La crisis de la deuda

Riesgos y fortalezas a tener en cuenta al invertir

1. Desaceleración. Los últimos indicadores económicos que llegan de EE UU han abierto una vieja herida al aumentar el temor a una recaída económica global que complique la salida de la crisis. La caída del índice ISM de actividad manufacturera al nivel más bajo desde julio de 2009 y la ralentización que reflejaron los datos de PIB del primer trimestre -creció un 1,3% frente al 1,8% esperado- han desatado las alarmas. Los datos de empleo de julio aliviaron algo el viernes. La mayoría de los expertos, no obstante, descarta una recesión en EE UU. Muchos recuerdan, además, que las causas de la desaceleración se pueden encontrar en los efectos del terremoto en Japón, la subida del precio de las materias primas y la pérdida de confianza como consecuencia de la crisis europea o el engorroso proceso vivido para aumentar el techo del gasto.

2. La crisis europea. Wall Street generalmente marca el paso de los mercados pero esta semana ha quedado patente que los efectos de la crisis de deuda europea se han hecho sentir en los mercados al otro lado del Atlántico. El estratosférico nivel que han alcanzado las primas de riesgo de Italia y España amenaza la continuidad del euro a ojos de los inversores, un riesgo que ha disparado la volatilidad de los mercados. La mayoría de los expertos da una probabilidad mínima a la desaparición de la moneda europea pues los costes de semejante decisión serían demasiado traumáticos y probablemente desembocarían en una recesión mundial de calado. En cualquier, caso la búsqueda de una solución a los problemas por parte de Europa, al menos la puesta en marcha del plan de salvamento al euro que anunciaron a finales de julio, se perfila decisivo para restaurar la calma en los mercados. Una importante clave será ver si el fondo de rescate compra deuda en el mercado de deuda y logra frenar el contagio.

3. Emergentes. Una desaceleración de las economías emergentes, responsables del 49% del PIB mundial, es otro riesgo que los inversores no deben perder de vista por el impacto que puede tener también en las economías desarrolladas. Algunas firmas temen que India y China sufran un parón que les lleve a crecer por debajo de su potencial del 9% o 7,5%.

4. Materias primas. El fuerte incremento del precio de las materias primas en los últimos meses se ha convertido en otro importante lastre para la economía mundial. Credit Suisse calcula que cada incremento del precio del petróleo del 10% resta un 0,15% al PIB mundial. No hay que olvidar que en lo que va de año el barril de Brent acumula un avance del 14,8%.

5. Empresas. La fortaleza que muestran los balances de las empresas se perfila como un motivo a favor de la inversión. La deuda neta sobre el Ebitda está en el mínimo de los últimos 21 años y el flujo de caja como proporción del PIB está en niveles elevados, según Credit Suisse. En otras palabras, las empresas están preparadas para afrontar tiempos difíciles al tiempo que podrán invertir en cuanto mejore la situación económica. "Esto no es 2008 y las empresas se encuentran en una situación mucho más saneada que cuando quebró Lehman Brothers. Podemos ver algunas revisiones a la baja de resultados pero las perspectivas de dividendos siguen siendo buenas y no hay que olvidar que son una parte importante de los rendimientos. Tanto las valoraciones como las rentabilidades esperadas son atractivas a los niveles actuales", explica Lis, de Aviva Investors.

6. Valoración. Los precios actuales son el otro gran atractivo de los mercados a día de hoy. Los expertos aseguran que si se descarta un escenario de recesión, hay auténticas gangas. El Ibex, sin ir más lejos, cotiza en niveles de abril de 2009.