Para nuevas baterias de coque en Gijón

Arcelor decide invertir 150 millones extra en España

ArcelorMittal ha aprobado una inversión extra de 147 millones de euros en España. El grupo construirá unas nuevas baterías de coque en Gijón, con 76 hornos y una capacidad de 700.000 toneladas, que estarán operativas en 2014. "Es una apuesta por el país en un momento difícil", ha subrayado este mediodía Gonzalo Urquijo, miembro de la dirección general del grupo.

Para Urquijo, la nueva inversión supondrá un salto cualitativo para la producción del grupo en Asturias y permite asegurar el futuro de sus instalaciones en la región, de los clientes y de la gama de productos fabricados.

La nueva inversión se suma a las que Arcelor ya contemplaba para el resto del grupo en España en 2011, que rondarán los 170 millones de euros.

Las nuevas baterías de coque se construirán junto a las ya existentes en Gijón, cuyo mal estado ha sido denunciado en repetidas ocasiones por los sindicatos. Cuando los baterías modernas comiencen a funcionar, se cerrarán las antiguas.

Urquijo también ha confirmado que el grupo prevé desmantelar las baterías que actualmente operan en Avilés, cuya vida útil expira en 2017-2020. "Vamos a concentrar toda la producción de coque en Gijón", ha añadido.

El coque es un residuo procedente de la destilación del carbón necesario para la producción de arrabio (acero líquido). ArcelorMittal cuenta con las citadas líneas de baterías que suministran coque a los dos altos hornos que la empresa tiene en Asturias.

El directivo del gigante del acero también ha querido subrayar que la apuesta inversora por las plantas españolas debería verse correspondida con nuevas medidas que aumenten su competitividad. En este sentido, ha vuelto a reiterar su preocupación por los costes energéticos que debe afrontar Arcelor en el país así como por las nuevas limitaciones que va a imponer Europa al sector en materia de emisiones contaminantes.

Pero, además, ha añadido un nuevo elemento: los salarios. Urquijo se ha mostrado partidario de aprovechar la próxima negociación del convenio de la compañía para ligar las mejoras retributivas a la competitividad y no a la inflación, en línea con lo que ya ha empezado a hacer alguna empresa en España, como Iberdrola.