La crisis de la deuda soberana

Barroso advierte que las turbulencias no se limitan a la periferia del euro

El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durão Barroso, admitió ayer que las últimas medidas acordadas por los Gobiernos comunitarios no han logrado el efecto deseado en los mercados y que la crisis de la deuda ya no se limita "a la periferia de la zona euro".

Los desarrollos en los mercados de bonos soberanos de Italia, España y otros Estados miembros de la zona euro son causa de una profunda preocupación", señaló Barroso en una carta dirigida a los líderes comunitarios que fue hecha pública ayer. Por este motivo, el presidente del Ejecutivo de la UE abogó por buscar fórmulas para mejorar y reevaluar la capacidad del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), incluyendo el aumento de su capacidad -según confirmó tras conocerse la misiva una portavoz de Barroso-, con el fin de hacer frente al "actual contagio".

Para los analistas, este fondo, dotado en teoría con 440.000 millones de euros pero que en la práctica se reducen a unos 250.000, y el que será su sucesor en 2013, el Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (ESM, por sus siglas en inglés) y que eleva la cifra a 500.000 millones, no tienen la envergadura suficiente como para garantizar la estabilidad del euro.

Escepticismo de los inversores

Según los cálculos de los expertos, habría que elevarlo entre uno o dos billones -en función de a quién se pregunte- para parar los pies a los especuladores. A pesar de los importantes cambios que se han hecho recientemente sobre el Fondo, "los mercados todavía no están convencidos de que estamos dando los pasos correctos para resolver la crisis", dice Barroso en la carta, que también apunta el escepticismo de los inversores sobre "la capacidad sistémica de la zona euro" para atajar la situación.

Entre los cambios en el fondo que los líderes europeos decidieron implementar en julio se cuentan la capacidad para comprar bonos soberanos de los estados miembros para mantener sus precios, o extender las líneas de crédito a corto plazo para los países antes de que lleguen a estados críticos. De los 440.000 euros del fondo inicial, 43.700 ya han sido comprometidos en los rescates de Irlanda y Portugal, y sus reservas se verán significativamente mermadas tras el segundo paquete de ayudas a Grecia, de 109.000 millones, de los que el FMI contribuirá con menos de un tercio. A ello hay que sumar los 32.900 millones en préstamos bilaterales que quedan por abonar del primer rescate heleno. Esto dejaría el fondo incapacitado para un eventual rescate de Italia y España, tercera y cuarta economía de la zona euro.

La cifra

43.700 millones de euros del fondo de rescate, dotado en teoría con 440.000 millones, ya han sido comprometidos para auxiliar a Irlanda y Portugal.

Preocupa y mucho la excesiva burocracia del acuerdo del 21-J

Una intervención a gran escala comprando bonos soberanos en los mercados secundarios haría aún más necesaria la potenciación del fondo, teniendo en cuenta que las adquisiciones de este tipo que se hicieron de la deuda de los tres países rescatados supusieron un gasto de casi 80.000 millones.

Pero si hay algo que preocupa y de qué manera a los mandatarios europeos es la excesiva burocracia que parece desprenderse de la letra pequeña del acuerdo del 21 de julio. El fondo contempla la posibilidad de utilizarlo para comprar deuda. Sin embargo, debe ser previamente aprobado por el Parlamento, algo que ningún país ha hecho.

Por ello, Barroso urge a los Estados a aprobar el segundo rescate a Grecia, evitando así introducir excesivas limitaciones que hagan el acuerdo baldío.