Santander ofrece carencias de hasta tres años para sus clientes
Hipotecas.
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Aplazar la hipoteca no sale gratis

A partir de este lunes los clientes de Santander podrán solicitar un aplazamiento en el principal de su hipoteca. A cambio habrá que pagar tres años más de intereses, los mismos que durará la carencia. Una medida que saldrá más cara a aquellos que cuenten con préstamos más nuevos.

Santander quiere salir de la diana en la que le ha puesto el movimiento 15-M. Con este objetivo, la entidad anunció el pasado miércoles que permitirá suspender durante tres años el pago del principal de la hipoteca a los clientes que certifiquen una caída de sus ingresos de más de un 25%. El precio de esta tregua será tener que pagar mayor volumen de intereses, ya que durante la pausa los gastos financieros se seguirán abonando.

Por tanto, acogerse a esta iniciativa supondrá que al importe de los intereses que se tenía contratado se le deberán de sumar los que corresponde pagar durante los tres años de carencia del principal. Esta situación penalizará más a aquellos que cuenten con hipotecas más jóvenes ya que durante los primeros años el porcentaje de la cuota correspondiente a gastos financieros es mayor que en la recta final. Tomando como ejemplo las características de la hipoteca base que detalló Sáenz uno puede hacer una estimación del gasto adicional.

Si una familia que debe al banco 125.000 euros, a un plazo de 25 años y con un tipo de referencia del 2,2% más un diferencial de 0,75%, solicita el aplazamiento al final del cuarto año tendrá que abonar adicionalmente 9.255 euros. Este importe correspondería a las tasas del quinto, sexto y séptimo años, y se traduciría en un 17,84 % más de costes financieros respecto a los 51.855 previstos. Por tanto, acogerse a esta medida implicaría afrontar 28 años de pago de intereses frente a los 25 de principal.

En el supuesto de que la pausa se pida tras el decimosegundo año, el importe será de 6.113 euros, lo que supone pagar un 11,78% adicional. Y si la solicitud llega a cinco años vista del final, la cifra ascenderá hasta los 2.096 euros, limitando el sobrecoste al 4,04%. Todo ello teniendo en cuenta que las revisiones que realizará la entidad no supondrán modificaciones de las condiciones financieras. Un detalle que diversas fuentes del sector insisten en recordar que es práctica habitual siempre que se activa una cláusula de carencia.

La iniciativa también tendrá un coste para la firma cántabra que deberá aprovisionar el crédito aplazado al tener consideración de riesgo subestándar. Esto supondrá un mal menor, teniendo en cuenta que la alternativa podría ser la adjudicación del inmueble, extremo que, como se confirma desde el Santander, quieren evitar a toda costa.

Respecto al gasto que implica esta iniciativa o el número de personas que podrían beneficiarse de la misma, no se han facilitado estimaciones al respecto. Aunque el porcentaje de mora en créditos hipotecarios en España para viviendas habituales del grupo que preside Emilio Botín (2,4%) y la cantidad de clientes con cargas sobre su casa en territorio nacional (480.000 personas), pueden dar una idea del alcance de esta decisión.