españolas, con presencia mayoritaria en Cataluña y una fuerte expansión en Madrid y el arco del Mediterráneo, por lo que se producirían notables solapamientos con la red de CAM", explica un analista del sector bancario. La caja alicantina tiene 948 oficinas, con una concentración muy fuerte en la Comunidad Valenciana, Murcia, Madrid y Andalucía.

Alto coste en capital

Descartada casi por completo la venta de la entidad a otra caja de ahorros, tan solo quedaría la alternativa de que la adquiriera un banco. La vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, defendía recientemente la voluntad de vender CAM en bloque, en lugar de trocearla y deshacerse de sus activos por separado.

La banca extranjera ya tanteó la posibilidad de comprar la caja antes de ser intervenida. El británico Barclays llegó a hablar con el Ejecutivo para establecer qué garantías podía ofrecerle para asumir pérdidas en la operación, pero finalmente no llegó hacer ninguna oferta.

Así pues, los grandes bancos españoles, Santander, BBVA, Popular y Sabadell despuntan como los posibles interesados en adquirir Caja Mediterráneo. Algunos de sus directivos, como el consejero delegado de BBVA, Ángel Cano, han llegado a asegurar que todo es cuestión de precio. Sin embargo, parece muy difícil que en un entorno de requerimientos adicionales de capital, cualquiera de estas entidades asuma un inversión tan arriesgada para crecer en España, una economía con un futuro más que incierto. "Todo dependerá del Esquema de Protección de Activos EPA que pidan, pero auguro que el FROB puede estar una temporada larga en el capital de CAM", comenta el citado banquero.