Se dispara la tasa

La inflación estructural en España supera también el límite fijado por el BCE

La inflación subyacente, que no contabiliza energía ni alimentos frescos y que sirve de referencia para saber cómo se van a comportar los precios a medio plazo, se elevó al 2,1% en abril. Se trata del nivel más alto desde septiembre de 2008 y sobrepasa el límite del 2% considerado como óptimo por el Banco Central Europeo.

Los precios siguen creciendo con fuerza en España. En abril, el IPC avanzó otras dos décimas en tasa anual, hasta el 3,8%, aunque según explica el INE, el impacto del crudo y de los alimentos ha descendido y ha sido sustituido por las fuertes subidas de precios que han experimentado el vestido, el calzado y los servicios ligados al turismo.

En tasa mensual, el IPC ha avanzado 1,2 puntos, de los que más de la mitad (0,7 puntos) corresponden a la subida de precios en vestido y calzado. Economía justifica este repunte por el inicio de la temporada de primavera-verano, aunque resulta especialmente chocante teniendo en cuenta que las empresas del sector de la distribución llevan muchos meses bajando precios ante el desplome del consumo. También han tenido un peso fundamental los carburantes, que han aportado 0,15 puntos. El hecho de que la Semana Santa se haya celebrado en abril ha sido aprovechado a su vez por las empresas de ocio y las hoteleras para subir precios. El impacto de los aumentos en ambas se eleva a dos décimas. Todo ello ha llevado a la inflación subyacente, aquella que no tiene en cuenta el precio de la energía ni de los alimentos frescos y que sirve de referencia para saber como evolucionarán los precios a medio plazo (al eliminar los elementos más volátiles) , a avanzar hasta el 2,1% en abril, lo que representa el nivel más elevado desde diciembre de 2008 y una décima por encima del nivel considerado óptimo por el BCE.

Los secretarios generales de CC OO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, justificaron ese repunte por el "comportamiento inadecuado" de sectores no sujetos a la competencia internacional, como el comercial o el de hostelería, "que suben los precios en busca de márgenes excesivos".

De este modo, el incremento de precios ya no es solo achacable a factores coyunturales, como el elevado precio del crudo o de los alimentos, sino a elementos estructurales, lo que puede provocar que la inflación permanezca en niveles muy elevados hasta finales de año. De hecho, la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) prevé que el IPC estará por encima del 3% hasta noviembre para bajar un mes después hasta el 2,8%. Entre los principales componentes que seguirán presionando al alza los precios se encuentra el crudo. En lo que va de año, el barril de Brent, de referencia en Europa, se ha encarecido cuarenta dólares. Los expertos prevén que en ningún caso se mantendrá en un nivel inferior a 100 dólares.

Si el IPC cierra este año en torno al 3%, el Ejecutivo se verá obligado a actualizar las pensiones en noviembre en función de lo que se desvíe, algo que ya le costó en 2010 casi 2.500 millones de euros, mientras que las empresas tendrán que hacer frente a la activación de las cláusulas de revisión salarial. Hasta abril se han registrado 3,06 millones de euros, de los que 3 millones tienen ese tipo de salvaguarda frente a un repunte de la inflación, lo que les obligará a las compañías a abonar la diferencia respecto al 2% de inflación prevista.

El Ministerio de Economía, que no hace previsiones sobre la evolución de los precios, estima que la inflación irá reduciéndose desde julio, mes a partir del cual "cesará la influencia al alza del incremento del IVA, de la subida de la luz y del aumento de los impuestos del tabaco", aprobados en la segunda mitad de 2010. CEOE comparte ese vaticinio con el Ejecutivo, aunque ayer insistió en que no se liguen los salarios con la inflación para no castigar aún más la competitividad de las empresas. La patronal quiere que se vinculen a otros factores como la productividad, aunque las fuertes diferencias con los sindicatos han obligado a sacar ese asunto del acuerdo sobre la negociación colectiva y a tratarlo de forma separada.

Trichet alerta sobre el contagio a los salarios

La espiral inflacionista en la zona euro sigue teniendo en vilo al Banco Central Europeo. Tan solo dos países (Irlanda y Holanda) tienen el IPC por debajo del 2%, considerado como el nivel óptimo por la entidad presidida por Jean-Claude Trichet.

"Resulta esencial que la evolución reciente de los precios no de lugar a presiones inflacionistas generalizadas", aseguró ayer el organismo en su boletín de mayo, en el que insiste en que las expectativas de inflación debe estar perfectamente ancladas en el 2%. "Es muy importante que ese incremento de los precios no se traduzca en efectos de segunda ronda", destaca el boletín. Estos se producen cuando un repunte de los precios se traslada a los salarios para adecuarlos a la evolución del IPC. De producirse, el BCE podría volver a subir tipos, tras el último aumento de 0,25 puntos aprobado en abril.

Autónomos

El presidente de la Federación de Autónomos de ATA, Lorenzo Amor, afirmó ayer que la subida del IPC en abril pone de manifiesto "los problemas de competitividad de la economía española y supone un nuevo lastre para la recuperación del consumo".