Lunes de los Fondos

Crear carteras conservadoras

Letras del Tesoro, depósitos y fondos de deuda soberana o de autor son una buena selección

La tarea de construir una cartera de fondos de perfil conservador está alcanzando niveles de dificultad muy altos. Se necesita cada vez más un conocimiento financiero y económico global tan profundo como un especialista médico en temas de trasplante de órganos, cirugía o genética molecular. En nuestro entorno, las palabras que expresamos tienen una compresión por otro individuo que está acostumbrado a asesorar patrimonios, que sumados en su conjunto alcanzan dígitos fuera de la compresión racional y que, por ello, hablar de temas abstractos es razonable. Igual que cuando estamos de espectadores en una conversación entre médicos.

Escuchar debt ceiling en inglés nos parece cómodo pues en nuestro asentado inglés la traducción es clara, debt igual a deuda y ceiling igual a techo. Y nos quedamos tan tranquilos. Pero si te pregunta un amigo médico menos suelto en inglés por su significado y por qué se habla tanto de este concepto, simple y llanamente le explicas que Ben Bernake, presidente de la Fed, se ha quedado sin las ideas claras, que tiene que ver qué pasa en los próximos meses para ver qué ocurre en las variables de impulso del crecimiento para poder actuar de forma efectiva, pero que, en todo caso, el Congreso debe aprobar una ampliación del techo de gasto pues de lo contrario EE UU no podría asumir su deuda y que el sistema económico internacional estaría en juego.

En un mundo en el que todos sabemos dónde está el techo y el suelo y caminamos en vertical, esta sentencia es absolutamente demoledora de cualquier principio aprendido. Resulta que un médico preocupado por realizar un buen diagnosis y llevar una buena clínica, no sabe que, a principios de agosto, si todos los astros se pusieran de acuerdo, se desencadenaría un tsunami de tales proporciones que sería imposible determinar las consecuencias para la humanidad.

La cara de sorpresa de mi amigo médico es indescriptible y me pregunta por si tiene sentido en este contexto kafkiano configurar una cartera que proteja su ahorro. Nunca pensé que me encontraría en mi profesión en la tesitura de evaluar la capacidad de pago de EE UU, ni tampoco, salvando las grandes distancias de España. Hemos llegado a una situación en la que nos sentimos más cómodos comprando un proyecto empresarial, una empresa cotizada, con negocios en el mundo entero, que el país receptor de los impuestos de estas empresas. En cierto grado porque nos creemos con más facilidad que una empresa está en mejor posición para efectuar los cambios necesarios para introducir de nuevo a la empresa en la senda de crecimiento eficiente. Y un país con tantas rigideces como España, resulta poco creíble.

Cuando se construye una cartera es necesario recurrir a la razón, a una vuelta a los principios básicos y al sentido común. Está claro que la reacción ante los hechos es lenta si se trata de reformarse así mismo. Pero lo cierto es que cuando se tiene necesidad, el cambio se produce sin remedio. Y tener claro que los cambios se van a producir en un plazo razonable es suficiente para generar la confianza que acomode la nueva estructura económica. EE UU tendrá que aprobar la ampliación de gasto para seguir sus reformas. Y Europa tendrá que asumir que vive un nuevo siglo en el que la formalización de un gobierno económico que solidarice los derechos y obligaciones de los europeos es evidente, independientemente del debate de la identidad de cada persona o cada comunidad. En esto, EE UU, nos saca 300 años.

Con este planteamiento mi respuesta a mi médico es rotunda y clara: Por supuesto que tiene sentido y, además, distribuyendo los riesgos, en activos de deuda soberana. En función del plazo de inversión, del perfil de riesgo, y de sus necesidades de liquidez existen muchas alternativas para obtener un rendimiento razonable comparado al activo libre de riesgo, antes, sin discusión alguna, eran las Letras del Tesoro americano y alemán… y ahora también. Y en Europa, todos los países que mantengan lazos irrevocables con el proyecto europeo. Frente a una necesaria unión fiscal que complete la UE, la actitud sería esperar una mejora de la prima de riesgo española y un empeoramiento del alemán, no hoy ni mañana, pero sí en un tiempo prudencial. La convergencia se producirá en cuanto se detecte la voluntad de actuar contra la crisis de confianza en la UEM.

Y en este punto considerar una emisión de deuda del Tesoro español al 6%, parece una opción muy seria, pues la probabilidad de impago sigue siendo muy baja y los cupones, por ello, ciertos de forma semestral. Combinado con algún depósito, también razonable por la calidad del banco garante, un flujo de caja próximo al 3% puede obtenerse sin excesivos sustos y combinado con fondos flexibles de inversión en deuda soberana, corporativa y global y con fondo de autor y fondos de retorno absoluto, la cartera puede adecuarse perfectamente al entorno de inestabilidad actual.

Javier Kessler Saiz EAFI. Kessler & Casadevall AF

Estrategias de inversión

Los fondos de inversión de retorno absoluto en sus categorías de bajo, medio y alto riesgo han encontrado serias dificultades para cumplir sus objetivos.

Aquellos fondos de inversión que han cumplido el objetivo expuesto en su política de inversión son fondos y equipos de gestores a seguir en el tiempo pues no podremos encontrar entornos tan complicados durante mucho tiempo.

Parece que el mundo fácil resumido en los activos de deuda y acciones ha finalizado pero es probable que vuelvan antes de lo previsto. En este escenario, los fondos de inversión de retorno absoluto no fallarán.