Nacho Vegas. Cantante y compositor

"Escribo canciones porque no puedo evitarlo"

La música le ayuda a observar la vida desde diferentes ángulos. Para el asturiano, la perspectiva en España ahora es el hartazgo político y las ganas de cambio, que ve reflejados en movimientos como el 15-M

Lleva años quemando escenarios. Pero es ahora cuando el cantante y compositor asturiano, Nacho Vegas, comienza a escarbar en mayor cantidad de conciencias con unas letras personales y sutiles. "Somos víctimas de un gran engaño", afirma respecto a la situación que atraviesa España. El músico disecciona la actualidad desde una profunda conciencia económica.

Parece haber tardado en llegar al gran público.

Honestamente no creo haber llegado. Ni siquiera sé muy bien qué significa eso. En la música ha ocurrido un poco como en la economía. Había una gran burbuja creada en torno a los beneficios de una industria sustentada básicamente en la venta de CD. Y tanto la aparición de internet como la devaluación del propio soporte -muy barato de fabricar y demasiado caro para el comprador- han conseguido pinchar esa burbuja. Eso ha hecho que algunos músicos minoritarios tengamos más presencia incluso en las listas de ventas. Pero eso no significa que tengamos grandes audiencias.

Pero ¿cree que ha habido un punto de inflexión en su carrera, por ejemplo, cuando colaboró con Bunbury?

No se me escapa que parte de mi público me conoció a través del disco con Enrique, pero si lo considero un punto de inflexión de alguna forma no es por esa razón. Ambos estábamos en un periodo de transición, por así decirlo, por diferentes razones, e hicimos un disco que nos permitió coger aire para seguir nuestros caminos. Yo continué con mi sello discográfico y con mi oficina de contratación. Haciendo las cosas como siempre.

Usted ha dicho que necesitaba de un personaje intermediario para escribir sus letras. Pero estas son muy personales. ¿Cómo lo hace?

Precisamente cuando tus canciones son más personales es cuando necesitas alejarte de ti mismo, porque lo puramente personal no es lo más importante, es solo el punto de partida. Hacer canciones es como fabricarte nuevos ojos, nuevas maneras de mirar al mundo.

¿Por qué cree que sus letras conectan tanto con el público?

No sabría decir. Creo que hablo de cosas muy cotidianas, pero intento mirar a través de ellas y dejar que revelen otras cosas que no estaban en la superficie. Eso es algo que a cualquiera le puede resultar revelador, porque las canciones son eso, pequeñas revelaciones. Y al final te hablan del mundo en el que vivimos, algo que todos tenemos en común.

Las cosas pintan mal para muchos jóvenes (y no tan jóvenes) ¿Cómo lo ve? ¿Podría escribirse una canción de ello?

Claro. Todas las épocas han estado reflejadas de alguna manera en la música que se hacía en el momento y siempre con un espíritu crítico. Ocurrió con el rock de los 60 y también con los 80 de Reagan y Thatcher, que marcaron profundamente las escenas alternativas británica y estadounidense. Y lo mismo se puede decir del jazz, la canción de autor o el funk. Mi generación ha estado marcada por un aire creciente de insatisfacción en los últimos veinte años. Ahora las cosas parecen estar cambiando, y eso se debería reflejar también en la música. De hecho, ya está ocurriendo.

¿Cree que algún día podría quedarse sin trabajo? ¿A qué se dedicaría?

Conozco a muchas personas que hacen una música estupenda y lo compaginan con otro trabajo porque no les es posible vivir solo de ello. Eso no sería un problema mayor que el de cualquier persona que necesita un empleo. Seguiría haciendo canciones porque no puedo evitarlo.

Usted ha dicho que cada vez le cuesta más abstraerse de las expectativas generadas alrededor de sus canciones. ¿Es ese el precio del éxito?

Dije que era más difícil, pero sigue siendo la primera obligación. El éxito no es ninguna meta, ese concepto es algo derivado del individualismo tan feroz que nos han querido inculcar desde que tengo uso de razón.

"¿Por qué no se prueban políticas de izquierda?"

Dice estar cansado de actitudes derrotistas, pero admite haber nacido en una generación, la de los setenta, que creció en un ambiente de decepción política. Sentimiento in crescendo que, a su juicio, ha desembocado últimamente en el 15-M.

¿Piensa que en España se está formando una conciencia económica?

Sí, necesariamente. Crecimos en un clima de desencanto político que venía de diferentes sitios: una transición poco modélica, y después la derechización y corrupción en los gobiernos del PSOE. Eso provocó que mucha gente optara por pasar de la política. También propició que los que estaban en el poder pudieran poner en marcha una tromba de políticas neoliberales sin apenas protestas juveniles. Ahora la mayoría se ha dado cuenta de lo desastroso que ha sido todo eso y se ha indignado.

¿Esto es lo que está detrás del 15-M?

Claro, estas preguntas obvias han derivado en la crisis de los partidos, que no han sabido dar una respuesta. De ahí que se haya hecho necesario un movimiento popular, horizontal y apartidista como el 15-M.

¿Tiene usted también una conciencia económica?

Por supuesto. Somos víctimas de un gran engaño. Tras la crisis de los 90, la derecha quiso hacer creer que España iba bien porque vino un periodo de prosperidad. Nadie niega que se creara riqueza, pero se repartió entre unos pocos a costa de muchos. Ahora se repite que vivimos por encima de nuestras posibilidades. Quien dice eso no ha vivido en el mundo de la gente normal. Sí, disminuyó el paro, pero con trabajos cada vez más precarios. El precio de los alquileres se disparaba desorbitadamente y la gente lo pasaba cada vez peor. ¿Qué clase de posibilidades son esas? La gente que yo conozco no pensaba comprarse segundas viviendas ni coches deportivos. El colmo ha sido cuando para paliar la situación se recortan aún más los derechos de los trabajadores. Todo con cuidado para no molestar a los culpables de la crisis.