El parón de la demanda interna impide que España crezca más de un 0,8% interanual entre enero y marzo

Solo turismo y exportaciones industriales sostienen la economía

Las exportaciones industriales y el turismo han sido el clavo ardiendo al que se ha agarrado España para sostener su débil crecimiento, lastrado por el frenazo del consumo y la inversión. Entre enero y marzo, el PIB creció un 0,3% en tasa intertrimestral (0,8% interanual) por el impulso de las ventas al exterior, que aumentaron un 11,2% en el mismo periodo.

Turismo
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El segundo trimestre de 2010 fue un espejismo en la dura corrección que ha sufrido la economía española desde el inicio de la crisis económica. Entre marzo y junio, todos los indicadores sufrieron un repunte que fue interpretado como el principio de la recuperación por el Ejecutivo, aunque en realidad los datos se encargaron de corroborar que esa mejoría se produjo en exclusiva por las compras anticipadas como consecuencia de la subida del IVA en el mes de julio y por las ayudas para la compra del sector del automóvil.

Una vez desaparecidos esos dos factores, la economía española ha entrado en una etapa de estancamiento, con crecimientos intertrimestrales muy débiles (entre enero y marzo de este año el avance fue del 0,3%, solo una décima más que el anterior) y un fuerte proceso de dualidad que se ha prolongado a lo largo de los últimos tres trimestres.

El escaso avance del primer trimestre es el resultado de la aportación positiva del sector exterior (1,4 puntos) combinado con la negativa de la demanda nacional (-0,6), lo que ofrece el resultado de una variación interanual del 0,8%. Sin el efecto negativo de la demanda interna, España estaría creciendo a tasas anuales cercanas al 2%. A este argumento fue al que se agarró ayer el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, para justificar la debilidad del crecimiento. "Sin los ajustes en la construcción y el proceso de consolidación fiscal para reducir el déficit público, la economía española estaría creciendo un 1,9% interanual, en lugar del 0,8% registrado", aseguró durante la valoración de los datos de Contabilidad Nacional hechos públicos ayer por el INE.

Química y automoción se benefician del tirón exterior

La parálisis del consumo contrasta con el dinamismo del sector exterior. Las exportaciones de bienes y servicios han crecido un 11,2%, lo que supone el nivel más alto en cuatro trimestres y es una muestra del impacto que ha tenido la recuperación de Alemania y Francia, nuestros dos mayores socios comerciales, a los que se destina casi el 30% de las ventas al exterior. Además, las empresas españolas, ante la falta de demanda interna, han optado por orientar sus ventas al exterior y se han refugiado en la zona euro para evitar tener que tocar márgenes o precios por la apreciación de la moneda única.

El 45% de las exportaciones se ha destinado a cuatro países (Francia, Alemania, Portugal e Italia) y los mayores incrementos en las ventas se han producido en cinco sectores (bienes de equipo, automoción, químicas, semifacturas no químicas y alimentos), que aglutinan el 75% de las exportaciones. Esa mejoría viene avalada por el repunte del valor añadido de las ramas industriales, que han crecido un 3,9%, 2,5 puntos más que en el trimestre anterior. Y entre ellas sobresale la industria manufacturera, también con un alza del 3,9%.

Las ventas al exterior de los servicios turísticos también han aumentado con fuerza, gracias a la mayor llegada de visitantes por la crisis en los países competidores del Norte de África, como Túnez y Egipto.

Pero no solo la burbuja inmobiliaria y los ajustes fiscales han influido en el recorte de la demanda nacional. También ha tenido un peso fundamental la parálisis del gasto de hogares y empresas, muy influenciado por una tasa de paro se ha mantenido en el 20% y un encarecimiento de tipos de interés y de materias primas. A ello se le une una débil creación de empleo, ya que más 52% de los desempleados cree poco probable que encontrará trabajo a corto plazo, según un estudio de GfK.

Todo ello ha generado un parón en el consumo que puede echar por tierra las previsiones que maneja Economía, con una expectativa de crecimiento del 1,3% para este año. Pese al deterioro de los datos, Campa sostuvo que el 0,3% del primer trimestre es compatible con las previsiones del Gobierno. n augurio de difícil cumplimiento si se tiene en cuenta que el crecimiento del consumo de los hogares, en comparación con el último trimestre de 2010, fue cero.

En el otro lado, el gasto público creció un 1,1% anual entre enero y marzo tras cuatro trimestres de caídas. Los expertos achacan ese repunte al mayor desembolso previo a las elecciones, en el que ayuntamientos y comunidades han incrementado el gasto corriente, las retribuciones y las inversiones antes de la cita electoral del 22 de mayo. Ese repunte hasta marzo provocará en la comparación un brusco descenso en el gasto público en los próximos meses.

