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De golpear al público a adalid de la paz mundial

Artest, el excéntrico de la actual NBA, se llama ahora Metta World Peace.

Durante años, Dennis Rodman fue la imagen salvaje de la NBA; y sigue en lo suyo, puesto que celebró recientemente su 50 cumpleaños con una fiesta de tres días en su club de strip-tease favorito. Aunque tiene un establecido sucesor en cuanto a excentricidades y rarezas: el compañero de Pau Gasol en Los Angeles Lakers conocido hasta ahora como Ron Artest, pero que esta semana ha conseguido que se apruebe su cambio legal de nombre y pasará a llamarse Metta World Peace (algo así como "encuentra la paz mundial").

Cuando se le ha preguntado por las razones, Artest primero explicó su deseo de lanzar un mensaje desde su atalaya como estrella mediática, pero últimamente da otra explicación: "Antes, el público podía decir 'odio a Artest'. Pero nadie puede decir 'odio a Paz Mundial". Y el cambio corona la historia de Artest en un sentido que agrada al público estadounidense de manera especial: la regeneración del chico malo de barrio neoyorquino en un hombre que se sobrepone a sus problemas. Algo especialmente necesario para una NBA con una grave crisis financiera e institucional plasmada en el cierre patronal que mantiene la celebración de la próxima liga en vilo.

Artest, de 31 años, afirma que vio asesinar a un jugador en un partido callejero en su barrio y que eso le convirtió en el jugador duro que se ganó mala fama en la NBA desde el comienzo de su carrera. A esos excesos tal vez contribuían que en sus primeros años, según ha confesado, se tomaba un par de copitas de brandy en los descansos.

Pero el asunto se salió de madre en noviembre de 2004, al final de un partido que su equipo de la época, los Indiana Pacers, ya tenía ganado en la cancha de los Detroit Pistons. Artest empujó a un jugador rival, lo que dio comienzo a una tangana de la que él a priori se mantuvo al margen. Sin embargo, un espectador le lanzó su vaso de bebida y ahí se desencadenó el infierno: Artest se metió entre el público y empezó a repartir golpes. Aunque once jugadores fueron sancionados por los incidentes, la mitad de las multas y más de la mitad del total de partidos de sanción recayeron en él: 73 partidos sin jugar, cinco millones de dólares de multa, además de 60 horas de servicios comunitarios puesto que el caso llegó a los tribunales ordinarios.

Lejos de aprender de esa temporada completa en blanco, Artest entró a partir de ahí en sus peores años. Sus cambios de peinados y colores de cabello solo fueron una anecdótica a punta del iceberg. Fue sancionado por su entrenador de empleo y sueldo después de que le pidiera un mes de vacaciones, en medio de la temporada, porque se encontraba cansado por la promoción de un grupo de rap al que producía. Fue a entrenarse un día vestido solo con un albornoz, sin nada debajo. Y en el incidente que marcó su punto más bajo, ya en 2007, pasó diez días en prisión por "agresión doméstica" a una mujer inidentificada.

Un técnico y una psiquiatra

El rumbo empezó a enderezarse entonces, bajo la dirección del técnico Rick Adelman, un especialista en guiar a ovejas descarriadas. Se puso a las órdenes de una psiquiatra -a la que admite que llama en los descansos de partidos- y empezó a llevar una vida algo más ordenada. Eso sí, seguía con sus cosas: en una eliminatoria contra los Lakers en 2009, fue expulsado en dos partidos consecutivos por faltas excesivamente duras -las llamadas "flagrantes"- a Kobe Bryant y Pau Gasol. De manera inesperada, los Lakers decidieron sin embargo contratarle a la siguiente campaña.

Artest se sintió de inmediato a sus anchas en Los Angeles: decidió lucir el dorsal 37 por el número de semanas que el disco Thriller de Michael Jackson estuvo en el número uno, empezó a preparar un reality show, inició una carrera paralela como monologuista cómico, y terminó por proclamarse campeón de la NBA tras ser el mejor del partido decisivo contra los Boston Celtics.

Una figura de culto rumbo al básquet inglés

El nuevo Metta World Peace es una figura de culto. Hace seis meses, inauguró en Toronto una exposición colectiva de artistas en homenaje a su figura titulada, muy significativamente, Lovable Badass -"jodido adorable"-. Y la propia NBA certificó su redención al darle el premio anual al jugador con más significativas actuaciones en favor de su comunidad, ya que dedica considerables cantidades de dinero a hospitales dedicados a menores con problemas de salud mental. De hecho, Artest subastó su anillo de campeón para ese propósito. "Estoy madurando, creciendo, aunque el barrio estará siempre dentro de mí", dijo recientemente. De momento, la próxima temporada no se sabe si la disputará en Estados Unidos o si el cierre de la NBA le llevará a... Inglaterra. Uno de los países con menos afición por el baloncesto en el mundo, pero en el que le conviene jugar por su deseo de rodar una película en esas fechas.