El 33% de las exportaciones a Francia, Italia y Reino Unido

Los recortes en la UE amenazan el tirón del sector exterior en España

Los ajustes adicionales que preparan Francia, Italia o Reino Unido para reconducir los abultados déficits fiscales pueden frenar el crecimiento del sector exterior en España. Uno de cada dos euros que las empresas españolas venden en el exterior se dirige a esos tres países.

Uno de los pilares sobre los que se estaba asentando la débil recuperación de la economía española corre el riesgo de resquebrajarse. Las exportaciones y el turismo se han mostrado en la primera parte de este año como los antídotos perfectos contra la atonía del consumo y la inversión. Sin embargo, las perspectivas para la segunda parte del año no son iguales para ambos sectores. La entrada de viajeros va a seguir creciendo con fuerza (el Ejecutivo estima que aumentará un 6%, lo que supondrá una ganancia de tres millones de turistas a finales de año), pero los recortes en los grandes socios comerciales de España plantean muchas dudas sobre la evolución de las exportaciones en la segunda mitad del año.

Estas han crecido un 20,2% en los cinco primeros meses del año, en gran medida por el dinamismo mostrado por los países de la Unión Europea, los mayores socios comerciales de España. El 66% de las ventas al exterior se dirigen a la UE, en la que destacan sobremanera cinco países (Francia, Alemania, Italia, Portugal y Reino Unido) que concentran uno de cada dos euros de exportaciones.

Excepto Alemania, tres de esos países afrontan fuertes ajustes en el gasto (Francia, Italia y Reino Unido) , lo que, sin duda, puede afectar a su capacidad de compra a las empresas españolas, ya que el 33% de las exportaciones españolas se dirigen a esas tres naciones. Los máximos mandatarios de Francia e Italia han tenido que interrumpir sus vacaciones para acelerar los ajustes ante el acoso de los mercados.

La primera consecuencia sería una menor aportación del sector exterior al PIB, algo que debilitaría aún más el pobre crecimiento de la economía española (en el segundo trimestre apenas avanzó un 0,3% intertrimestral y un 0,7% interanual), gracias a la aportación positiva del sector exterior (2,6 puntos) que compensó la aportación negativa de la demanda interna (1,9 puntos). Si se debilitan las ventas hacia los principales socios comerciales, la aportación de la demanda exterior sería menor y la posibilidad de alcanzar la previsión de crecimiento oficial (1,3%) para este año se antoja casi imposible.

Para tratar de evitar esta situación, la salida más rápida sería la de orientar las ventas a otros destinos, en especial a los países emergentes, que prevén crecer durante este año tres veces más que los desarrollados. Sin embargo, por ahora no hay plan B. Pese a los esfuerzos del Ejecutivo por intentar diversificar el destino geográfico de las exportaciones, estas siguen prácticamente igual de concentradas en la UE que hace cinco años. Entre 2007 y 2011, las ventas a la Unión Europea han caído solo cinco puntos. cuota que han ganado algunos países en vías de desarrollo como Brasil, Turquía o Argelia.

Automoción y bienes de equipo

Si finalmente se produce ese deterioro en las ventas al exterior, los principales perjudicados serán los dos grandes sectores exportadores (automoción y bienes de equipo), que representan al 35% de las exportaciones. Sin embargo, la proporción varía en función del país de destino. En el caso de Francia, el mayor riesgo se encuentra en el sector de la automoción, que concentra una tercera parte de las ventas. Tanto los fabricantes como las empresas auxiliares de automoción han encontrado en el exterior un bálsamo ante el desplome de las matriculaciones en España. Entre enero y junio se han vendido 521.130 turismos, lo que supone un recorte cercano al 25% respecto al mismo periodo del anterior ejercicio. Algo similar ocurre en el caso del Reino Unido, en el que el 22% de las ventas se dirigen al sector de la automoción. Las exportaciones a los otros dos países (Italia y Portugal) están encabezadas por las semimanufacturas (materias primas tratadas y procesadas) y los bienes de equipo (aquellos que se utilizan para hacer máquinas).

Un menor crecimiento de las exportaciones puede volver a impulsar el déficit comercial (diferencia negativa entre exportaciones e importaciones), que se contuvo en los cinco primeros meses del año. En ese periodo se redujo hasta los 20.141 millones de euros, un 6,5% menos en tasa anual. El fuerte crecimiento de las exportaciones compensó el encarecimiento experimentado por el crudo, que ha disparado también las importaciones, con un alza del 14% hasta mayo.