Los beneficios impactan sobre los precios

Uno de los aspectos que más sorprenden en la contabilidad nacional del primer trimestre es la descomposición del deflactor del PIB, que mide la evolución de los precios de la economía (no solo los de consumo que mide el IPC). De enero a marzo, el deflactor tuvo un incremento del 1,8%, achacable a los excedentes empresariales (aportaron 2,2 puntos). Los impuestos solo contribuyeron a la subida de precios con 0,1 puntos mientras que los salarios restaron 0,5 puntos.

Y precisamente en el comportamiento del empleo está implícita la pérdida de renta disponible por parte de los asalariados, aunque mejoró ligeramente su participación en la renta nacional. Tras encadenar casi tres años de pérdida, en el primer trimestre de este año la caída de la remuneración de trabajo es del 0,2%, mientras que la renta de los empresarios avanza en un 5,9% (se acelera) y los impuestos avanzan un 2,4%.

Los salarios suponen ahora el 47,01% del PIB, mientras que la renta de los empresarios llega al 44,68%. El resto son impuestos.

La cifra

1,1 % es el incremento del gasto de las Administraciones públicas hasta marzo por el acelerón previo a las elecciones generales.

Esteban Sastre. IEF. "Hay que bajar impuestos para animar la actividad"

El director del Servicio de Estudios del Instituto de la Empresa Familiar, Esteban Sastre, considera que la actual coyuntura económica de España, con costes crecientes y la demanda estancada, es un lastre demasiado pesado para revertir la tendencia negativa en destrucción de empleo. "Un entorno de crecimiento de costes, subida de tipos de interés y baja demanda como el actual reduce la capacidad de contratación por parte de las empresas". Por ello considera imprescindible animar la actividad económica a través de bajadas de impuestos y contención del gasto público, "que liberen recursos para que empresas y particulares aumenten sus niveles de consumo e inversión".

Asimismo critica la fuerte reducción de la inversión en infraestructuras, "lo que limita el potencial de crecimiento futuro y la competitividad de la economía".

Juan José de Lucio. Cámaras de Comercio. "La dualidad en el PIB se mantendrá todo el año"

Los primeros indicadores de abril y mayo muestran, a juicio de Juan José de Lucio, director del Servicio de Estudios de las Cámaras de Comercio, que la dualidad de la economía española (fuerte aportación del exterior frente a la nula del interior) se mantendrá en los próximos trimestres. "El patrón de crecimiento va a ser muy similar en los próximos meses. El avance de las grandes economías europeas va a provocar que la aportación del sector exterior se mantenga entre 1 y 1,5 puntos para el resto del año, mientras que la demanda nacional seguirá restando con tasas negativas", apunta.

En su opinión, el peor comportamiento se producirá en el caso de los hogares, "fuertemente condicionados por la escasa creación de empleo, el repunte de los precios y el recorte en la remuneración por asalariado".

Rafael Pampillón. Instituto de Empresa. "España no crecerá más de un 0,8% este año"

Rafael Pampillón, profesor del Instituto de Empresa, vaticina que el frenazo del consumo de los hogares y la inversión empresarial contemplado en el primer trimestre se va a mantener a lo largo del año. Este deterioro, a su juicio, impedirá que el PIB alcance el crecimiento del 1,3% previsto por el Ejecutivo. "Solo si el sector exterior sigue mostrando esas tasas de crecimiento, el PIB podría aumentar hasta un 0,8%. No creo que vaya por encima de ese nivel", recalca.

Pampillón destaca el fuerte repunte de las exportaciones industriales, con un avance del 7,6% respecto al anterior trimestre, y considera que ese incremento se va a consolidar por el dinamismo de la economía mundial, liderado por los emergentes y secundado por Alemania y EE UU. "Es una gran suerte para España que crezcan las dos mayores potencias del mundo", señala.

Gregorio Izquierdo. IEE. "Cada vez convergemos menos con la zona euro"

"El crecimiento es insuficiente, sigue acompañado de una fuerte destrucción de empleo y nos aleja de la recuperación económica. Cada vez convergemos menos con la zona euro".

Para Gregorio Izquierdo, director del Servicio de Estudios del Instituto de Estudios Económicos (IEE), uno de los peores datos del PIB del primer trimestre es el repunte del gasto público, que ha crecido un 1,1%. "Un crecimiento basado en el alza del gasto público es insostenible", asegura.

Izquierdo prevé, además, que el endurecimiento de la política monetaria y el encarecimiento del petróleo va a restar varias décimas de crecimiento al PIB. "Estimamos que el PIB no va a crecer más del 0,3% en los tres próximos trimestres y que cerrará el año incluso por debajo del 0,8% que prevé el consenso. Va a costar esfuerzo llegar a esa cifra", remarca.