Elogios unánimes para el reformador del sistema financiero

El mundo económico y financiero despide a Rojo

El grueso del mundo económico y financiero del país se ha dado cita hoy en la capilla ardiente de Luis Ángel Rojo, gobernador del Banco de España entre 1992 y 2000, fallecido ayer a los 77 años. Los elogios a su dilatada carrera como economista se unieron a una percepción generalizada respecto a la bondad personal de Rojo.

El actual gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ha asegurado que se trataba de "una persona fantástica, excepcional como pocas". Con visible emoción, Ordóñez destacó que Rojo estuvo en todas las operaciones de modernización de la economía española de las últimas décadas, desde el Plan de Estabilización hasta la Ley de Economía del Banco de España.

Ordóñez recordó que Rojo asesoró a prácticamente todos los presidentes de Gobierno, y "lo ha sido todo" en el Banco de España: supervisor, responsable del servicio de estudios, subgobernador y gobernador. En ese periodo, inventó las conocidas como provisiones dinámicas, que a la postre han funcionado como muro de contención ante la crisis financiera global.

También el ministro de Industria, Miguel Sebastián, habló de Rojo como de una persona muy querida, no solo en el mundo académico, "donde fue maestro de generaciones", sino también en el profesional. Sebastián aseguró que se ha ido una persona irrpetible en la historia económica de España y también de Europa.

Por su parte, Miguel Martín, presidente de la Asociación Española de Banca, afirmó que Rojo es "la figura más importante que hemos tenido en el siglo XX y en lo que llevamos de XXI". En línea con el resto, Martín habló de "una persona excepcional, un intelectual, un artista y un hombre de una cultura extraordinaria".

El Ministerio de Economía y Hacienda ha emitido un comunicado en el que lamenta profundamente el fallecimiento de Rojo, y expresa sus condolencias a familiares y amigos. A título personal, la ministra Elena Salgado expresa su pesar por no poder asistir a los actos de homenaje, pues se encuentra en la reunión de la OCDE de París.