Pequeños Gigantes | Copesco-Sefrisa

Los ahumados ganan peso en la reducida cesta familiar

Copesco-Sefrisa ha logrado que sus ventas crezcan un 9% adaptándose a los nuevos hábitos de consumo. Elabora productos preparados gourmet a precios más competitivos para unos españoles que salen menos a cenar fuera.

Crisis no, oportunidad. Esta es la lectura que parece estar haciendo la empresa Copesco-Sefrisa de la recesión económica que ha puesto en un brete a España en los últimos tres años. Una situación que ha cambiado de cabo a rabo los hábitos de consumo de los españoles, pero que a esta empresa catalana, dedicada a la producción y venta de bacalao, ahumados, especialidades del mar y otras delicatessen, le está ayudando a incrementar sus ventas un 9% anual.

El aumento del consumo de muchos de sus productos en los hogares, por un lado, pero sobre todo la tendencia de los consumidores españoles, ahora más informados y más exigentes, "a no querer pagar más de lo que valen", según destaca Ignacio Monfort, director general de la compañía, está poniendo los puntos sobre las íes de muchas empresas posicionando en mejor lugar a las que cuentan con precios más justos, como es el caso de Copesco-Sefrisa.

Y es que uno de las coordenadas sobre las que pivota la filosofía de este empresa familiar deja fuera a cualquier intermediario entre el mar y los consumidores, lo que le permite atesorar el lujo a precios más ajustados haciendo la cadena más eficiente, según asegura Monfort.

No en vano, el grupo, que comenzó su andadura hace casi 150 años importando fardos de bacalao, procedentes de Islandia, Noruega e Islas Faroe, sigue estableciendo acuerdos directos y exclusivos con los pescadores para abastecerse de la materia prima (bacalao, salmón y otras especies).

Pero la competitividad en el precio no es la única llave del éxito de esta compañía, que nació siendo una única entidad, Copesco, dedicada a la venta de bacalao en el mercado tradicional, entre 1853 y 1970, para abrirse camino en el mercado del pescado ahumado en 1971, con la creación de la compañía Sefrisa, cuya fusión con la primera en 1994 supuso un salto definitivo en la expansión en el canal de los supermercados e hipermercados.

La obsesión por trabajar solo con una materia prima exquisita, que es seleccionada, como antaño, por una especie de ojeadores de bacalao o cualquier otra materia prima directamente en el país de origen, la innovación en los productos, acercándolos a la demanda de los consumidores, así como la excelencia en la producción, también están siendo cruciales para seguir con el ascenso de sus ventas, incluso en plena crisis.

Adaptarse a los nuevos hábitos de consumo le ha llevado a incorporar nuevas presentaciones de los productos (ahora más pequeñas) para consumir en el hogar, elaborar productos listos para tomar sin necesidad de ningún tipo de preparación, como es el caso del bacalao al aceite de oliva; así como continuar con el lanzamiento de nuevos productos, que no existen en el mercado. El bacalao ya desalado, congelado o ahumado, las huevas o la brandada de bacalao, el surimi de cangrejo o los boquerones en vinagre, así como las más recientes cremas de salmón o de bacalao son solo algunos de sus productos más exitosos.

La implementación de tecnología puntera ha sido uno de los principales hitos y uno de sus acicates, que ha contribuido a su fortalecimiento. La inauguración en 2001 de las nuevas instalaciones de Copesco-Sefrisa (Barcelona), una fábrica, que supuso una inversión de seis millones de euros, ha permitido aunar el uso de las técnicas de ahumado más artesanal y el proceso de desalado tradicional con la tecnología más puntera.

De hecho, el proceso de salado de las piezas, que vienen enteras y refrigeradas de los países de origen, es manual, con sal seca y en el ahumado se utiliza una combinación de maderas nobles y hierbas aromáticas y se realiza de forma intencionadamente lenta.

La fábrica está construida con paneles frigoríficos que permiten mantener todo el año una temperatura constante en las salas de elaboración, gracias a un sofisticado sistema de sensores y alarmas. Las dos líneas de producción, el salmón y el bacalao, que están totalmente separadas en la fábrica, eliminan los residuos a través de un circuito externo que impide su avance junto al producto que está elaborando. Existe una zona técnica, separada de la sala de producción, que permite la visualización del proceso sin necesidad de entrar en las salas, evitando su contaminación.

La innovación es otro de los capítulos que ha propiciado el impulso de la empresa, que cuenta con un equipo de investigación y desarrollo propio y un departamento de calidad con laboratorio interno. Hasta el aire y el agua, incorporados al proceso productivo, son sometidos a controles de calidad. Ahora su próximo reto es la internacionalización de sus productos. Presente en España y Portugal, donde distribuye en apenas 24 horas, la compañía tiene previsto a corto plazo comenzar a conquistar los mercados europeos, empezando por los países más cercanos a España.

Recursos pesqueros sostenibles

La pesca respetuosa es uno de los requisitos para abastecer a esta compañía. De hecho, los bacalaos son pescados con anzuelo, el método que menos daños causa a la carne y el más respetuoso con el medio ambiente y con el resto de las especies marinas. En cuanto al salmón, también se abastece en piscifactorías que cumplen determinados requisitos de calidad respecto a la alimentación y tiempo de crianza, aunque sea más caro.

Datos Básicos

- FACTURACIâN: Casi 30 millones de euros facturó Copesco-Sefrisa el año pasado, lo que representa un crecimiento del 8% respecto a 2009. La compañía prevé para este año un nuevo incremento de esta cifra, esta vez del 9%, según Ignacio Monfort, director general del grupo.

- INSTALACIONES: La puesta en marcha de la fábrica de Sant Esteve Sesrivires (Barcelona) en el año 2001 ha sido uno de los hitos en la historia de esta pequeña empresa familiar. La inversión en estas nuevas instalaciones, que se han convertido en una plataforma para crecer, ascendió a seis millones de euros.

- MARCA: Royal es la marca que abandera actualmente todos los productos de Copesco-Sefrisa. El lanzamiento de esta enseña significó un paso adelante para acercar los productos de la firma a los consumidores. Royal cumplirá el año que viene 100 años en el mercado.

- TRABAJADORES: A 130 personas asciende la plantilla de esta empresa, que considera el capítulo de recursos humanos crucial para diferenciarse del resto de compañías. "Los productos pueden ser copiados", dice Monfort, "pero no las personas". Entre 80 y 90 empleados trabajan en la fábrica.