La paz con sus TCP coincide con la pugna Iberia-Sepla

British resuelve sus problemas laborales y gana terreno en IAG

British Airways está a punto de lograr la paz con sus TCP mientras Iberia se atasca con sus pilotos. La pugna laboral coge fuerza en los contrapesos de poder en IAG. La plantilla del socio español teme que, mientras que British crece y gana posiciones, Iberia pierde oportunidades.

Una careta de cartulina con el rostro de Willie Walsh, antiguo consejero delegado de British Airways y actual consejero delegado de la empresa madre de la fusión, International Airlines Group (IAG), ha sido el símbolo blandido por los tripulantes de cabina de British Airways (BA) en los 18 meses de protestas que ha durado su conflicto con la aerolínea.

Los TCP británicos cargan en la figura de Walsh la responsabilidad de sus diferencias y lo señalan como responsable de que el conflicto en las cabinas de sus aviones se haya alargado 18 meses, 22 huelgas y 171 millones de euros en pérdidas. La mejor prueba en contra del papel de Walsh quien estaba enquistando la ofrecen con el hecho de que, apenas se ha marchado, sindicatos y compañía han llegado a un acuerdo que, parece, saldrá adelante.

Walsh dejó en enero su puesto como consejero delegado de British para asumir su nuevo rol en la cúpula de IAG. Unite, el sindicato mayoritario que representa a los TCP asegura que su sustitución por Keith Williams ha sido "decisiva" para lograr pasar página. Por eso la sección sindical de Unite que representa a sus azafatas, Bassa, ha advertido tanto a Iberia como a los sindicatos españoles que, con Walsh en la cúpula de IAG "tendrán que lidiar" con un ejecutivo que tiene más de "en la confrontación que en la negociación".

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Los tripulantes de cabina de British Airways iniciaron hace diez días un proceso de votación en busca de un acuerdo de paz que, parece, esta vez sí tendrá final feliz. Después de rechazar los dos anteriores acuerdos negociados con Walsh, el sindicato mayoritario Unite ha enviado papeletas a unos 10.000 TCP junto con una carta de su secretario general Len McCluskey. En ella recomienda un voto a favor del principio de acuerdo al que se llegó el 12 de marzo. McCluskey argumenta que en el principio de pacto se reconoce al fin que "los derechos y la dignidad de la tripulación de cabina forman parte integral de las necesidades comerciales de la compañía".

Este preacuerdo contemplaría el reintegro de los beneficios en viajes que se les habían denegado en la reestructuración que dio comienzo al conflicto, que cambiaba las condiciones de trabajo del colectivo y recortaba el número de TCP en los vuelos de larga distancia.

En la última fase de la negociación se ha logrado abordar con éxito la reinserción de los trabajadores que fueron despedidos o amonestados durante la disputa y ha accedido a pagar su sueldo a aquellos de los trabajadores que demuestren que realmente estaban enfermos en los días de huelga.

Mientras la conflictividad laboral parece llegar a su fin en British, su compañera en IAG, Iberia, recrudece su conflictividad laboral. Los pilotos del Sepla, han hecho una oferta para reducir los costes de operación en el corto y medio radio para poder competir con las compañías low cost que, aseguran, es muy generosa y que la dirección de la compañía no acepta.

Consejeros delegados con mucho carácter

Los pilotos de Iberia tienen sus tintas cargadas contra Rafael Sánchez Lozano, el consejero delegado de la compañía, que es quien está llevando el día a día en Madrid y se está encargando de las negociaciones con Sepla, y aseguran que Walsh no intervendrá hasta el final del proceso. Las mismas fuentes han asegurado que temen que, con una British Airways más fuerte tras la resolución de sus problemas, los aviones británicos "comiencen a tomar terreno en la T4, una infraestructura española, a la vez que Iberia pierde músculo en la terminal.

Antes los problemas laborales de British favorecían que Iberia ganara peso en la fusión. Ahora que British resuelve sus problemas, es Iberia la que está enredada en un conflicto que tiene paralizado el crecimiento de la compañía y le hace perder posiciones frente a los británicos en IAG.