Acto de su partido

Berlusconi rehúsa hablar de su reciente sanción por especulación bursátil

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se negó hoy a intervenir en un acto de su partido ante la posibilidad de que una referencia a la reciente sanción multimillonaria impuesta a su grupo empresarial pueda causar inestabilidad mañana en la Bolsa de Milán.

Así lo anunció el subsecretario de la Presidencia del Gobierno y portavoz de Berlusconi, Paolo Bonaiuti, en una intervención en ese acto del partido en Mirabello (norte de Italia), en el que estaba prevista la intervención telefónica del primer ministro para ofrecer sus primeras palabras en público tras la sanción económica de 560 millones de euros impuesta ayer en apelación a su grupo.

"Berlusconi no llama porque no quiere desencadenar reacciones. Hoy no habla por la misma razón que no habló ayer tampoco: quiere precisamente evitar reacciones en caliente sobre la sentencia (de ayer del llamado caso Mondadori), porque considera que es importante defender la economía italiana ante los mercados", indicó Bonaiuti, en una intervención retransmitida por televisión.

"La especulación de los mercados está en marcha. Hay movimientos que sobre los mercados reaparecen cíclicamente, a pesar de que no haya un motivo real en su base", agregó.

El portavoz del jefe del Gobierno italiano se mostró además "confiado" en que los bancos del país conseguirán superar las nuevas pruebas de solvencia europeas, frente al temor a que no sea así que provocó una caída de la Bolsa de Milán el pasado viernes de casi un 3,5%.

"La economía italiana es absolutamente sólida, así como sus bancos. Y las pruebas de solvencia que saldrán a finales de la próxima semana lo demostrarán", indicó Bonaiuti.

En Italia hay una gran expectación ante las primeras palabras en público de Berlusconi tras conocerse el pasado sábado el fallo del Tribunal de Apelación de Milán sobre el caso Mondadori, en el que se ratificó la condena a su grupo, Fininvest, a resarcir al conglomerado CIR por los daños patrimoniales causados en la pugna por el control de la editorial Mondadori.

Aunque la sentencia de apelación rebaja en 190 millones de euros la sanción con respecto a la de primer grado, queda la incógnita de qué medidas tomará el mandatario para hacer frente a esta condena y si recuperará la polémica norma que tuvo que retirar de su plan de ajuste que propiciaba la suspensión cautelar de la sanción hasta que haya una decisión del Tribunal Supremo.

Una entrevista de Berlusconi aparecida el pasado viernes en el diario La Repubblica, en la que acusaba a su titular de Economía, Giulio Tremonti, de no saber trabajar en equipo echó aún más leña al fuego a la debilitada imagen del ministro, cuyos rumores de dimisión llevaron también el nerviosismo a la Bolsa.

El primer ministro se desplazó ayer a su villa de Cerdeña, desde la que, según indica el Corriere della Sera, ha expresado su lamento de que la sanción a su grupo sea utilizada por el patrón de CIR, Carlo de Benedetti, para financiar la próxima campaña electoral del opositor Partido Demócrata, del que el empresario, según él, "tiene el carné número 1".