José María Castellano

Financiero, gallego y global

Se ha ganado un gran prestigio como ejecutivo. Serio y solvente. Por ello, en Novacaixagalicia le han confiado la difícil tarea de atraer inversión

Financiero, gallego y global
Financiero, gallego y global

Hubo un día en que soñó con un retiro tranquilo, en su Galicia natal. Tras una carrera de éxito en Inditex, compañía de la que dejó la vicepresidencia en 2005, después de dos décadas de duro trabajo, tras diferencias con Amancio Ortega, el hombre con el que trabajó mano a mano y con el que modernizó la imagen empresarial de España, aseguró de manera rotunda que jamás volvería la primera línea empresarial. Palabra de catedrático. José María Castellano (La Coruña, 1947), se mudó discretamente a Londres, donde tomó distancia y se reencontró con viejos conocidos suyos de la City. En los ambientes financieros se mueve como pez en el agua.

En el año 2000, coincidiendo con la salida a Bolsa de la compañía, se encargó del road show ante los inversores internacionales. Se ganó una fama de seriedad y rigurosidad que le ha acompañado en su trayectoria, y un gran prestigio entre los fondos de inversión, asegura un alto ejecutivo de una consultora, que durante años ha colaborado con él. Y si algo destaca de Castellano es la lealtad, por principio. A los suyos, "a Amancio Ortega, al que le ha sido leal antes y ahora", y a su tierra, Galicia, donde ahora vuelve presidiendo el ambicioso proyecto bancario, Novacaixagalicia (NCG). Y a él le han vuelto a confiar, con amplios poderes ejecutivos, la ardua tarea de encontrar inversores para capitalizar la nueva entidad financiera. Necesita 2.600 millones de euros para cumplir con el decreto marcado por el Gobierno, en un banco que tendrá un activo de 68.339 millones. Es probable que consiga entre 400 y 500 millones. "Es un reto empresarial notable porque pretende aglutinar a emprendedores gallegos con un proyecto financiero profesionalizado", dice el profesor de Esade Marcel Planellas.

Poco tiempo le ha durado ese soñado deseo de permanecer en segunda fila en el mundo de la empresa. En 2008, fue llamado a capitanear ONO, compañía que encontró en una delicada situación económica debido a la permanente crisis en la que ha vivido la operadora desde su creación. Se ganó la confianza en el seno de la compañía, a la que inyectó 1.160 millones de euros a través de emisiones de bonos. "Es duro, y parece que se está endureciendo cada vez más, pero es un hombre de consenso, y no exige nada que no sea capaz de hacer él mismo", opina un directivo, próximo a él en la etapa de Inditex.

Exige rectitud y lealtad. Por ello no dudó en romper con Amancio Ortega cuando consideró que este no había obrado de buena fe con él

También exige rectitud. Y el mismo grado de lealtad con el que actúa. Por ello no dudó en romper con Amancio Ortega cuando consideró que este no había obrado de buena fe con él. Los hechos ocurrieron en 2005, y precipitaron su salida de la firma, cuando el propietario de Inditex intentó comprar Unión Fenosa, junto al constructor Jacinto Rey y Caixanova. Le pidieron consejo y advirtió que había algunos aspectos de la operación que no estaban bien planteados, y advirtió que era difícil que saliera adelante. Aún así, siguieron. Y cuando estaba todo malogrado, le invitaron a presidir la eléctrica a cambio de que se implicara en la operación. Ya era tarde. Otros tuvieron más pericia, y fue finalmente Florentino Pérez, presidente de ACS, el que se quedó con las acciones del Santander.

Unión Fenosa no fue para los gallegos. Se sintió dolido porque le hubiera gustado aportar todos sus conocimientos financieros y empresariales en una operación que considera buena para Galicia. Y abandonó Inditex. Meses antes, ya había llegado a la compañía textil el nuevo gestor, Pablo Isla. Fue el mismo Castellano quien colaboró y propició la llegada del que fuera presidente de Altadis para continuar con la expansión internacional de Zara. Es más, para facilitar el periodo de transición y no entorpecer el cometido de Isla, no tuvo inconveniente en renunciar voluntariamente a sus funciones ejecutivas para que se sintiera con plena libertad para iniciar una nueva andadura en la compañía. "Tiene una visión global del mundo de la empresa, y si algo ha demostrado es que sabe profesionalizar la gestión. Lo ha hecho en una empresa familiar", sostiene Alberto Gimeno, profesor del departamento de Política de Empresa de Esade.

Otro hecho relevante en la figura de José María Castellano, que no tiene precedente, es que es el único catedrático de universidad, de Economía Financiera y Contabilidad de la facultad de Económicas de La Coruña, que ha triunfado en el mundo de la empresa. "Es un ejemplo, de como el conocimiento de la universidad se puede traspasar al mundo de la empresa, y ésta se puede beneficiar de ello". Tal vez por ello, por su criterio e independencia, empresas como Mutua Madrileña, Fadesa, Adolfo Domínguez, Puig y Rothschild le han sentado en su consejo de administración. "Si hubiera muchos ejecutivos y empresarios como él y con su perfil mejor nos iría en España", concluye el profesor de la escuela de negocios.