El impacto de la crisis

La recuperación de la economía se frena en seco por la falta de consumo e inversión

Los datos del PIB confirmaron ayer que la recuperación económica se debilita. La economía española creció un 0,2% en el segundo trimestre y un 0,7% en términos interanuales (una décima menos que entre enero y marzo en ambos casos). Nuevamente, la actividad salvó los muebles gracias al dinamismo del sector exterior, notablemente lastrado por una contracción del consumo y la inversión.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero no se equivocó la semana pasada cuando anunció que la economía española crecería entre abril y junio por séptimo trimestre consecutivo. Sin embargo, lo que no advirtió fue de una nueva ralentización del PIB en el segundo trimestre, lo que debilita notablemente la recuperación económica.

Según el dato preliminar de crecimiento que avanzó el viernes el Banco de España -y que confirmará el INE el próximo día 16- la economía española creció dos décimas en el segundo trimestre y un 0,7% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esto supone un menor avance que en el arranque del año, cuando el PIB creció un 0,3% trimestral y un 0,8% interanual.

La fortaleza del sector exterior, cada vez más lastrado por la debilidad de la demanda interna, volvieron a explicar este comportamiento de la economía española que se acerca técnicamente al estancamiento. Así, en el segundo trimestre la aportación positiva del sector exterior se elevó a 2,6 puntos, mientras que la demanda interna disminuyó su aportación al PIB aún más, 1,9 puntos (frente a los -0,4 puntos del primer trimestre).

En términos estrictamente trimestrales el Banco de España explica que la demanda nacional disminuyó un 0,2%, lastrada por la inversión en construcción y, en menor medida, por el descenso del consumo público. Además, el informe de la autoridad monetaria hace un análisis nada halagüeño del "modesto crecimiento" intertrimestral del consumo privado que ha mostrado una "notable atonía" debido a "la existencia de un contexto poco propicio para el gasto de los hogares, caracterizado por la evolución aún negativa del mercado laboral y la renta familiar, la disminución de la riqueza inmobiliaria, unas condiciones crediticias relativamente restrictivas y la pérdida de poder adquisitivo por una inflación elevada".

En cuanto a la comparación con el año anterior, el consumo experimentó un retroceso que el Banco de España atribuyó fundamentalmente al excelente comportamiento de este indicador en el segundo trimestre de 2010, cuando se adelantaron las compras de bienes de consumo ante la inminente subida del IVA el 1 de julio del año pasado.

Pesimismo empresarial

La entidad que dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez advierte también de las "señales de debilidad" de la inversión en bienes de equipo, con un descenso apreciable en su tasa interanual y prácticamente un estancamiento trimestral. En su opinión, este comportamiento refleja "un empeoramiento de la confianza de los empresarios, que puede deberse, en parte, al menor empuje que se detectó en el comercio mundial de bienes".

En cualquier caso, aunque la utilización de la capacidad productiva en la industria manufacturera continuó aumentando, todavía se encuentra por debajo de su media histórica, según indica el Banco de España.

De hecho, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó el viernes el Índice de Producción Industrial (IPI) de junio, que registró una caída interanual del 2,7%, casi cuatro puntos por debajo de la tasa de mayo, principalmente por el descenso en la fabricación de muebles (17,6%), y de elementos de hormigón, cemento y yeso (24,1 %).

Todos los sectores industriales presentaron tasas interanuales negativas. Sin embargo, la variación media del indicador durante el primer semestre del año experimentó un tímido avance del 0,6%, sobre todo por la tasa positiva en bienes de equipo, intermedios y de consumo no duradero.

Pero todas estas debilidades no sitúan en negativo a la economía española gracias a que el comportamiento de las ventas al exterior siguieron comportándose de manera dinámica, lo que condujo, además, a un aumento de la cuota de las exportaciones españolas en términos reales en la primera mitad del año, explica el informe elaborado por el Banco de España.

Algunos riesgos inmediatos

En cuanto a las perspectivas para los próximos trimestres, la entidad alerta sobre algunas circunstancias que podrían tornarse negativas. Así, el informe de julio precisa que la continuación de esta evolución positiva del sector exterior que está sosteniendo el crecimiento español "está sujeta a algunos riesgos". En concreto, se refiere a la posibilidad de que se materialice la desaceleración actual de la economía mundial y que ésta no tenga un mero carácter transitorio.

Además, el Banco emisor atribuye la "débil recuperación" al citado retroceso de la demanda interna marcado por "el agravamiento de la crisis de la deuda soberana en la zona euro".

En el periodo analizado por la entidad que dirige Fernández Ordóñez ya había comenzado la escalada de la prima de riesgo de la deuda española, pero ésta se movía entre los 200 y los 300 puntos básicos, con lo que los efectos de un empeoramiento de dicha prima como el que se está viviendo en julio y agosto podría torpedear aún más la recuperación de la actividad.

En este escenario, el Banco de España urge a una "pronta y ambiciosa" culminación de las reformas emprendidas en materia fiscal, laboral y financiera para reducir la incertidumbre y fortalecer el crecimiento.

El precio de la vivienda aceleró su caída hasta el 5,2% en el segundo trimestre

El descenso en el precio de la vivienda aceleró su caída en medio punto durante el segundo trimestre del año, frente al primer trimestre en tasa interanual. Entre abril y junio, el precio de la vivienda libre cayó un 5,2% frente al mismo periodo del año anterior, según los datos del Banco de España publicados ayer.

Desde finales de 2007, los precios acumulan un descenso próximo al 17%, que, en términos reales, alcanza el 22%. Para el Banco de España, esta caída se explica por el "endurecimiento adicional" de las condiciones de acceso a la financiación establecidas por las entidades financieras y que contribuyó a frenar la demanda. El sector bancario argumentó estas dificultades para conseguir un crédito hipotecario en el aumento de los costes de financiación, la menor disponibilidad de fondos para prestar y al deterioro de las perspectivas relativas al mercado inmobiliario. Las previsiones de la entidad para el tercer trimestre apuntan a que las condiciones de acceso a la financiación se mantendrán con las mismas restricciones.

En este contexto, la compraventa de casas sufrió un "significado descenso" en los meses de abril y mayo en comparación con el mismo periodo del año anterior, por el efecto del anuncio de la subida del IVA. En este sentido, el Banco de España destacó que "han surgido dudas en torno a posibles modificaciones en el tratamiento fiscal de la vivienda en propiedad", aludiendo así al anuncio del Partido Popular de que podría recuperar la deducción por compra de vivienda, lo que podría "prolongar esta trayectoria descendente".

Por su parte, el sector de la construcción mantuvo una tónica contractiva en el segundo trimestre y avanzó que "en los próximos meses, cabe esperar que la cifra de viviendas en construcción tienda a estabilizarse".