Francisco Verdú Pons

El banquero poeta

Es un experto en banca comercial y un amante de la poesía y el arte. Gran comunicador y con talento para manejar situaciones complejas, así es la mano derecha de Rato en Bankia

Francisco Verdú Pons
Francisco Verdú Pons

Cabeza de financiero, alma de poeta. Francisco Verdú, nuevo consejero delegado de Bankia -integrada por Caja Madrid, Bancaja y las cajas de Canarias, Ávila, Laietana, Segovia y Rioja-, es una rara avis en la banca española. Es un experto con 30 años de servicio en el sector, de ellos más de 20 en puestos de máxima responsabilidad, a la vez que una persona que plasma sus sentimientos en el papel. "La suma de un hombre de ciencia y de sensibilidades", como le define el editor mallorquín Lleonard Muntaner. Hace ocho años, publicó a Verdú el último de sus libros de poesía, Alçar la mirada. "Es una poesía de calidad -aprecia Muntaner-, con un componente importante de intuición, racionalidad y colorido mediterráneo". La poesía no es fácil de vender, ahora que Verdú llevará las riendas de la tercera entidad financiera española por activos, por detrás de Santander y BBVA, puede que aumente el interés por su obra.

Francisco Verdú, de 55 años, natural de Alcoy (Alicante), era uno de los tres vicepresidentes de Banca March y presidente de su comisión delegada hasta que el cazatalentos Seeliger y Conde le hizo una oferta para ser el número dos de Bankia. La Banca March gestionaba unos activos de 12.896 millones de euros en el primer trimestre, Bankia saldrá a Bolsa -previsiblemente la primera quincena de julio- con unos activos totales de 275.000 millones. "Era una oportunidad profesional difícil de rechazar", comenta un excolaborador de Verdú en el banco mallorquín. Coincide con otra persona que ha trabajado a su lado: "Pasar de un banco pequeño a una entidad como Bankia es un desafío notable para un profesional que está en su mejor edad".

El financiero alcoyano aterrizó en Banca March como consejero delegado, un puesto de nueva creación, en abril de 1996, desde la dirección general de la Caja Postal. Verdú era uno de los hombres de confianza de Marcial Portela y del entonces presidente de la corporación pública Argentaria, Francisco Luzón.

El consejero delegado de Bankia se despidió por carta de la plantilla y los accionistas de Banca March

"La situación de Banca March no era la de ahora. Verdú fue uno de los líderes que consiguió ordenar y reforzar la entidad", explica uno de sus excolaboradores. Deja un buen recuerdo en el grupo: en la plantilla, de la que se despidió por carta, agradeciéndoles el trabajo realizado; y en los accionistas, a los que agradeció el apoyo recibido. Significativo es que Francisco Verdú siga siendo patrono de la Fundación Juan March.

Tres son las virtudes que le adjudican sus excolaboradores: gran hacedor de equipos, capacidad para confiar en el futuro y talento para manejar situaciones complicadas. Una ventaja a la hora de lidiar con la integración de entidades de diferentes culturas.

Verdú procede de una familia de operarios de la industria textil, una actividad muy arraigada en Alcoy. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Alicante y MBA por la Universidad de Chicago, el consejero delegado de Bankia estuvo vinculado a grupos de investigadores de Historia Económica de la Universidad de Valencia antes de construir uno de los mejores currículos de la banca comercial.

"Tiene un sentido muy realista de lo que es la banca, negocio que conoce de abajo arriba, de la oficina al consejo de administración", dice uno de sus excolaboradores. Verdú inició su carrera en el grupo Banco de Vizcaya-BBV. Participó en la integración de las entidades que formaron el grupo Argentaria (Caja Postal, Banco Exterior, Banco de Crédito Local). Ha sido, además, consejero de varias sociedades, como Banco Crédito Agrícola, Media Planning, ACS o Corporación Financiera Alba -la sociedad de cartera del Grupo March-, entre otras.

Tan preparado, como inquieto. Pedro San José, socio director de la oficina de Palma de Mallorca de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira y compañero en el consejo rector de la APD en las Islas Baleares, describe a una persona "muy bien informada, con un criterio claro de los asuntos que tiene entre manos y muy proactivo".

Es participativo dentro y fuera del despacho. Verdú pertenece a una comparsa de moros de Alcoy, incluso hace unos años fue capitán, uno de los cargos más importantes. También aportó una visión cultural a la fiesta, organizando una amplia agenda de actos. "Es la capitanía más extensa en temas culturales que recuerdo", afirma el pintor alcoyano Antoni Miró.

El artista conoce a su paisano banquero desde hace 30 años. Verdú es un amante de la pintura y fue de los primeros que empezó a comprar sus cuadros. Hoy es el principal coleccionista de su obra, tiene cuadros de cada una de sus series. Posee una colección de grandes nombres, españoles -muchos mallorquines- y extranjeros.

El consejero delegado desempeña cargos importantes en el mundo de las finanzas, pero para Antoni Miró no ha dejado nunca de ser "muy normal. Alguien cercano, que atiende el teléfono personalmente y con sentido del humor". Sus raíces siguen en Alcoy, a donde vuelve siempre que puede.

Pero sus allegados ven sobre todo a un hombre culto. La poesía es una de sus pasiones. En El flaire dels codonys, editado por Eliseu Climent, narraba en verso y en tono dialectal su llegada a la cúpula del Banco de España, en coche con chófer. Si es raro que escriba poemas, más que lo haga en catalán.

Lleonard Muntaner le preguntó en cierta ocasión de dónde sacaba el tiempo. Le respondió que aprovechaba los viajes para plasmar sus intuiciones en papel. "No veo al financiero, veo al poeta". No es una poesía filosófica, sino de vida, muy mediterránea, en opinión del editor mallorquín.

Verdú está casado y tiene dos hijos universitarios, cuya evolución sigue muy de cerca. Hasta ahora vivía a caballo entre Mallorca y Madrid. En su nuevo cargo le esperan muchos viajes y muchos poemas.