Ferrocarril

El lujo también viaja en tren

El Transcantábrico ofrece una experiencia inolvidable en su recorrido por el norte.

Rememora una antigua forma de viajar, sin prisas, en la que el trayecto era casi o más importante que el destino. El Transcantábrico Gran Lujo es una novedad que Feve (Ferrocarriles de Vía Estrecha) ha puesto en marcha este año para satisfacer la demanda y los gustos de los más exigentes.

El pasado mes de mayo empezó a ofrecer su servicio uno de los trenes turísticos más exclusivos del mundo entre las ciudades de Santiago de Compostela y San Sebastián, y viceversa, en un trayecto que dura ocho días y siete noches. La versión mejorada de El Transcantábrico Clásico cuenta con todos los servicios y comodidades que se pueden disfrutar en cualquier hotel de cinco estrellas. La reforma, que ha costado 2,5 millones de euros, ha supuesto la creación de salones panorámicos con grandes ventanales y decoración lujosa, así como la transformación de las habitaciones, dando lugar a espacios amplios y cuidados hasta el mínimo detalle. Un tren exclusivo que solo dispone de 14 suites que, como máximo, acogen a 28 pasajeros.

Además, tanto las visitas como la gastronomía, acordes con el resto, convierten el viaje en una experiencia única. La gastronomía es uno de los atractivos del Transcantábrico Gran Lujo, ya que, además del servicio que ofrece el propio tren, el billete incluye una selección de los mejores restaurantes de los lugares por donde transcurre la excursión para que los viajeros puedan degustar los platos típicos del norte peninsular.

Cada vagón suite dispone de cuatro compartimentos con cama de matrimonio, salón, dos televisores, consola de videojuegos, ordenador con conexión a internet, minibar, armario, escritorio, teléfono y cuarto de baño con sauna y jacuzzi. Pero además, este peculiar hotel sobre raíles ofrece zonas comunes, distribuidas en cuatro grandes salones. Uno de estos vagones es una pista de baile con bar incluido y un pub con veladas amenizadas cada noche; el segundo coche es otro bar, este de ambiente más tranquilo, mientras que los dos restantes están reservados y diseñados para leer, charlar o simplemente disfrutar del paisaje y relajarse.

El tren para en todos los enclaves turísticos más importantes del recorrido. Se pueden visitar, entre otras ciudades, Ferrol, Viveiro, Ribadeo, Luarca, Oviedo, Gijón, o el Parque Nacional de los Picos de Europa, Santo Toribio de Liébana, Potes, Santillana del Mar, el Museo de Altamira, Santander, Bilbao, Balmaseda, Villasana de Mena y San Sebastián (final o inicio de trayecto). En cada parada, un autobús recoge a los viajeros que deseen hacer excursiones a los lugares de interés, además de visitas a museos y comidas en restaurantes de la zona.

Otra característica del Transcantábrico Gran Lujo es que permanece parado en las estaciones durante la noche para evitar el traqueteo que puede perturbar el sueño de los ocupantes, que también tienen la opción de disfrutar del ambiente nocturno de la ciudad en la que pernoctan. El precio de este viaje singular no está al alcance de todos los bolsillos: el coste por persona en régimen de todo incluido oscila entre los 3.550 euros la suite doble y los 7.550 euros la suite individual. Es recomendable reservar con tiempo para asegurarse la plaza y beneficiarse de descuentos importantes, dependiendo de la antelación con que se haga la reserva.

La nueva propuesta de Feve ha tenido una excelente acogida. Hasta ahora, la mayoría de los pasajeros son extranjeros, fundamentalmente estadounidenses, australianos, alemanes y mexicanos, de mediana edad y alto poder adquisitivo. El servicio se inició el pasado mes de mayo y terminará a finales de octubre.

La nostalgia de una época

La oferta de trenes turísticos de Feve se completa con El Transcantábrico Clásico y El Expreso de La Robla, dos alternativas y recorridos diferentes pero con algunos puntos en común, como los paisajes y atractivos culturales y la rica gastronomía del norte de España.

Por las mismas vías por las que discurría el histórico ferrocarril de La Robla, el tren hullero que transportaba carbón desde León hasta Vizcaya, comenzó su andadura en 1983 El Transcantábrico Clásico, que partía de León a Santiago de Compostela. Es un recorrido de una semana y se ha consolidado como uno de los mejores viajes turísticos en ferrocarril.

El precio por persona oscila entre 2.200 euros y 2.400 euros; el servicio se ofrece desde mayo hasta la primera semana de diciembre. Ahora, con varios itinerarios, da la oportunidad de viajar en un tren de época pero con todas las comodidades de un hotel. Va de Bilbao a León, por la línea de La Robla; de Gijón a Santiago, bordeando el Cantábrico, o de Gijón a Ribadeo, a bordo de un tren de lujo adaptado a todos los bolsillos.

El Expreso de La Robla brinda un viaje distinto con la nostalgia y, a la vez, la modernidad de los cruceros en tren. En función del recorrido y el número de días, los precios van desde los 295 a los 750 euros.