Música

Katy Perry se asoma a un récord legendario

La artista podría ser la segunda de la historia, después de Michael Jackson hace 24 años, que logra cinco números uno con el mismo álbum

Katy Perry
Katy Perry

Hay quien la acusa de producto de marketing, quien le niega cualquier talento y quien la considera incluso inferior a sus competidoras en el reñido mundo del pop femenino. Pero los hechos están de su lado: Katy Perry puede alcanzar esta próxima semana un récord legendario. Si su canción Last Friday Night se convierte en número uno de ventas de la lista de Billboard, la más influyente de Estados Unidos, habrá alcanzado un récord que ostenta desde 1987 Michael Jackson.

Entonces, el disco Bad se convirtió en el primero en la historia que conseguía aupar sucesivamente al top de ventas a cinco canciones distintas: las hoy míticas Bad, I Just Can't Stop Loving You, The Way You Make Me Feel, Man in the Mirror y Dirty Diana. Por ahora, el tercer álbum de Perry, Teenage Dream, ha alzado al podio a cuatro canciones, y hace dos semanas que Last Friday Night amenaza con convertirse en la quinta, aunque por el momento quedó por detrás de un tema del grupo de hip hop LMFAO.

Perry todavía no es tan conocida en España como sus rivales Lady Gaga, Rihanna o Britney Spears; este disco no ha subido del número 4 en las listas y, de hecho, no pasa por España en su actual gira de conciertos, California Dreams Tour, que desde el pasado 2 de abril -cuando arrancó en Lisboa- recorrerá cuatro continentes hasta culminar el próximo 11 de noviembre. Pero se está confirmando como un fenómeno internacional combinando herramientas obvias: canciones bailables poco exigentes, el carisma y belleza de la intérprete, y una cierta clase de excentricidad suave que la convierten en una especie de respuesta a Lady Gaga aceptable para públicos más amplios. Si esta última es rarita tirando a siniestra, Perry lo es en una línea de colores pastel bañados por un infantilismo pícaro.

La posibilidad de que Perry entre en la historia del pop igualando a Jacko tiene a los seguidores del fallecido astro revueltos en internet, y los foros rebosan de acusaciones contra la diva motejándola de éxito prefabricado. Lo cierto es que Perry ha tenido una trayectoria tan oscilante que hace pensar que sus bandazos son antes fruto del cálculo que de la inspiración artística.

Comenzó con 17 años, en 2001, grabando un disco de rock cristiano para una discográfica especializada; por entonces se llamaba Katy Hudson y lucía lo aprendido con sus padres, ambos pastores evangélicos. Luego estuvo un tiempo a las órdenes de The Matrix, un grupo de productores que lanzaron a gente como Christina Aguilera, Shakira, Britney Spears o Avril Lavigne.

De la colaboración no surgió ningún disco, así que su siguiente encarnación tuvo un cierto toque independiente; en sus actuaciones tocaba la guitarra y lucía modelos que, sin dejar de favorecer su figura, correspondían más bien a una imagen de chica independiente. El disco One of the Boys (2008) la colocó de manera aventajada en el panorama musical: llegó al número nueve en ventas, logró un par de singles que sonaron bastante y le cayeron candidaturas a los Grammy y los premios de la MTV, cadena para la que hizo un disco unplugged.

El escote de 'Barrio Sésamo'

Poco a poco, Perry empezó a ser más famosa de lo que correspondería a su éxito gracias a pequeñas noticias llamativas: desde que se censurara su presencia en Barrio Sésamo por su pronunciado escote en un número en que cantaba con el monstruo Elmo, hasta que se habituara a lucir trozos de fruta en su vestuario. Se casó en la India con el actor inglés Russell Brand, también famoso por sus excentricidades, y publicó el Teenage Dream, que sigue dando que hablar hasta hoy, mientras su estilismo se volcaba ya totalmente hacia los cambios de color de pelo y los vestidos tipo Barbie en día soleado.

El disco ya ha conseguido una plusmarca: ha permitido que sea la primera artista de la historia que ha tenido algún tema entre los diez más vendidos durante más de un año consecutivo. Ahora, para igualar a Jackson, se ha hecho la pequeña trampa de lanzar el Last Friday Night en una remezcla a cargo de la rapera Missy Elliott que no aparecía originalmente en el disco, pero que ahora -ventajas de las ventas en formato digital- sí se incluye en él.

Cuando las chicas se adueñaron del pop

Puede que Michael Jackson fuera indudablemente el rey del pop, pero hoy no tiene sucesor; será, en cualquier caso, sucesora, aunque el trono se encuentre terriblemente disputado. En una encuesta realizada el mes pasado por la revista Rolling Stone, Katy Perry quedaba en un meritorio séptimo puesto, aunque seguía por detrás de al menos cuatro artistas en activo: Madonna como reina y número uno, Lady Gaga como número dos -y, de alguna forma, regente ante los tres años transcurridos sin nuevos trabajos de Madonna-, Britney Spears en la tercera plaza y Beyoncé en el quinto puesto.

Por momentos, se acercan a ellas otras figuras, con todo tipo de perfiles: desde niñas rebeldes como Pink hasta bombas latinas como Shakira, pasando por émulas más o menos declaradas de las principales estrellas: Nicki Minaj, Kesha -emparentadas con Lady Gaga-, Christina Aguilera, Miley Cyrus -que sueñan con ser la nueva Britney- o Rihanna -variación radical del modelo Beyoncé-. Todo sin que haya equivalentes masculinos, como si todos los cantantes hombres se dedicaran a alguna variante del hip hop o al rock duro.

Como demuestra el éxito progresivo de Perry, la razón de este protagonismo está en un público concreto: las adolescentes, en un sentido amplio que casi alcanza hasta los doce años. Refiriéndose a esto, la exintegrante de las Spice Girls Mel C hizo esta semana unos curiosos comentarios al diario inglés Daily Mirror en los que criticaba el exceso de carga erótica en artistas que son seguidas sobre todo por niñas: "Las artistas pop tienen comportamientos sobre el escenario extremadamente sexuales y al mismo tiempo tienen fans muy jóvenes, y esta mezcla puede no ser adecuada a veces", afirmó, aludiendo de manera más concreta a Rihanna.