Cinco Sentidos

Respirar o comer, dos formas distintas de sobrevivir

Los respiracionistas defienden que la nutrición emocional y espiritual puede sustituir a la física gracias a la meditación y a determinados ejercicios.

La dieta mediterránea, Patrimonio Inmaterial de la Unesco
La dieta mediterránea, Patrimonio Inmaterial de la Unesco

El culto al cuerpo ha pasado de ser una simple preocupación a convertirse en una gran obsesión. En un mundo en el que la imagen es lo que cuenta, algunos viven empecinados en controlar todo lo que comen, prestando especial atención a las calorías que contiene cada alimento.

Sin embargo, que lo haga la mayoría no significa que lo haga todo el mundo. Algunos prefieren desmarcarse de esta corriente y apuestan por una forma de vida diferente en la que el comer se convierte en algo secundario, de hecho defienden que se puede vivir sin realizar este acto. Son los denominados respiracionistas que adquirieron cierta popularidad en los años noventa.

El movimiento vuelve ahora a la escena pública con el estreno esta semana del documental Vivir de la luz, de P. A. Straubinger, quien afirma que la grabación "no pretende motivar a la gente para que deje de comer o probar que el respiracionismo funciona en todas las personas. Simplemente pretende que los espectadores se cuestionen sus modelos de pensamiento y que consideren nuevos puntos de vista".

El relato de la vida de Nicolas de Flue fue el inicio del viaje. Straubinger quedó impresionado al escuchar que una persona podía vivir sin ingerir comida ni agua. Las dudas que le asaltaron hicieron que se embarcarse en un proyecto que ha durado 10 años y cuyo resultado final han sido 94 minutos en los que se recogen las experiencias personales, entrevistas y experimentos de laboratorio a individuos capaces de salir adelante sin tomar nada durante semanas, años e incluso décadas.

No obstante, una cosa es lo que afirmen representantes del movimiento como Jasmuheen y otra muy distinta lo que opine la comunidad científica. El doctor José Manuel Moreno, médico adjunto de la unidad de Nutrición Clínica del 12 de Octubre, señala que una persona sana puede vivir alrededor de unos 60 a 90 días sin tomar alimentos, siempre y cuando se mantenga hidratada. Si a la ausencia de nutrición le sumamos la privación de agua, las probabilidades se reducen a solo 10 días. Para sostener estos datos se toman como referencia los resultados derivados de los estudios realizados a personas que se han sometido voluntariamente a huelgas de hambre.

A la oposición de los expertos hay que sumarle el hecho de que la breve historia del respiracionismo no está exenta de polémica. Un caso llamativo es el Lani Marsha RosalindMorris que en 1998 decidió unirse a la corriente bajo la supervisión de JimVadimPesnak y su esposa, Eugenia Pesnak. Después de un mes de inanición, Lani fue hospitalizada y falleció a causa de un fallo renal, neumonía y deshidratación. Su muerte fue llevada a juicio y elmatrimonio, condenado por homicidio.

Pero los seguidores de la tendencia basada en vivir del aire prefieren hacer caso omiso a las evidencias y recomendaciones y afirman con contundencia que la solución está en reemplazar la nutrición física por la emocional, mental y espiritual. Para lograrlo apuestan por una conexión de la mente y el cuerpo por medio de la meditación y la práctica de técnicas de respiración

Las grandes mentiras de las dietas milagro

¿Cómo perder esos kilitos de más? Esa es la duda que conforme se acerca la época estival le surge a todo aquel que desea lucir una buena figura en las playas y piscinas. Las dietas milagro encuentran en ellos su caldo de cultivo y los métodos seguidos por las estrellas del celuloide triunfan entre el resto de la población. Si Penélope Cruz es el símbolo de la dieta Dukan, Jennifer Aniston lo fue de la del potito. Sin embargo, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, así como la OCU, desaconseja estas prácticas ya que se basan en suprimir algunos de los nutrientes necesarios en nuestra alimentación.

José Manuel Moreno señala que muchos de estos tratamientos tienen su origen en una disminución de las calorías. De las 2.000 o 2.100 que necesita una persona al día se pasa a las 800, algo difícil de mantener en el largo plazo.

Los hidratos de carbono, imprescindibles para órganos vitales como el cerebro, son en la actualidad el enemigo a batir. Moreno afirma que su ausencia hace que el organismo recurra a las grasas propias para funcionar correctamente y esto acaba generando la pérdida de peso. Las consecuencias más inmediatas son la acetona y la fatiga. Una vez que se abandona la dieta, la cual no se puede seguir eternamente, aparece el efecto rebote, es decir, la rápida recuperación de lo perdido. De manera que la solución inicial se acaba convirtiendo en un problema aún mayor. Solo una alimentación equilibrada y la práctica de ejercicio son las armas efectivas para combatir el sobrepeso.