Rafael García Gutiérrez, director general de Anefp

El canal farmacia, garantía en la venta de medicamentos sin receta

Aunque en algún país de la UE, como Portugal, que no parece en este momento un buen ejemplo a seguir en lo que a economía se refiere, se está permitiendo la venta de algunos medicamentos sin receta fuera del canal farmacia, en España, país donde el servicio que ofrece la oficina de farmacia es inmejorable, con una cobertura total que hace que todos los ciudadanos tengan una farmacia a menos de 150 metros de su casa, y con un excelente acceso también en las zonas rurales, la utilización de otros canales de venta y distribución para los medicamentos sin receta no supondría ninguna ventaja y sí riesgos para el ciudadano.

La venta de medicamentos sin receta a través de otros canales diferentes a la oficina de farmacia, a juicio de anefp, dejaría de garantizar la calidad, la seguridad y la eficacia de estos fármacos, bien por no quedar asegurada la información para el uso correcto de estos medicamentos por parte de los ciudadanos, o bien porque la falta de garantía afectaría a la autenticidad o a la conservación de los mismos.

Por esta razón, las compañías farmacéuticas que integran la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) han defendido siempre, desde hace más de treinta años, al canal farmacia como el único adecuado para la dispensación de los medicamentos sin receta, y al profesional farmacéutico como el verdadero director del autocuidado de la salud quien, a través de su consejo profesional, garantiza la seguridad y la eficacia de los medicamentos sin receta.

En definitiva, me gustaría concluir destacando que, en lo que se refiere a la calidad, la comercialización a través del canal farmacia garantiza no falsificaciones, además de la conservación adecuada. Por lo que se refiere a la seguridad y eficacia de los medicamentos que se venden sin receta depende de dos factores, uno intrínseco, como es la composición y la propia calidad de fabricación del fármaco, y otro externo, como es el uso correcto del mismo. Esto último se consigue a través de unas instrucciones de uso claras e inteligibles, tanto del prospecto como del cartonaje, pero es la intervención del farmacéutico, figura clave en la dispensación de los medicamentos sin receta la única que proporciona una información personalizada. Este profesional sanitario aconseja el fármaco de autocuidado más acorde con la dolencia del paciente y, al mismo tiempo, tiene capacidad para aclarar al ciudadano cualquier duda respecto al uso del medicamento. Si en este proceso eliminamos la figura del farmacéutico, deja de estar garantizada la seguridad y la eficacia de los fármacos que se venden sin receta en su vertiente externa, es decir, en su uso correcto.