La caja castellanoleonesa se guarda la posibilidad de acudir al FROB

Unicaja tensa la fusión con Caja España-Duero para lograr más poder

Alta tensión en el proyecto de fusión de Unicaja y Caja España-Duero. Los presidentes de ambas entidades negocian contra el reloj para materializar la operación en las próximas semanas. El primer ejecutivo de la primera, Braulio Medel, está presionando al máximo para incrementar la cuota de poder inicialmente pactada.

El presidente de Unicaja, Braulio Medel
El presidente de Unicaja, Braulio Medel

El asfixiante mes de agosto está alcanzando temperaturas especialmente elevadas en algunos despachos de Málaga y Salamanca. Unicaja, con sede en la ciudad andaluza, y Caja España-Duero, originaria de Castilla y León, pactaron en marzo un preacuerdo de fusión, pero es ahora cuando la negociación entra en su fase más crítica.

En la mesa final de la partida solo hay dos participantes. De un lado, Braulio Medel, presidente de Unicaja y uno de los directivos con mayor experiencia del sector. Del otro, Evaristo del Canto, presidente de Caja España-Duero, rescatado de La Caixa por la Junta de Castilla y León para sacar adelante a la caja regional. Dos duros jugadores que pretenden cerrar un acuerdo en las próximas semanas.

Del Canto necesita un proyecto de integración con Unicaja para cumplir con los nuevos requerimientos de solvencia impuestos por el Banco de España. Para Medel, esta es una las últimas posibilidades para que la caja malagueña dé un salto de tamaño.

La caja malagueña quiere más del 70% del nuevo banco, frente al 63% pactado inicialmente

Aunque ambas partes parecen condenadas a entenderse, Medel está jugando fuerte y reclama ahora más poder del inicialmente pactado. "Se habló de un reparto 63% - 37%, pero ahora Unicaja quiere llegar a controlar hasta más del 70% del banco al que trasladarían sus negocios financieros", apuntas fuentes conocedoras de la operación.

El tiempo corre más deprisa para Caja España-Duero. El Banco de España estableció en febrero que la entidad necesita 463 millones de capital adicional, antes del 30 de septiembre, para reforzar su solvencia. Con la fusión con Unicaja tendría resuelto este problema. No obstante, para no ceder posiciones en la negociación la caja tiene un plan b. En el 5 de septiembre su asamblea habilitará al consejo para que pueda autorizar la petición de capital al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

De acuerdo con fuentes financieras, Unicaja tensará al máximo la cuerda para ganar poder. De hecho, la entidad aún no ha convocado a sus órganos de gobierno para que den luz verde a la operación.

En una semana, Evaristo del Canto celebrará una reunión del consejo donde informará sobre el estado de las negociaciones y en la que previsiblemente se decidirá qué alternativa elegir.

Un proyecto con complementariedad geográfica

Uno de los valores más importantes del proyecto de fusión de Caja España-Duero y Unicaja es su complementariedad geográfica. La entidad malagueña cuenta con una importante presencia en Andalucía, especialmente en la zona oriental, así como en Ciudad Real. Mientras tanto, la caja castellanoleonesa aportaría al grupo, un amplio despliegue en sus zonas de origen (León, Salamanca, Soria, Valladolid...) así como más de 70 sucursales en Madrid, 27 oficinas en Galicia y 11 en Asturias.

El bajo nivel de solapamiento de ambos grupos, junto a los planes de cierres de sucursales acometidos por ambas entidades, especialmente por Caja España-Duero, permitiría un buen acoplamiento que no necesitaría de muchos ajustes adicionales.

Las alianzas frustradas con Caja Castilla La Mancha y Cajasur

Unicaja acumula en su haber dos negociaciones de fusión frustradas que acabaron con la intervención de dos entidades. A comienzos de febrero de 2009, Braulio Medel se reunió en varias ocasiones con Juan Pedro Hernández Moltó, presidente de Caja Castilla La Mancha, para pactar una alianza. Tras el descarrilamiento de las conversaciones, el Banco de España intervino la entidad.

Unos meses más tarde, la caja andaluza anunció un proyecto de fusión con Cajasur, otra entidad que atravesaba serios problemas financieros. A pesar de la insistencia de la Junta de Andalucía para que la operación cuajara, desacuerdos de última hora hicieron naufragar el proyecto. Cinco meses después el supervisor bancario decretó la intervención de la caja cordobesa.