Por detrás de Grecia y Chipre

España, entre los países de la UE donde la subida del crudo tiene un mayor impacto inflacionista

España se encuentra, junto con Grecia y Chipre, entre los países de la UE donde la subida del petróleo tiene un mayor impacto en la inflación. Aunque el encarecimiento del crudo es un evento mundial, su repercusión en el nivel de precios y en la inflación energética de los Estados miembros resulta "asimétrica" debido a factores como la intensidad y la dependencia energéticas o el nivel de impuestos, según destaca el informe trimestral de la eurozona publicado este jueves por la Comisión.

En febrero de 2011, Grecia encabezaba la clasificación con un aumento de los precios de la energía del 25,9% en términos interanuales, seguida de Chipre (19,8%) y España (19%). En contraste, las tasas más bajas de inflación energética se registraron en Países Bajos (7,5%), Estonia (8,6%) e Italia (9,9%).

Para la eurozona en su conjunto, un aumento de 1 euro en el precio del petróleo incrementa de inmediato la inflación energética trimestral en 0,37 puntos porcentuales. En el caso de Grecia, la subida es más fuerte, de 0,63 puntos. Le siguen Luxemburgo (0,58 puntos) y España y Bélgica (0,48 puntos).

Además, mientras en Grecia y Estonia la mayoría del impacto de un aumento del petróleo afecta a la inflación energética de forma instantánea, en el caso de España, Bélgica, Alemania, Italia, Luxemburgo y Finlandia las repercusiones duran cuatro trimestres.

En todo caso, la Comisión considera que la "actual aceleración de la inflación" se debe sobre todo al aumento del petróleo y de las materias primas y que "las presiones domésticas subyacentes sobre los precios siguen estando contenidas". Bruselas prevé para el conjunto de 2011 una inflación del 2,2% en la eurozona.

Por lo que se refiere a la situación económica en general, el Ejecutivo comunitario insiste en que "la recuperación en la eurozona está en marcha", aunque admite que "todavía no hemos alcanzado los niveles previos a la crisis y es probable que el potencial de crecimiento de los Estados miembros haya sufrido un daño duradero".

Las últimas previsiones económicas de Bruselas apuntaban a un crecimiento del 1,6% del PIB de la eurozona este año. Desde su publicación el 1 de marzo, la evaluación de riesgos ha pasado, según la Comisión, de equilibrada a inclinarse a la baja debido "a la volatilidad de los precios de las materias primas y los acontecimientos políticos, especialmente las tensiones políticas en Oriente Próximo y el norte de África, así como los efectos devastadores del terremoto japonés y el tsunami".

"También existen riesgos a la baja para las perspectivas de recuperación a medio plazo", alerta el Ejecutivo comunitario. Los indicadores de confianza de empresas y consumidores ponen de relieve que la recuperación "está siendo inusualmente lenta y desequilibrada. Los consumidores tienen temores sobre su situación económica y el riesgo de paro y las empresas escasas expectativas de inversión.

Finalmente, el informe trimestral de la eurozona analiza el impacto de las nuevas exigencias de capital que impone Basilea III. Estos requisitos podrían provocar un crecimiento inferior del PIB (-0,15 puntos porcentuales) pero garantizan, según Bruselas, una mejor resistencia del sistema financiero.