Luis Tosar, actor

"Ha habido también una burbuja audiovisual"

Acaba de visitar Madrid encarnando el papel de Maki Navaja, pero Luis Tosar (Xustás, Lugo, 1971) se dispone a pasar el otoño con la maleta hecha. Reconoce que la crisis no le ha afectado en su nivel de actividad, pero ve nubes oscuras en la evolución que están registrando las artes escénicas, en concreto, el cine y el teatro.

PREGUNTA. La crisis ha contribuido a que se instale cierta perspectiva crítica en la sociedad. ¿Se manifiesta también en las artes escénicas?

RESPUESTA. Yo creo que no es tanto pesimismo como hartazgo. Y en ese sentido las artes siempre han sido uno de los vehículos para visualizar las cosas que ocurren, para denunciar o para invitar a la reflexión. En este sentido, esta obra parece que está escrita para la semana que viene. Ordena pensamientos que están en el subconsciente, pero que en realidad forman parte del subconsciente colectivo.

P. ¿La crisis deja en un segundo plano las cuestiones morales?

R. De alguna manera, en la época de bonanza hubo una pérdida de la moralidad. Ahora tenemos que darle la vuelta al ciclo y entonces debemos empezar otra vez por lo básico. Tenemos que definir lo que un ciudadano debe tener como mínimo. A partir de este punto podemos empezar a construir la sociedad.

P. La obra que ahora representa muestra que después de un siglo las estructuras de poder han variado muy poco.

R. La imagen social que describe sí que se repite, pero Bertolt Brecht es un autor cargado de ideología. En los últimos tiempos las ideologías se han perdido. La izquierda ya no es izquierda, la derecha se llama centro. Lo curioso es que en la época en la que él escribe esta obra, cuando las tendencias políticas estaban realmente marcadas, parece que las cosas se movían igual que ahora. Da la impresión que no importa que la clase política tuerza hacia un lado, que se radicalice o que su postulado sea más consistente. Al final quienes van a mandar van a ser otros.

P. La percepción es que el teatro sobrevive mejor a los vaivenes económicos que otros espectáculos.

R. El teatro sobrevive mejor en grandes ciudades como Madrid y Barcelona que en las capitales de provincia. Aquí es una gozada ver los teatros lle- nos en época de crisis. Tiene que ver con el directo y con la comunión entre público y artista, que es prácticamente imposible de sustituir. Sin embargo, en provincias la coyuntura esmás complicada. Los circuitos dependen mucho de la financiación de los ayuntamientos y su situación es deficitaria.

P. ¿El cine está sufriendo con los recortes de las ayudas?

R. Sí, pero el cine depende más de la distribución que las ayudas públicas. Y esta es una cuestión de legislación en la que nadie se quieremeter. El cine lo que necesita es un espacio para distribuirse. Hacer una película puede ser realmente barato, pero si no consigues colocarla en ningún cine estás perdido. Aquí la cuota de pantalla es mísera, ridícula. Estamos completamente asediados por las multinacionales.Hay una permisividad total a que películas de otras cinematografías copen todas las salas y no hay ninguna protección. En ese sentido, es una industria que tiene muy difícil la expansión. Necesitas un margen en el ampliar la efectividad de tu industria.

P. ¿Le ha afectado la crisis personalmente?

R. Inevitablemente te influye ver las cosas que ocurren a tu alrededor. Yo he tenido suerte, porque desde el punto de vista profesional no me ha influido especialmente, pero por desgracia sí a mucha gente que tengo a mi alrededor y de la profesión. Ha habido un bajón tremendo en las industrias culturales, sobre todo en el teatro. Hay muchos actores que están sin trabajar. Al igual que hubo una burbuja inmobiliaria, hubo cierta burbuja audiovisual. Se hacía mucho trabajo en televisión, muchos actores que ni siquiera lo eran se convirtieron en actores en ese momento. Hemos tenido una oferta demasiado grande de actores para poca demanda. Hay mucha desgracia y circunstancias familiares difíciles alrededor de esta situación. Digamos que te transforma, pero yo las ganas de protestar ya las tenía antes de la crisis.

P. ¿Cuál es tu próximo proyecto?

R. En octubre me voy a Colombia y rodaré Operación E con el director hispano- francés Miguel Courtois, que aquí es conocido por Lobo y GAL. Está basada en una historia real relacionada con las FARC, con la liberación de Clara Rojas y la historia de su bebé, que había nacido en cautiverio. Esa operación estuvo mediada porHugo Chávez, y estuvo a punto de provocar un conflicto entre Colombia y Venezuela en 2007.

"El descontento social es reconocible"

Con La ópera de tres reales pisará las tablas a partir de septiembre en Salamanca, Pamplona, Zaragoza y varias ciudades gallegas. Con un estilo muy cercano al jazz o el rock, interpreta un Maki Navaja "un poco canalla".

¿Cuáles son sus vínculos con la situación actual?

En la obra se habla de descontento social, de un nivel de pobreza cada vez mayor, algo que es absolutamente reconocible en los tiempos que estamos viviendo. También hay alusiones concretas en el texto a la economía. El personaje principal era simplemente alguien que quería cambiar de estrato social, pasar de ser un delincuente a ser un burgués y que no lo consigue. En el camino se da cuenta de que las grandes corporaciones cometen injusticias mayores.

Comentan que esta obra es una "ópera gamberra. ¿Por qué motivo?

Maki Navaja es un delincuente, un tipo que se ha hecho a sí mismo. Ha cometido todo tipo de barbaridades a lo largo de su vida. Pero lo que llama la atención es que la construcción de esta historia por parte de los autores, Bertolt Brecht y Kurt Weill, fue una obra de encargo y para elaborarla utilizaron descartes de otras piezas e incluso copiaron algunos conceptos. El día anterior a la entrega estaban metiendo canciones nuevas. Dentro de poco se cumplirá un siglo de su estreno, pero el argumento de la obra ha trascendido a lo largo del tiempo.