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Columna

La salida de Sokol salpica a Citigroup

Citigroup se encuentra en una posición incómoda. Sus banqueros podrían tener información necesaria para aclarar si el que fue una vez sucesor del presidente de Berkshire Hathaway, Warren Buffett, violó las leyes del mercado de valores al negociar personalmente con las acciones de Lubrizol, que Berkshire adquirió por 9.000 millones de dólares. Aunque incómodo, esto no tiene por qué ser perjudicial para Citigroup.

David Sokol, actuando con cierta capacidad de negociación en nombre de Berkshire, pidió a Citi que propusiera buenas ideas para "posibles transacciones" en gran variedad de industrias. Citi cumple: el 13 de diciembre sus banqueros le entregaron una lista con 18 compañías, incluyendo Lubrizol. Sokol se decide por la compañía química y consigue una cita con su director ejecutivo, James Hambrick. El 25 de enero se reúnen en Cleveland, donde Sokol aclara que necesita discutirlo con Buffett, quien finalmente cierra el trato.

El problema es que Sokol, que insiste en no haber hecho nada malo, compró acciones de Lubrizol el día después de la reunión del 13 de diciembre con Citi, cuando se inició la operación. Es decir, convenció a Buffett para adquirir la compañía una vez tenía sus acciones. Lo hizo de nuevo el 5, 6 y 7 de enero -fechas en las que se reunió con el consejo-.

Además de decidir si Sokol obtuvo información privilegiada en las conversaciones con Citi, la SEC (supervisor de los mercados estadounidenses) debe responder a una pregunta básica: ¿sabía Sokol que el consejo se iba a reunir el 6 de enero cuando él invirtió 10 millones en el negocio? Una vez más, no hubiera estado demás que Citi informase a Sokol de que el consejo de Lubrizol se estaba reuniendo. Si los banqueros de Citi no se han enfrentado aún a la SEC por este asunto, deberían ir preparándose.

Por Rob Cox.

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