Proyecta una autopista del mar con Cartagena y el puerto galo de Sète

Melilla conectará con Francia para ganar cuota en el 'paso del Estrecho'

El puerto de Melilla tiene un plan para generar más negocio con una de las diásporas estivales que se repite cada año en Europa: la operación paso del Estrecho. La Autoridad Portuaria ha acordado con las plazas de Sète (Francia) y Cartagena (Murcia) promover una autopista del mar, para pasajeros y mercancías, que uniría el sur de Francia con el norte de África. Los tres puertos cuentan con el apoyo de una de las mayores navieras del mundo, la estonia Tallink.

Melilla conectará con Francia para ganar cuota en el 'paso del Estrecho'
Melilla conectará con Francia para ganar cuota en el 'paso del Estrecho'

Los responsables del puerto de Melilla van a proponer a la Unión Europea un proyecto para sacar de las carreteras a miles de vehículos que atraviesan España, especialmente en verano, con destino a Marruecos. De momento tienen un pacto con los puertos de Cartagena y Sète para promover una ruta de enlace entre el sur de Francia y el norte de África.

Todo apunta a que esa autopista del mar será presentada en Bruselas en el mes de septiembre en busca de ayudas del programa Marco Polo II, continuación de un primer plan que fue ejecutado entre 2003 y 2006 para generar un mayor protagonismo de los canales marítimo y ferroviario en el transporte internacional de mercancías.

Ubicado entre las ciudades de Béziers y Montpellier, y cercano a Nimes y Marsella, el puerto mediterráneo de Sète jugaría el papel de atraer pasajeros que actualmente conducen hasta Algeciras (Cádiz), Málaga o Almería para enlazar por barco con Marruecos y seguir la ruta al volante en el país norteafricano.

Las fuentes consultadas argumentan que la oferta del trío Melilla-Cartagena-Sète se complementaría con los servicios de una de las principales navieras del mundo, la estonia Tallink. Una empresa que se ha involucrado en los últimos meses en la operación del puerto melillense al formar parte del consorcio, dirigido por Juan Villalonga, adjudicatario de la gestión de la terminal marítima de pasajeros durante los próximos 26 años.

La línea Melilla-Cartagena-Sète espera competir en precio con la ruta que une la misma ciudad francesa con el puerto marroquí de Nador, que comparte bocana con Melilla. Y se conseguiría gracias a la citada subvención de la UE prevista en Marco Polo II.

De forma paralela, los barcos que irían desde Melilla hacia Francia pararían en Cartagena para captar parte del tráfico hortofrutícola del norte de Almería y de Murcia con destino al sur de Europa.

Problemas para la ampliación

Mientras se buscan nuevas vías de ingresos para el puerto de Melilla, el equipo directivo encabezado por el presidente Arturo Esteban y el director general José Luis Almazán, no ha conseguido arrancar aún el visto bueno de Fomento al proyecto de ampliación.

Su intención es abrir la infraestructura al capital privado para impulsar una obra civil valorada en 300 millones de euros. El 70% de la inversión correría a cargo de los potenciales socios captados entre fondos de infraestructuras, navieras o conglomerados industriales.

La idea de la ampliación se plasmó en planos en 2007 y se basa fundamentalmente en ganarle 51 hectáreas de terreno al mar para crear una nueva terminal de contenedores y distintas áreas industriales. La cercanía de las Elecciones Generales dejan la actuación en el congelador.

En Melilla, donde existe máxima dependencia del puerto, se estima que las obras precisan unos cinco años para su ejecución. Una vez finalizadas, se crearían unos 6.000 puestos de trabajo.

Argelia, en el punto de mira

Tras habilitar una nueva línea con el puerto granadino de Motril y proyectar la autopista del mar hasta la plaza gala de Sète, Melilla mira hacia Argelia. La intención del puerto pasa por lanzar rutas para abastecer de bienes de consumo a los puertos argelinos, entrando en directa competencia con Alicante. En ese enclave levantino se ha generado toda una industria que gira en torno a las conexiones con Orán y Argel.

Un tren a Marruecos, clave para atraer mercancías

El puerto de Melilla espera como agua de mayo las Elecciones Generales del próximo mes de noviembre. Y es que su presidente, Arturo Esteban, tiene una compleja petición de negociación con Marruecos para el próximo Ejecutivo.

De marcado historial al frente del Partido Popular de Melilla, Esteban pretende que bien Mariano Rajoy o bien Alfredo Pérez Rubalcaba pidan al reino alauí la conexión ferroviaria para mercancías entre el puerto melillense y Marruecos.

Cercada por el país vecinos, en la ciudad autónoma apenas se puede competir como hub que atrae a grandes cargueros para que sus contenedores sean traspasados a buques menores y que sean estos quienes distribuyan la carga. La entrada en Marruecos por ferrocarril convertiría a Melilla en una de las ventanas de África al Mediterráneo, dando impulso al puerto como terminal de importación y exportación de carga.

Los directivos de la infraestructura española son conscientes de la dificultad que entraña la negociación, máxime cuando el vecino puerto marroquí de Nador es máximo competidor de Melilla. Pero también sostienen que buena parte del futuro de la ciudad española depende de que se instauren nuevas relaciones comerciales con el país vecino en el marco del desarme arancelario de este con la Unión Europea.

Melilla contaba con una terminal de carga de minerales que llegaban de las minas de Uixan, en la provincia de Nador, a través de una línea de tren que explotó la Compañía de Minas del Rif y que fue inhabilitada en 1972.

Desde el puerto se insiste en que no sería especialmente costoso resucitar esa vía a lo largo de unos 20 kilómetros.