Tormenta en los mercados

Trichet se gana enemigos en el turbulento final de su mandato

El BCE cede a la demanda de intervenir para sofocar el incendio, pero recibe las críticas de Alemania.

Jean-Claude Trichet, presidente del BCE
Jean-Claude Trichet, presidente del BCE

El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, se ganó en los noventa la fama de apagafuegos mundial gracias a su gestión del colapso de los países emergentes cuando era presidente del Club de París, la asociación que agrupaba a los acreedores. Ante el pánico que paraliza a los dirigentes europeos, Trichet emerge de nuevo como bombero ante la crisis de deuda soberana de la eurozona. Esta semana se ha apuntado un gran tanto. Aunque lo ha hecho a un coste elevado. La decisión de comprar bonos españoles e italianos ha desactivado la presión sobre la deuda pública. Las primas de riesgo de España e Italia han caído 100 puntos básicos y los tipos a 10 años caen del 6% al 5%. Alemania ha montado en cólera. A fin de cuentas, es dinero público el que se está empleando para el rescate. Además, como si se tratara de vasos comunicantes, la presión se ha trasladado con virulencia inusitada a las Bolsas.

"Es una medida arriesgada. Implica de facto que el BCE está simplemente imprimiendo dinero. Esto es arriesgado para la credibilidad del BCE para futuras acciones y es arriesgado para la inflación", afirma el economista jefe del banco alemán Commerzbank, Joerg Kraemer, en declaraciones a CincoDías. Como receta para la solución, Kraemer recomienda una de manual: "Estos países en referencia a España e Italia tienen que ahorrar dinero, tienen que cumplir con sus objetivos de déficit". El economista de Commerzbank carga las tintas sobre todo contra Italia, a la que acusa de no hacer hasta ahora ningún plan "para reducir significativamente la carga presupuestaria". Respecto a España, Kraemer, advierte que la situación "está peor que el año pasado". El problema es que las fórmulas convencionales no funcionan.

El pasado martes se cumplieron cuatro años desde la primera inyección masiva de liquidez por el BCE (95.000 millones de euros) como medida para evitar la sequía en el mercado interbancario. Este es el punto neurálgico para el funcionamiento de la economía: si los bancos no se prestan dinero entre ellos, tampoco pueden hacerlo al resto del sistema, que termina colapsándose. Desde entonces, ha llovido mucho y aunque se puede decir que se ha evitado el peligro de una hecatombe financiera mundial, el incendio sigue activo.

Una senda de rectificaciones

El BCE tiene un mandato claro, que es mantener el inflación cerca del 2%, un nivel que se considera compatible con el crecimiento económico. Pero durante la crisis, el BCE ha enmendado su propio criterio varias veces. Dos semanas antes del colapso de Lehman Brothers, el banco sostenía que había que seguir subiendo tipos. De hecho, después de bajar el precio del dinero del 4,25% al 3,75%, Trichet seguía clamando por la moderación salarial. Al final, los tipos llegaron al 1%, si bien desde julio pasado en el 1,5%.

El BCE ha puesto a disposición de los bancos toda la liquidez necesaria y en mayo de 2010 inició un programa de compra de deuda que hasta la fecha asciende a 74.000 millones, pero que a buen seguro habrá aumentado de tamaño. El lunes, día en que se publican los datos, se verá la cuantía de la intervención.

A Trichet le quedan dos reuniones. La conferencia de noviembre la presidirá ya su sustituto, Mario Draghi. Haga lo que haga, el presidente del BCE siempre es criticado: por pacato o por irresponsable. Para cumplir su misión es mantener el rumbo firme y la cabeza serena.

Inyección de liquidez de 50.000 millones

Las inyecciones de liquidez realizadas ayer por el BCE tuvieron la virtud de moderar los tipos interbancarios en todos sus tramos. El euríbor a una semana cayó ayer un 4,61% a 1,222% El euríbor a un año, la referencia para las hipotecas a tipo variable, cayó al 2,083%, el mínimo desde abril del año pasado.

El BCE inyectó ayer 49.750 millones de euros a seis meses. El tipo de interés será el del BCE durante el periodo de vida del crédito, que vence en marzo próximo. Un total de 114 entidades acudieron a esta subasta, en la que la autoridad monetaria otorgó todo el dinero que solicitaron los bancos. El BCE realizó otra subasta adicional a un mes de 75.750 millones a un 1,5% y otra a una semana de 157.070 millones, también al 1,5%.

Pero la tensión se ha relajado y mucho dentro del interbancario. Así lo demuestran los datos del dinero que las entidades depositan a diario en el BCE, este volumen ascendió ayer a 62.514 millones. Puede parecer mucho dinero, pero lo cierto es que el martes las entidades habían alojado en el organismo central 145.217 millones. El ajuste es del 57%. Los depósitos aumentan cuando hay tensión, porque los bancos prefieren dejar el dinero en la entidad central que prestárselo a otros bancos.

El BCE no es especialmente espléndido a la hora de remunerar estos depósitos, ya que solo paga por ellos un 0,75%. Este nivel supone un suelo para la remuneración de los depósitos, nadie pondrá su dinero en una entidad que pague menos.