La respuesta política

Bruselas trata de apagar el incendio con el calendario

La UE exige a los países que el fondo esté listo "en semanas" y Salgado acusa a Trichet de "crear confusión".

La intención fue buena, el resultado, como tantas otras veces al hablar de la Unión Europea, no tanto. Después de la debacle bursátil vivida el jueves en todas las plazas mundiales, la Comisión Europea se apresuró el viernes a anunciar la comparecencia del comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, a modo de cortafuegos, para tratar de calmar a los mercados y, sobre todo, dar una imagen de unidad frente a la crisis de la deuda.

Ante las acusaciones de excesiva burocracia del nuevo fondo esgrimidas por algunos inversores como explicación de los ataques especulativos al bono de Italia, España y, en menor medida, de Bélgica y Francia, Rehn lanzó un órdago.

"Los cambios necesarios para permitir al fondo de rescate europeo comprar deuda en los mercados secundarios y conceder préstamos a países en dificultades estarán listos en semanas", dijo el comisario. En palabras de Rehn, hubiera sido "imposible" tener un acuerdo listo para su aplicación al día siguiente de la cumbre del euro del 21 de julio porque hay que cumplir con los "complejos" detalles del pacto. "Es un precio aceptable a pagar en democracia", ironizó.

A continuación, reiteró el mismo mensaje expresado un día antes por el presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso: "Espero que todos los Estados miembros de la zona euro hagan lo que se espera de ellos (en alusión a la aprobación en sus respectivos parlamentos de los acuerdos de julio)". Rehn cometió, como Barroso, el error de plantear una nueva ampliación de la capacidad del fondo de rescate, cuando este ni siquiera ha comenzado a operar. Un debate, el de si habrá o no suficiente dinero, que el vicecanciller alemán, Philipp Rösler, se apresuró el viernes a descalificar. "Viene a destiempo. Hace solo dos semanas que se adoptaron amplias y buenas decisiones. Por eso no veo ninguna necesidad de reabrir la discusión", aseguró.

Seguro que no se refería en concreto a estas palabras del mandatario alemán, pero el comisario Rehn sí admitió que ha habido errores en la comunicación de las instituciones europeas y de los Estados miembros, lo que a su juicio ha podido crear "malentendidos" o mensajes "contradictorios". En este sentido, apeló a una comunicación rigurosa para que "se entienda y se escuche" el mensaje de que están trabajando para proteger a la moneda única.

Sarkozy, al teléfono

Mientras Rehn comparecía ante los medios en Bruselas, el presidente de la República francesa, Nicolas Sarkozy, tomaba la iniciativa en un intento por reforzar y unificar el mensaje de los gobiernos europeos. El dirigente galo mantuvo contactos con la canciller alemana, Angela Merkel, de cuya conversación no trascendió el contenido y también habló con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi y el jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero. El Palacio de la Moncloa emitió un comunicado en el que de manera sucinta explicó que la conversación con Berlusconi giró en torno a las fluctuaciones de la prima de riesgo.

"Ambos mandatarios consideran poco comprensibles los movimientos especulativos de los mercados de deuda soberana", explicó el escrito.

Con Sarkozy coincidió en la necesidad de aplicar los acuerdos adoptados por el Eurogrupo lo antes posible y ambos reafirmaron su determinación por defender la estabilidad de la zona euro. Zapatero y Sarkozy recordaron la necesidad de que los distintos Estados colaboren y coordinen sus actuaciones "con una perspectiva global, ante los temores surgidos en los últimos días sobre la economía mundial".

Los principales líderes europeos sí dieron una imagen de unidad con esta ronda telefónica, pero, entretanto, el cruce de acusaciones se sucedió sobre si los mensajes habían sido acertados o más bien habían desencadenado la tormenta. El consejero del Banco de España y catedrático de Economía de la Universidad Pompeu-Fabra, Guillem López-Casasnovas, lamentó que el BCE y su presidente, Jean Claude Trichet, estén más alineados con las posiciones del Gobierno alemán que con una política común europea. "O hay un salto adelante desde el punto de vista político o los economistas estamos mareando la situación", añadió en declaraciones a Rac 1.

El miembro español del Comité Ejecutivo del BCE, José Manuel González-Páramo, resumió con sus palabras el sentir de la mayoría de dirigentes políticos e inversores. "Es urgentísimo actuar y evitar entrar en modo de pánico, ya que es lo que lleva siempre a adoptar decisiones irracionales", advirtió. Para el consejero del BCE, la demora en la aplicación del fondo explica el pesimismo.

Los 'deberes' de la Comisión a España

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, aseguró el viernes que el acoso de los mercados contra la deuda española e italiana es "incomprensible", y aseguró que España ha avanzado mucho en sus planes de ajuste y de reformas. Dicho esto, llegó el toque de atención, ya que admitió que ahora lo urgente es que las aplique de forma "contundente".

"España se ha comprometido con medidas amplias. Ha avanzado de manera importante en las áreas de consolidación fiscal, la reestructuración del sector bancario, la reforma de las pensiones y las reformas laborales (...) pero, aunque muchas de las reformas ya están en curso, al igual que en el caso de Italia, la implementación contundente es primordial", afirmó Rehn en rueda de prensa.

Por ello, los planes de consolidación fiscal tienen que ser "aplicados estrictamente al nivel regional", añadió en referencia al desequilibrio presupuestario de las comunidades autónomas. La opinión de la Comisión Europea es que en términos de política fiscal tanto España como Italia están en vías de cumplir con sus objetivos de déficit el próximo año y los siguientes.

Eso es esencial, subrayó, y por ello las autoridades deben centrarse en la aplicación de las medidas acordadas y si hay desviaciones, deben actuar rápidamente para compensar los desajustes.

"Creo que ninguno de estos países va a necesitar un programa", de rescate, indicó Rehn para reafirmar la postura ya expresada en los últimos días por distintos portavoces de la Comisión Europea.

"Sus fundamentos económicos no lo justifican y las acciones de sus gobiernos tampoco", recalcó. No obstante, sostuvo que los trabajos de "fortalecimiento del sector bancario y las reformas estructurales planeadas tienen que ser concluidas". Rehn consideró además que, a pesar de las condiciones "tensas" en los mercados, el resultado de la subasta del Tesoro Público español del jueves "fue relativamente positivo y eso es una buena señal".