Nokia, de 'blue chip' a noveno valor del Ibex 35
Nokia ya no es lo que era. El gigante finlandés de los teléfonos móviles sigue en caída libre.
El martes se hundió casi un 18% tras rebajar, una vez más, sus previsiones de resultados. Pero, en las jornadas siguientes, lejos de lograr un mínimo rebote, sus acciones han continuado en cuesta abajo. Sus títulos cerraron la sesión del viernes con un precio de 4,48 euros, los precios más bajos desde enero de 1998, hace ya más de 13 años. Desde su máximo histórico en la primavera del año 2000, Nokia ha acumulado un descenso superior al 92%. En lo que va de año cede ya en torno a un 30% y, solo en la última semana sus acciones han perdido un 21%.
Quizá hay una fecha maldita en el devenir de Nokia, que no es otra que el 11 de enero de 2007. Ese día, Steve Jobs, consejero delegado de Apple, presentó el primer iPhone. Muy lejos de allí, las acciones de Nokia cerraban la sesión de Bolsa ligeramente por encima de 15 euros, lo que implica que, desde esa jornada, se han dejado más de un 70%.
Con todo, su capitalización bursátil se situó el pasado viernes en 16.780 millones de euros, muy lejos ya de aquellos años en los que era, quizá, el principal blue chip europeo. ¡Qué tiempos! El grupo nórdico llegó a alcanzar un valor bursátil cercano a 200.000 millones en la primavera de 2000, en el momento más caliente de la burbuja tecnológica.
Sus títulos han caído más de un 70% desde que llegó el iPhone
Ahora, el citado valor de mercado situaría a Nokia en el noveno puesto del ranking por capitalización bursátil de las empresas del Ibex 35 por detrás de Telefónica, Santander, Inditex, BBVA, Arcelor Mittal, Repsol, Iberdrola y Endesa, y ligeramente por encima de Criteria.
El imparable descenso bursátil de Nokia, provocado por la pérdida de cuota de mercado en el segmento de los móviles ante rivales como Apple con su iPhone y Google con su Android, le ha llevado a ver como la mayoría de sus competidores le superaban en atractivo ante los inversores. Una de las últimas en hacerlo, en abril de este año, fue la taiwanesa HTC, figura fulgurante del negocio de los smartphones y fabricante de terminales para otras compañías cuando Nokia era la estrella.
Actualmente, y en medio de una profunda reconversión que está llevando a Nokia a adoptar el sistema operativo Windows Phone de Microsoft para sus smartphones, la compañía ve muy de lejos a sus rivales. Apple cotiza en 318.000 millones de dólares, Microsoft vale en Bolsa más de 202.000 millones, Google en 170.000 millones...
Hasta rivales en el mundo de las redes de telecomunicaciones que han vivido un largo peregrinaje por el desierto y a los que ha superado en capitalización bursátil durante muchos años están ahora por encima. Quizá Ericsson, que ahora cotiza por encima de los 32.000 millones de dólares.
Ante esta situación, los analistas están muy divididos. Mientras AlphaValue, Santander y Jyske Bank recomiendan comprar, RBS y Alandsbanken recomiendan vender o reducir. Société Générale y Deutsche Bank parecen más comedidos al mantenerse en posiciones más neutrales.
Con esta bajada, Nokia se podría convertir en objeto de opa dado su bajo precio. De hecho, en el mercado se sigue rumoreando una posible operación corporativa con Microsoft, su socio clave en el mundo móvil. De todas maneras, la principal barrera ante una posible oferta hostil no es otro que su actual situación de profunda renovación empresarial, llena de dudas e incertidumbres, y que podrían frenar a cualquier interesado.
En estas circunstancias, ya se han disparado las especulaciones sobre una posible división de Nokia en varias filiales. Bloomberg valoraba la compañía por separado en 39.000 millones de dólares (unos 26.600 millones de euros) y apuntaba, citando a la firma Jefferies Group, que el negocio de móviles de Nokia podría interesar a Microsoft o Samsung. Cuanto más caiga la empresa en Bolsa, más barata será la posible compra.