Para compensar la caída de los márgenes y subida de provisiones

El Banco de España considera "clave" para toda la banca reducir sus gastos de explotación

Todo el sector financiero debe reducir sus gastos de explotación, hayan o no recibido ayudas públicas. Este es uno de los principales mensajes que ha vuelto a lanzar el Banco de España a las entidades financieras en su último Informe sobre Estabilidad Financiera publicado hoy.

El conjunto de bancos, cajas y cooperativas de crédito cerraron el pasado año con un beneficio atribuido de 16.734 millones de euros, con una caída del 9,9% sobre el ejercicio precedente, según los datos publicados hoy por el supervisor. El Banco de España explica el descenso de los resultados por el desplome del margen de intereses

(-6,6%), y por las mayores provisiones, sobre todo por activos adjudicados y recibos en pago de deudas, "que siguen teniendo un peso relevante en las cuentas de resultados", señala el informe.

Las altas remuneraciones de los depósitos explican en gran parte la caída del margen de intereses. El supervisor explica que el coste de los "depósitos a plazo nuevos ha aumentado debido a una mayor competencia de las entidades por la captación de ahorro minorista". Aunque el "coste medio del pasivo evoluciona de forma más parsimoniosa", afirma que el incremento de los costes de la financiación nueva "supone un elemento que lo presiona al alza". Ello, unido al débil comportamiento de la actividad, así como al volumen aún existente de activos dudosos, explica que el margen se vea presionado a la baja.

El Banco de España reclama que todas las estrategias de captación de depósitos minoristas, en la medida en que presionan al alza el coste medio de la financiación, "deben ir acompañadas de medidas que aminoren su impacto negativo en las cuentas de resultados". Y recomienda dos vías. Reducir y optimizar los costes operativos, por un lado. Y por otro, gestionar el balance para compensar la caída en la rentabilidad, "por ejemplo desinvirtiendo en activos poco rentables o mejorando la cantidad y calidad de los servicios prestados".

Para las entidades que han recibido ayudas públicas el Banco de España ya les veto ciertas actuaciones, así tienen limitados los tipos de interés que pueden ofrecer a sus clientes.

El otro elemento que presiona las cuentas de resultados a la baja (tanto en 2010 como lo seguirá haciendo este año, aunque para el presente ejercicio se supone que su presión será más moderada) son las perdidas por deterioro de activos financieros (provisiones específicas) y las asociadas a los inmuebles adjudicados.

No en vano, las provisiones detraen una parte muy importante del margen de explotación de bancos y cajas, que en 2010 llegó a alcanzar el 56,5%, y un año antes sumó el 66,5%.

Pese a esta disminución de las necesidades de provisiones, el supervisor avisa en su informe que 2011 "será todavía un ejercicio complicado desde el punto de vista" de la cuenta de resultados, ya que "los factores anteriores seguirán presionando a la baja los resultados".

Por ello, considera que un factor "clave para aliviar las tensiones sobre las cuentas de resultados son los gastos de explotación". En diciembre del pasado ejercicio, estos gastos aumentaron a nivel consolidado un 4,7% en tasa interanual. Este porcentaje, no obstante, se reduce considerablemente si se analiza solo los negocios en España. En este caso, los gastos de explotación suben solo un 0,5%.

Pero el Banco de España insiste a todas las entidades, hayan o no recibido ayudas públicas, que a pesar de "la moderación de los gastos de explotación, las entidades tienen que hacer esfuerzos adicionales para reducirlos, en la medida en la que son el resorte de la cuenta de resultados que puede ser más eficaz para compensar el estrechamiento del margen de intereses y unas necesidades de provisiones, decrecientes, pero todavía elevadas.

Precisamente, el pasado 27 de abril los sindicatos y la patronal bancaria, AEB, se sentaron por primera vez tras la constitución de la mesa laboral para analizar el convenio del sector para los próximos años. Todo parece indicar que no incrementar el salario será uno de los puntos clave en las negociaciones. Controlar las subidas de los directivos y consejeros de todo el sector también es una recomendación realizada por el Banco de España en los últimos dos años, y que ahora se recoge en normativa.

Las cajas de ahorros también iniciaron en febrero las negociaciones para fijar su nuevo convenio.

El supervisor también insiste en que las entidades tendrán que haber corregido "los excesos de capacidad instalada". Es decir, tendrán que acelerar el cierre de oficinas.

También espera que a largo de este año, "las entidades involucradas en procesos de integración reduzcan sus costes operativos, al tiempo que las sinergias derivadas de tales procesos comiencen a materializarse".