La crisis de la deuda soberana

Tres alternativas para tratar de frenar el acoso de los mercados a Italia y España

Merrill Lynch considera que el fondo de rescate debería ampliarse con otros 625.000 millones de euros para asegurar la compra de deuda pública italiana y española en el mercado secundario.

Tras la cumbre europea del pasado 21 de julio, el mercado hizo un rápido diagnóstico sobre las principales debilidades del pacto alcanzado en Bruselas. Entre las nuevas competencias otorgadas al fondo de rescate (la denominada Facilidad Europea de Estabilidad Financiera) destacaba la compra de deuda pública en el mercado secundario que, sin embargo, no se vio acompañada de un aumento de la cuantía disponible de ese fondo. Este instrumento está dotado con 440.000 millones de euros, de los que 74.000 millones de euros se han comprometido en ayudas a Grecia, Irlanda y Portugal. Y el mercado no ha tardado en poner de evidencia esa debilidad, más aún en un momento en el que el castigo sobre la deuda soberana de Italia y España, la tercera y cuarta economía de la zona euro, está exacerbándose.

Un informe de Merrill Lynch Bank of America calcula que para responder a las necesidades de financiación de Italia y España entre 2012 y 2014, el fondo europeo debería ampliarse en 625.000 millones de euros, lo que arrojaría un total de 1,1 billones de euros. Si este movimiento se produjera, el fondo de rescate dejaría de contar con la aportación de ambos países, lo que obligaría a Alemania y a Francia a contribuir con 275 y 204 millones adicionales, respectivamente.

Ante la dificultad de poner en marcha este mecanismo, por las fuertes reticencias que despertaría en París y Berlín, el informe propone como alternativa la posibilidad de que el fondo pueda avalar la compra de deuda pública. Este movimiento no implicaría un aumento del fondo de rescate y no necesitaría ser aprobado por unanimidad, sino que tan solo requeriría un acuerdo entre los ministros de Finanzas de la zona euro. En el lado contrario, Merrill señala que ese aval elevaría la deuda respecto al PIB del país beneficiado por la ayuda, "lo que podría conllevar rebajas en la calificación de la deuda".

El informe propone que el BCE reabra el programa de compra de deuda pública en países sometidos al acoso de los mercados, tal y como hizo con Irlanda y Portugal. El informe resalta, no obstante, que esta vía no sería prioritaria, ya que el diferencial entre el bono italiano y español y el alemán aún no ha superado el punto de no retorno. Además, y pese a la decepción mostrada ayer por el mercado ante la ausencia de compras por parte del BCE, la firma destaca que la acción de Trichet tendría un efecto limitado.