Filósofo y escritor argelino

Naïr: "Dejar a España e Italia fuera de la zona del euro sería la muerte para Alemania y Francia"

El filósofo y escritor argelino Sami Naïr considera que "dejar a España e Italia fuera de la zona del euro sería la muerte para Alemania y Francia", y que la desaparición de una política monetaria común supondría el fin de las exportaciones alemanas en la zona europea, que se elevan a casi un 40%.

"Si España se declara insolvente, el euro ha terminado", afirma el catedrático de la Universidad de París VIII en una entrevista concedida a Efe con motivo de la inauguración de la universidad de verano de Adeje (Tenerife), en la que se muestra convencido de que, si la crisis continúa, España e Italia tendrán que asumir "costes muy duros" para permanecer en la zona del euro.

Según Naïr, los alemanes son los últimos interesados en que la zona del euro desaparezca, lo que, si sucediera, sería "como saltar de un avión sin paracaídas", ya que las economías europeas están muy integradas y el país que salga tendría muchas dificultades para recomponerse solo, reflexiona.

"La zona del euro está amenazada de desaparición", advierte el filósofo, quien achaca a las grandes "divergencias" que hay entre los países ricos y pobres de la Unión Europea el tambaleo actual del espacio monetario común europeo.

El también especialista en movimientos migratorios, que cree que "el euro es un marco disfrazado", insiste en la necesidad de apostar por una moneda débil que pueda competir con el dólar americano y con el yuan chino, una idea que parece lejana a los intereses de Alemania, que realiza el 60 por cien de sus actividades financieras dentro del territorio europeo.

Convencido de que los alemanes no abandonarán la zona del euro, aunque puntualizó que la prensa germana publique que quedarse supone asumir las deudas de Portugal, Grecia y España, Naïr cree que Alemania tendrá que cambiar de orientación estratégica e impulsar nuevos mecanismos para pasar de una moneda única a otra común.

Este proceso pasa por imponer un sistema con coacciones muy estrictas de inflación y deuda, criterios que hasta ahora no han respetado los países del sur de europa.

Naïr dice que si no se resuelve la crisis estaremos frente a una Europa a dos velocidades; la de los países solventes, donde "probablemente" estarían España e Italia, y la de los países con menos recursos de la UE, como Grecia y Portugal.

"Los pobres" saldrían de la zona del euro, pero podrían conservar el euro combinado con sus monedas propias anteriores, explica Naïr, quien considera esta opción como "una pesadilla".

La solución que propone es cambiar el estatus del banco central europeo y que éste apueste por el crecimiento económico y por el empleo en los países, y no luche sólo contra la inflación.

En segundo lugar, continúa, se tendría que crear un gobierno económico europeo, cuyas decisiones estarían vinculadas al interés general europeo y no al de un país.

A su juicio, estos serían los primeros pasos hacia una confederación política europea con temas en común como las políticas agrícola, científica y tecnológica, de construcción de grandes infraestructuras, de defensa, industrialización y de desarrollo de África.

Naïr defiende que el proyecto europeo no sea únicamente monetario y financiero, sino también político.

"Necesitamos una europa política para decidir en función de unas reglas elaboradas en común como si España o Grecia fueran regiones de Alemania o Francia", destaca.

Incide en que los griegos y españoles "no son tontos" y saben perfectamente lo que tienen que hacer, "el problema son los medios", apostilla.