A fondo

El brillo de la Blackberry se apaga ante Apple y Google

El principio de la decadencia de RIM se llama iPhone. O Apple, como prefiera decirlo. Pero también Google está detrás del desmoronamiento de este gigante canadiense, fabricante de la popular Blackberry, que no ha sabido interpretar a tiempo los cambios que esas dos compañías estaban inyectando al negocio móvil. Los mismos verdugos de Nokia.

Algunos círculos financieros comparaban a RIM en junio con Nortel, el gigante de las redes canadiense que terminó desmembrándose. Y ayer otras voces preferían comparar a RIM con Palm, el histórico fabricante de smartphones, que terminó siendo devorado por HP en abril de 2010 tras desembolsar 1.200 millones de dólares.

La comparación en cualquier caso no es buena para RIM, porque en ambos casos son pesos pesados de la industria tecnológicas venidos a menos. Pero las cifras en torno al fabricante de Blackberry dan, ciertamente, más pie a ver el vaso medio vacío que medio lleno en estos momentos.

La compañía anunció este lunes 2.000 despidos, sus acciones han caído un 60% desde su máximo de febrero (ayer sus títulos cerraron a 27,39 dólares y su capitalización bursátil ha pasado de 83.000 millones en 2008 a 14.360 millones este martes). Además, su cuota en sistemas operativos para smartphones bajó de un 19% en el primer trimestre de 2010 al 13% en el mismo periodo de 2011.

De poco sirvió que el mercado especulara con el lanzamiento de siete nuevos modelos de Blackberry, y que recortara más de un 10% su plantilla para ahorrar costes. Sí sirvieron como prueba de que la empresa se mueve y racionaliza sus operaciones, pero no lograron despejar las dudas sobre la viabilidad a largo plazo de esta compañía, que ha perdido la confianza de los inversores y el apego de muchos usuarios, que prefieren comprarse un iPhone o uno de los múltiples móviles que han abrazado el sistema Android de Google.

Los analistas no se ponen de acuerdo sobre el futuro que le espera a RIM. Según explicaba ayer Reuters, depende mucho de si estos son canadienses o no. Los primeros prefieren darle un voto de confianza a la compañía; el resto ve su futuro más incierto. Algunos de estos aseguran que las acciones de la compañía podrían caer hasta los 20 dólares a final de año si la firma no muestra cambios en su estrategia. Y, ello, mientras Apple sobrepasa los 400 dólares por acción. Otros, como Mike Abramsky, de RBC Capital Markets, incluso han instado a RIM a dividir su negocio en dos.

En cambio, inversores canadienses citados por la mencionada agencia como Paul Taylor, jefe de inversión del banco BMO Harris Private, defienden que "el pesimismo de los grandes bancos de inversión de EE UU es lo que presumiblemente ha llevado la acción de RIM a su nivel actual". En su opinión, los inversores no están dando un trato justo a la compañía. "Les molesta pensar que una firma canadiense podría tener los elementos para competir con Apple", dice.

Aunque esto fuera cierto, hay hechos que nadie cuestiona. RIM lleva tiempo sin innovar y no ha logrado entender el mercado de consumo como Apple o Google, cuando es este el que está marcando el paso en el sector y es en el que se apoyan las empresas (su tradicional cliente) para tomar sus decisiones de compra. Y ello pese a que lo ha hecho bien con su Blackberry Messenger. Pero tampoco ha sabido tejer un ecosistema donde se dan la mano dispositivos, aplicaciones y servicios en red.

Todo ello ha llevado a que la dirección de la empresa (con una bicefalia cuestionada) empiece a ser la gran preocupación de los accionistas de RIM. La compañía, que reportó en el último trimestre cerrado en mayo un beneficio neto de 695 millones de dólares frente a los 769 millones del mismo periodo de 2010, también redujo su pronóstico para todo el año. Algo que muestra la debilidad de su oferta frente a sus rivales, no solo en smartphones sino también en tablet, donde RIM no ha alcanzado el éxito esperado con su PlayBook, del que distribuyó 500.000 en el último trimestre. Muy lejos de los 9,25 millones de iPad vendidos por Apple el segundo trimestre de 2011.

Jim Balsillie, uno de los dos consejeros delegados de RIM, aseguró hace unas semanas que "los desafíos del primer trimestre continúan para el trimestre de agosto". "La actual cartera de productos de Blackberry ha estado en el mercado cerca de un año y la entrega de nuevos productos ha resultado más difícil de lo que se preveía".

Habrá que ver ahora si RIM llega a tiempo con nuevos y atractivos móviles para la vuelta al cole. Y si logra situar un superventas para la campaña de Navidad, teniendo en cuenta la llegada del esperado iPhone 5, que unos sitúan en agosto y otros en octubre (y ayer el rumor era que llevará una pantalla 3D), los nuevos Android y la llegada de los primeros Nokia con Windows Phone.

Al parecer, el futuro de RIM pasa por el nuevo sistema operativo QNX, pero no se espera que haya un smartphone con la nueva plataforma hasta 2012. Mucho tiempo para un mercado que vuela.

¿Esto supone que RIM, una empresa que fue capaz de golpear a Motorola, va a desaparecer como pronostican los más agoreros? Seguramente no, porque no conviene olvidar que RIM tiene 2.000 millones en caja y puede comprar alguna empresa importante y tiene base para reinventarse. Pero tampoco hay que perder de vista los intensos rumores de una posible compra de la firma por parte de otras que buscan un papel relevante en el móvil, como Microsoft.