Fiestas pasadas por agua

¿Por qué siempre llueve en Semana Santa?

Da igual cuándo caiga la Semana Santa que la lluvia siempre hace acto de presencia. Muchas de las procesiones se suspenden o están pasadas por agua. Estas fiestas suelen coincidir con un periodo climatológico inestable y con la formación de las llamadas 'gotas frías'.

Las cofradías y los aficionados a las procesiones de Semana Santa miran al cielo y siempre se encuentran con un protagonista no invitado: la lluvia. Una situación que se repite desde hace años caiga cuando caigan estas fiestas tan señaladas para los cristianos, que conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret.

Pero ¿por qué siempre llueve en Semana Santa? Existen razones poéticas y otras algo más científicas. Atendiendo a lo estrictamente meteorológico, se trata de una fiesta móvil que cada año cae en una fecha diferente porque en el Concilio de Nicea (año 325) se decidió que la Pascua de Resurrección fuera el domingo inmediatamente posterior a la primera Luna llena tras el equinoccio de primavera (21 de marzo). Así, el Domingo de Ramos es siempre el domingo anterior a dicha Luna. Por ello, esta celebración puede oscilar entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Este año coincide con la Semana Santa más tardía del siglo XXI.

En el equinoccio de primavera, donde los días son más largos que las noches, es habitual un tiempo inestable y lluvioso, con cambios súbitos. Además, a comienzos de la primavera se suele producir el fenómeno de la 'gota fría' o Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA).

Entre los motivos poéticos destaca el símil de la lluvia con las lágrimas de los que lloran por no poder ver los esperados pasos. El escritor catalán ya fallecido Josep Pla escribe en su obra 'Las Horas': De niño, no podía explicarme el melancólico y triste aspecto que tienen los días y sobre todo las noches de Semana Santa. Son los días más tétricos del año. Aunque de día haga sol y buen tiempo, sus horas transcurren como tocadas por una sombra opaca vagamente teñida de violáceo o de verde fosforescente. Pero recuerde lo que decíamos hace un momento. En primer lugar, la Semana Santa está, de cerca o de lejos, íntimamente ligada con el equinoccio de primavera, que es el tiempo indefectible de marejadas y de accidentes meteorológicos dramáticos. Y después, estando la Pascua situada después del plenilunio, los días inmediatamente anteriores a la festividad son días de luna vieja, es decir, de luna menguante (...) que es la fase triste, esmortecida y cadavérica de la luna".

23 provincias en alerta amarilla

Un total de 23 provincias de la Península y los archipiélagos estarán este jueves en alerta amarilla (riesgo) por lluvias o por fenómenos costeros de norte a sur de España, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Así, las lluvias afectarán a una franja que va del noreste al suroeste y estarán en alerta amarilla Tarragona, Castellón, Zaragoza, Teruel, Guadalajara, Cuenca, Toledo, Ciudad Real, Madrid, el sur de Ávila y de Salamanca, Cáceres, Badajoz, Córdoba, Sevilla, Jaén, Granada, Cádiz, Málaga y Huelva. Mientras, permanecerán en riesgo de fenómenos costeros Barcelona, Tarragona y todas las islas de los archipiélagos canario y balear.

Igualmente, estima que las lluvias seguirán el Viernes Santo en la vertiente atlántica, aunque algo más débiles, y que se reducirán en la vertiente mediterránea.