A fondo

Miedo en las 'telecos' a que se pare la CMT

La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) se va a enfrentar en los próximos días a un cambio muy profundo. Tal y como establece la Ley de Economía Sostenible (LES), los miembros del consejo de la autoridad reguladora que ahora están en situación de prórroga en sus mandatos deberán dejar el cargo. Un escenario que, de nueve consejeros, afecta al propio presidente, Reinaldo Rodríguez, además de a Antoni Elías, Gloria Calvo, Albert Martí y Crisanto Plaza.

Los cambios no quedarán ahí, porque en diciembre cesarán otros tres consejeros, por conclusión de su mandato, José Pascual, Ángel García Castillejo e Inmaculada López. Solo el vicepresidente Marcell Coderch permanecerá en su puesto hasta 2012, pero solo hasta la primavera. En pocos meses, el consejo de la CMT, que va a pasar de nueve a siete integrantes, incluido el presidente (sin vicepresidentes), va a renovar a su casi totalidad de integrantes. ¿Por qué se ha llegado a esta situación? Pues porque muchos de sus integrantes están en situación de interinidad o prórroga desde 2008.

El hecho de que los consejeros estuviesen en ese limbo de espera ha provocado críticas a algunas de las actuaciones de la CMT. Algunas, si cabe, muy duras, como por ejemplo las recibidas la semana pasada cuando el consejo decidió elevar el precio del bucle del abonado en un 6,8%.

En la industria hay una gran preocupación por la "excesiva" renovación del regulador y el impacto en su actividad

En el conjunto de la industria de las telecomunicaciones hay una gran preocupación por esta "excesiva" renovación y el efecto que puede tener en el funcionamiento de la CMT. "Puede haber problemas de freno en la actividad, los cambios se tendrían que haber hecho hace dos años y ahora se corre el riesgo de ruptura en el trabajo regulatorio", explican fuentes del sector, quienes precisan que las tareas que realiza este regulador tienen un alto componente técnico y económico. Tal y como señalan otras fuentes, en este periodo de renovación del consejo, el peso de los técnicos y profesionales va a ser muy grande a la hora de mantener el alto ritmo de trabajo regulatorio.

Así, los primeros cambios pueden ser cuestión de días. Siguiendo las líneas establecidas por la LES, el plazo para sustituir al presidente y consejeros de la CMT concluiría el 6 de mayo. El ministro de Industria, Miguel Sebastián, aseguró la pasada semana que el Gobierno cumplirá los plazos, indicando que mantiene abiertas las negociaciones con los grupos políticos. El tiempo apremia y, si quiere cumplir las fechas, Sebastián deberá presentar su propuesta a la Comisión de Industria del Congreso de los Diputados en los próximos días para, posteriormente, llevarla al Consejo de Ministros, donde se tienen que aprobar los nombramientos a través de un real decreto (para cada uno de los nuevos integrantes). En este caso, los nombramientos de los consejeros de la CMT no requerirán de los votos de los diputados. Lo cierto es que, teniendo en cuenta que por medio está la Semana Santa, el plazo de tiempo para la renovación en la CMT se está esfumando a gran velocidad.

¿Y los candidatos? Hasta ahora, los nombres de los elegidos no se han conocido. Pero en los mentideros de la industria se barajan candidatos a presidir la CMT como Joaquín de Fuentes, exdirectivo de Telefónica y actual abogado general del Estado y director del Servicio Jurídico del Estado; el citado consejero de la CMT Ángel García Castillejo; e, incluso, el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Bernardo Lorenzo. Este último sonó con fuerza durante la primera parte de 2010, hasta su nombramiento en sustitución de Paco Ros. Posteriormente perdió enteros, pero... Fuentes del sector no descartan que Lorenzo pudiera entrar en el consejo de la CMT en la renovación de diciembre, puesto que entonces quedarían pocos meses de legislatura, si es que no hay adelanto electoral.

Uno de los temores que hay en el sector de las telecos es que se opte finalmente para presidir la CMT a una persona ajena a la industria y que venga marcada por un perfil muy político. Y es que algunas de las decisiones del regulador, especialmente las vinculadas a tarifas, tienen un gran peso en las cuentas de los operadores.

Cuestiones complicadas

De todas maneras, el proceso de renovación de la CMT no es el único al que se enfrenta el Gobierno. Y es que, en estos momentos, otros reguladores se enfrentan a grandes cambios en su composición como la Comisión Nacional de la Energía (CNE), la Comisión Nacional de Competencia (CNC) y la Comisión Nacional del Sector Postal. Por si fuera poco, también se están dando pasos para crear el Consejo Estatal de los Medios Audiovisuales (CEMA). "Es una partida de ajedrez donde Gobierno y oposición tienen muchos nombres que negociar, y encima en un periodo preelectoral", dicen fuentes conocedoras del proceso.

Y hasta llegar aquí, el camino no ha sido fácil. Para empezar porque en el seno del Gobierno se han mantenido diferentes tesis sobre la situación legal de los reguladores sectoriales. Así, en el ámbito más próximo al Ministerio de Industria se ha defendido un escenario como el actual, donde los organismos mantienen su independencia. Por el contrario, en círculos cercanos al Ministerio de Economía se ha apostado por integrarlos bajo el paraguas de la CNC. Muchas partidas.

Pero ahora ya no hay tiempo para más, si es que de verdad se cumplen los plazos establecidos para la CMT. Al Gobierno le interesa cuanto antes su renovación por cuestiones electorales. A la oposición quizá no tanto, por un motivo similar. De llegar al poder, el PP tendría más fuerza para apostar por sus propios candidatos. Aunque, tal y como se coincide en el sector, de la CMT dependen tantas cuestiones, con un gran peso económico, que su interinidad no se puede estirar más.