En Europa la media se queda en el 50%

Un 90% de los ejecutivos españoles acepta la corrupción para hacer negocios

Los sobornos y las prácticas corruptas están más asentadas en España que en Europa. Un 90% de los directivos está de acuerdo que es justificable "cortar caminos" para alcanzar los objetivos corporativos, según Ernst & Young.

Sobornos
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El soborno y las prácticas corruptas son más aceptables en España que en el resto de Europa. Un 90% de los directivos está de acuerdo que es justificable "cortar caminos" para alcanzar los objetivos corporativos, según la Encuesta de Fraude Europea 2011 elaborada por la consultora Ernst & Young a partir de entrevistas a 2.365 empleados, mandos intermedios y directivos de compañías de 25 países europeos. En el resto de Europa la ratio es más baja: un 50% de los ejecutivos evalúa la posibilidad de adoptar comportamiento no ético para ganar o retener un negocio.

No son pocos los miembros de la dirección que piensan en las alternativas no éticas en el trabajo. Entre los empleados, un 82% cree los directivos deberían usar los caminos alternativos para alcanzar los objetivos propuestos por las empresas y sus accionistas. Otra vez, el resultado español es peor que la media europea, que se sitúa en un 62%.

Para los directivos españoles, hay tres maneras más comunes de conquistar un cliente por la vía alternativa: ofrecer regalos o servicios personales, entretenimiento o dar efectivo. Cada una de las tres opciones recibió una aceptación de un 30% de los entrevistados.

Los empleados españoles, sin embargo, creen que ofrecer un valor en metálico debería ser la práctica más común para lograr un negocio. En este grupo, además de los regalos, servicios y entretenimiento, también hay la percepción entre un 7% que falsear los resultados financieros de una empresa podría también ser una alternativa para alcanzar un negocio. Esta opción no fue escogida entre los directivos.

Una de los resultados de la encuesta de Ernst & Young puede explicar parte del comportamiento español: la presión de las empresas por los beneficios.

Según el estudio, un 80% de los ejecutivos españoles trabaja bajo la presión de reducir costes y un 70% tienen como objetivo aumentar los ingresos. En Europa, la presión también existe, pero con otro ritmo: un 60% deben reducir costes y solamente un 35% - la mitad de España - deben elevar los ingresos corporativos.

Además, en España, un 20% de los directivos están trabajando bajo la presión de que despidan empleados. La buena noticia es que la presión por despidos en el país es más baja que en Europa, donde un 31% de los directivos entrevistados sufren la presión para reducir el número de empleados.

"La mayor tolerancia hacia el fraude, el soborno y la corrupción que observamos en el estudio, junto con las iniciativas de reducción de costes en muchas empresas, les están generando una mayor exposición a sufrir un fraude", afirma Ricardo Noreña, socio de Ernst & Young. "Además, con la entrada en vigor del nuevo Código Penal, las empresas en su conjunto deben concentrar sus esfuerzos en la prevención de los delitos, mientras que los administradores y los comités de auditoría tienen la responsabilidad de que este objetivo se concrete en medidas efectivas de control interno", añade.