Mercados

La crisis de la deuda arrebata los 10.000 al Ibex

La Bolsa cae un 3,26% en su peor semana de 2011 mientras la prima de riesgo marca máximos desde enero.

Lo que Wall Street da, Wall Street lo quita. Si el ímpetu alcista con el que despertó el jueves la Bolsa neoyorquina mantuvo a flote los principales parqués europeos -inmersos en el torbellino de la crisis soberana-, el traspiés con el que EE UU inició la sesión el viernes dejó a la Europa bursátil en caída libre. El desplome fue especialmente desastroso para el Ibex 35, que vio como una caída del 1,69% le arrebataba los 10.000 puntos. Una barrera psicológica clave para el selectivo, cuya pérdida, según los analistas técnicos, lo llevará hasta los 9.400 puntos. Por lo pronto, el índice se quedó el viernes en los 9.950,80 puntos, la cota más baja a la que cae desde el pasado enero. El Ibex cierra así su peor semana desde noviembre, con un descenso del 3,26% en el conjunto de las cinco sesiones.

El origen de la debacle tuvo un epicentro familiar, Atenas. Los actos de la tragedia griega parecen ya inagotables. Si el jueves se hizo público que la economía helena había cedido un 5,5% interanual hasta marzo, el viernes era la imposibilidad del país para hacer frente al pago de su deuda quien volvía a escena. Si el término "reestructuración" continúa estando maldito, las alternativas -más terminológicas que metodológicas- que siguen surgiendo tampoco parecen aportar ninguna confianza a los inversores. Alemania viene defendiendo que los acreedores que lo deseen puedan renunciar a cobrar los títulos que vencen ahora, a cambio de cobrar en mejores condiciones pasados unos años. Una suerte de renegociación voluntaria. El viernes era el propio Gobierno heleno quien daba su matiz a la propuesta, asumiendo que aceptaría la recompra de deuda por parte de acreedores privados.

Así, ahora que el salvavidas de 110.000 millones que Europa lanzó al país el pasado año necesita su propio equipo de rescate, y mientras el nuevo paquete de ayudas previsto para junio hace aguas antes de estar fletado, el fantasma de la quiebra griega vuelve a recorrer Europa.

Y lo hace con una violencia inédita. La prima de riesgo de Irlanda, que mide la desconfianza sobre la solvencia del país, marcó su máximo el viernes en los 827 puntos básicos. Lo mismo ocurrió con Portugal, donde el diferencial entre el bono luso a 10 años y el alemán, de referencia, marcó récord en los 747 puntos básicos. Paradójicamente, la propia Grecia mantuvo su perfil de riesgo en los 1.376 puntos, por debajo de los 1.401 que alcanzó a mediados de mayo.

La situación, aunque preocupante, es menos dramática en España, donde aún quedan lejos los 283 puntos alcanzados tras el rescate de Irlanda. La prima de riesgo del país se ha disparado de los 217 puntos básicos del lunes a los 251 puntos el viernes, un nivel, eso sí, olvidado desde el pasado enero.

En el conjunto de estas cinco sesiones, solo dos valores del Ibex 35 han logrado salir en positivo. Y a duras penas. ArcelorMittal gana un 1,90% en la semana, mientras que Gas Natural se aferra a un incremento del 0,11%. Del lado de las caídas, el peor caso es el de Abengoa, que se deja un 9,11%, seguido de Sacyr, que cede un 8,44%, y Mediaset, con un 8,30% menos. Con todo, es la banca, por su peso, quien marca la diferencia, y absorbe el impacto de la crisis soberana. BBVA ha perdido el 5,83% en los últimos cinco días, mientras que Santander ha descendido el 4,80%.

En riesgo el alza anual

La semana también ha sido fatal para el resto de grandes índices europeos. El FTSE británico ha perdido un 1,52% en cinco sesiones, el Cac francés se ha dejado el 2,20%, el Mib italiano, un 3,33% y el Dax alemán, un 0,55%. Solo este último, de entre todos, aguanta con saldo positivo lo que va de 2011, año en el que ha subido un 2,25%. España, que comenzó el ejercicio como la Bolsa más prometedora, anda ya cerca de quedar en tablas. El ascenso de los últimos seis meses y 10 días es apenas del 0,93%.

Del otro lado del Atlántico, los tres grandes selectivos estadounidenses sufrieron pérdidas el viernes que ayudaron a ahondar la caída semanal. En las cinco sesiones, el Standard & Poor's ha cedido el 2,24%, el Dow Jones, el 1,64%, y el Nasdaq, el 3,26%.

Las claves del mercado

Batacazo del euro pese a las perspectivas al alza de tipos

La cotización del euro ha vuelto a perder terreno frente al dólar, demostrando que la escalada de la moneda única tiene unos límites muy claros en el entorno de los 1,5 dólares por unidad. En cuanto la moneda se acerca a esos niveles, rápidamente empieza a ajustarse. De hecho, la divisa comunitaria ha registrado tres sesiones consecutivas a la baja, que le han llevado a cruzarse a 1,436 dólares por unidad. El anuncio implícito por parte del BCE de que subirá los tipos de interés en julio, no ha tenido el habitual efecto rebote en el euro. Los inversores observan que la situación económica de la eurozona es frágil y que habrá nuevos sustos.

Inquietud creciente en Wall Street

Desde la publicación de los malos datos de empleo en EE UU correspondientes a mayo, Wall Street no levanta cabeza. La Bolsa de Nueva York ha cerrado su sexta semana consecutiva en números rojos. Se trata de la peor racha desde 2002. No solo el empleo no repunta, con el consiguiente impacto en el consumo, sino que en el mercado inmobiliario sigue hundido. La segunda ronda de relajación cuantitativa (QE2) impulsada por la Reserva Federal está próxima a su fin y el objetivo del banco central es no llevar una tercera inyección de capital.

El nerviosismo de Nueva York es creciente y esto se traslada al resto de mercados financieros.

El desacuerdo en la OPEP eleva el precio del crudo

Arabia Saudí fracasó el miércoles pasado en su propuesta ante sus socios de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) de elevar la producción en 1,5 millones de barriles diarios. El ministro saudí de Petróleo, Ali al-Naimi, calificó la decisión como "una de las peores". Los saudíes se encontraron con la oposición de Argelia, Libia, Angola, Ecuador, Venezuela, Irak e Irán, que manifestaron así su rechazo a la política de exterior. El resultado es que el precio del crudo Brent ha pasado de 114 a 119 dólares. Eso sí, nada impide que Arabia Saudí aumente la producción por su cuenta. De hecho, es el único miembro del cartel que está en condiciones de hacerlo.