Alemania endurece su posición sobre los acreedores privados

Berlín agrava la crisis del euro con nuevas exigencias sobre Grecia

Grecia protagonizó ayer de nuevo la reunión de los ministros de economía de la zona euro (Eurogrupo), en la que Berlín endureció su posición sobre la participación de los acreedores privados en el segundo rescate de Atenas. España e Italia sufrieron las consecuencias de las discrepancias en el Eurogrupo.

Al cierre de esta edición, el Eurogrupo seguía negociando las grandes líneas de la segunda operación de rescate de Grecia, que Alemania y Holanda supeditan a una participación "sustancial" de los acreedores privados (banca y fondos de inversión, principalmente). Las fórmulas para definir esa participación seguían siendo el principal escollo para alcanzar un acuerdo. Alemania, según fuentes comunitarias, endureció ayer su posición y ya no se conforma con que los acreedores se comprometan a renovar parte de su exposición cuando maduren los bonos actuales, una posibilidad defendida por la Federación Bancaria Europea. La ministra española, Elena Salgado, recordó que España siempre había advertido sobre el riesgo de involucrar al sector privado en los rescates. Pero Berlín jugaba ayer con la aparente ventaja de tener al resto de socios de la zona euro contra las cuerdas de los mercados financieros.

A Grecia, por supuesto, por ser el objeto del rescate negociado. Pero también a Francia, cuyos bancos, muy expuestos a la deuda griega, sufrieron un batacazo bursátil. Y a España e Italia porque, a su pesar, se convirtieron en los protagonistas de una frenética jornada.

Las reuniones se sucedieron en Bruselas desde por la mañana a la búsqueda de un acuerdo. Pero las discrepancias alentaron una volatilidad que castigó a la deuda pública italiana y española y llevó sus primas de riesgo muy cerca del peligroso punto de no retorno.

La incertidumbre en los mercados alcanzó tal magnitud que eclipsó incluso la ceremonia en la que los 17 países de la zona euro rubricaron el Tratado que establece por primera vez un fondo de rescate permanente ( Mecanismo Europeo de Estabilidad). Una conquista que hace un año hubiera apaciguado al inversor más inquieto y que ayer obviaron todos los índices bursátiles.

Pero la atención de los operadores estaba en la reunión previa a esa ceremonia. Una minicumbre convocada por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en la que se pretendía zanjar las desestabilizadoras discrepancias entre Alemania y Holanda, por un lado, y el BCE con el apoyo de España, por otro, sobre la contribución del sector bancario.

La cita duró solo unas dos horas. Pero las negociaciones continuaron en el Eurogrupo mientras las expectativas del mercado seguían perjudicando a España e Italia. Desde su inmunidad, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, restaba importancia a los vaivenes bursátiles: "es el nerviosismo habitual antes de estas reuniones".

Su canciller, Angela Merkel, iba más lejos y cargaba la responsabilidad de lo ocurrido en el Gobierno de Silvio Berlusconi, con quien habló por teléfono en plena tormenta bursátil. "Italia debe enviar una señal, que es la aprobación de un presupuesto que responda a las exigencias de consolidación", exigió Merkel en una rueda de prensa en Berlín.

Salgado advirtió, sin embargo, que la crisis ha superado la fase nacional para convertirse en "sistémica". Y en una amenaza para "la estabilidad de la zona euro en su conjunto". Berlín no pareció darse por enterado.

Nuevo fondo

España participará con un capital suscrito de 142.700 millones en el fondo de rescate permanente (MEDE) que rubricó ayer el Eurogrupo.

El fondo contará con un capital total de 700.000 millones de euros y una capacidad de medio billón para socorrer a partir de 2013 a los socios en dificultades.

Los préstamos serán la principal vía de ayuda. Pero el MEDE también podrá comprar deuda pública emitida por el país rescatado.

Entre el impago selectivo y la quiebra total

El Eurogrupo negociaba anoche en Bruselas la fórmula para involucrar al sector privado en el segundo rescate de Grecia sin provocar un cataclismo en el mercado de la deuda soberana en la zona euro ni en el mercado de productos derivados asociados (sobre todo, los seguros de impago conocidos como CDS o credit default swaps).

Fuentes comunitarias indicaron que el ministro alemán, Wolfgang Schäuble, llegó dispuesto a imponer la fórmula más estricta posible, incluso si provoca que las agencias de rating califiquen el plan como un impago selectivo por parte de Atenas.

Berlín ha endurecido su posición después de que la agencia Standard & Poor's advirtiese que las opciones barajadas hasta ahora para una participación voluntaria de los acreedores privados sería calificada como impago selectivo.

La advertencia ha permitido a Schäuble recuperar su propuesta para imponer a los tenedores de bonos griegos un retraso en el cobro de siete años, lo que según Berlín daría tiempo a Grecia para rehacer su economía. El BCE, sin embargo, considera que esa fórmula equivale a una suspensión de pagos total y ha amenazado con dejar de aceptar los bonos griegos como colateral, lo que dejaría sin la financiación de Fráncfort a la banca griega. Algunos analistas, como Jacob Funk Kirkegaard, del Peterson Institute for International Economics, consideran un "gran error" la opción alemana. Pero reconocen que a pesar de la declaración de impago, se podría evitar la quiebra del sector financiero griego mediante inyecciones de liquidez del Banco Nacional de Grecia, sin pasar por Fráncfort. La fórmula ya se utilizó en el rescate de Irlanda a finales del año pasado.