La respuesta de los mercados

El pulso del riesgo se acelera

El seísmo que sacude a la deuda soberana de la eurozona desata la volatilidad, seca el flujo de dinero en el mercado interbancario y activa la búsqueda de valores refugio ante la elevada incertidumbre.

1. Interbancario. Crece la desconfianza en el mundo financiero

Los indicadores de desconfianza en el mundo interbancario empiezan a dar signos de preocupación. El Ted Spread, que mide la brecha entre la rentabilidad del líbor a tres meses en dólares y las letras del Tesoro americano al mismo plazo, se elevó el viernes hasta 25,9 puntos básicos. Su equivalente europeo, la diferencia entre la deuda alemana a tres meses y el euríbor, escaló hasta 132,4 puntos básicos, máximo desde marzo de 2009, cuando se produjo el crac de los mercados de renta variable. El índice se moderó luego hasta 121,2 puntos. Estos índices miden la disposición de los bancos a prestarse dinero entre sí. La situación no es tan dramática como en la quiebra de Lehman Brothers. Entonces, el Ted Spread llegó a situarse en 436 puntos básicos, mientras que el homólogo europeo escaló hasta 340,25 puntos básicos.

2. Depósitos en el BCE. Las entidades se guarecen en el Banco Central

La parálisis del mercado interbancario ha obligado al BCE a dar un paso adelante y ofrecer barra libre de financiación a la banca. Una de las muestras de que las cosas no funcionan como deben es la cantidad de dinero que la banca deposita en el eurosistema: el último dato, del jueves, asciende a 117.763 millones, que contrasta con los 28.679 millones del 21 de julio, día en que la UE cerró el segundo rescate a Grecia. La cifra también es 2,4 veces superior a la de hace una semana, aunque supone un descenso de 3.977 millones respecto al miércoles pasado. Y todo ello, en un entorno en el que el BCE no es especialmente espléndido en la remuneración de los depósitos, ya que ésta es del 0,75%. La cifra constituye un suelo para la banca, puesto que nadie depositará su dinero en una entidad que ofrezca menos que el banco central.

3. Volatilidad. Montaña rusa en las Bolsas

No siempre el río revuelto supone ganancia de pescadores. Por ejemplo, el viernes fue especialmente difícil acertar el momento de entrar en el Ibex: la oscilación entre el punto más bajo, al comienzo de sesión, y el más alto, a las 14.30 horas, fue del 5,35%. Después, los inversores que apostaran por el Ibex en ese momento verían cómo el índice retrocedía un 2,8% durante las tres últimas horas operativas. De hecho, el Ibex se decantó por las pérdidas (-0,18%) en los últimos cinco minutos.

Los indicadores de volatilidad VDax, para Europa, y Vix, para Wall Street, han regresado a sus niveles más altos vistos desde la primavera del año pasado, cuando arreció la crisis de deuda.

4. Franco suizo. El valor que nunca falla

El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, clamó el jueves inútilmente por que las intervenciones en el mercado de divisas sean coordinadas a nivel mundial. No hay muchos dispuestos a escucharle y, desde luego, no en Suiza ni en Japón. El banco central de Suiza ha decidido por sorpresa bajar tipos y vender francos para tratar de poner riendas a la escalada de la moneda.

El franco suizo es un valor refugio clásico en tiempos de incertidumbre. La moneda ha hecho esta semana máximo histórico contra el dólar (1,311 dólares) y el euro (0,912). El anuncio ha estabilizado el ascenso. El yen, también en máximos, se ha normalizado más rápidamente, al pasar de 76 a 78 unidades por euro.

5. Oro. Refugio ante la inestabilidad

Se pueden hacer muchas estrategias, pero si hay algún activo que nunca falla, ese es el oro. La moneda de cambio más antigua de la humanidad está en su undécimo año consecutivo de subida. Es decir, funciona como inversión en tiempos de expansión económica y en momentos de fragilidad.

Tras romper esta semana la barrera de los 1.660 dólares por onza, el metal precioso se tomó un respiro en la parte final de la semana para situarse en el entorno de los 1.650 dólares, preparado para atacar de nuevo sus máximos históricos. En lo que va de año, la ganancia acumulada es del 16,4%. Si se mantiene la tendencia, el oro lograría tres años consecutivos con revalorizaciones de dos dígitos.