Demetrio Carceller Arce

Una fortuna en la sombra

Lleva más de 15 años gestionando el grupo empresarial familiar. Su discreción empieza a tambalearse tras convertirse esta semana en el primer accionista de Sacyr

Una fortuna en la sombra
Una fortuna en la sombra

Es el gran desconocido de la empresa española. No está entre los 41 de Zapatero. Tampoco en la lista de las mayores fortunas de Forbes (hay 14 milmillonarios españoles). Demetrio Carceller Arce, 49 años, no se prodiga en los medios. Tiene su momento público en la junta de la cervecera catalana Damm, de la que es principal accionista y presidente. Sin hacer ruido, pues la compañía no permite el acceso de las cámaras. Su avance en Sacyr Vallehermoso anuncia, en cambio, una mayor exposición pública. Demetrio Carceller, tercera generación de una saga cimentada en el petróleo y la cerveza, es desde esta semana el primer accionista de la constructora presidida por Luis del Rivero, el cuarto grupo del sector por capitalización bursátil y primer accionista de Repsol.

Demetrio Carceller lleva más de 15 años al frente de sus empresas, Grupo Damm y Disa, el quinto operador de productos petrolíferos de España y el primero de Canarias, aunque siempre ha procurado pasar inadvertido. "Es cierto que no le gusta aparecer en los medios, pero tampoco ha tenido necesidad", comentan en su entorno empresarial.

Bueno, ahora exhibe una participación financiera del 15,7% en Sacyr, sumando la directa del 12,9% de Disa y el 2,8% sindicado de su socio el grupo constructor canario Satocan, lo que eleva el interés por la figura de Demetrio Carceller. Hasta el momento, la biografía del abuelo Demetrio, el iniciador de la saga empresarial y ministro de Industria y Comercio entre 1940 y 1945, nutre buena parte de la suya. Demetrio Carceller Segura fue un político falangista, que participó en la creación de Campsa y fundó el Banco Comercial Transatlántico, entre otros negocios. Su hijo, Demetrio Carceller Coll, acabaría vendiendo la entidad a finales de los años ochenta a Deutsche Bank. Carceller Coll, al que la Audiencia Nacional investigó el pasado julio por un presunto delito fiscal, está prácticamente retirado de los negocios y es su hijo quien gestiona el patrimonio.

Habla castellano, inglés y alemán. Empezó su carrera en el Banco Santander y en McKinsey

Demetrio Carceller Arce nació en Madrid, es licenciado en Empresariales por el Colegio Universitario de Estudios Financieros (Cunef) y MBA por la Fuqua School of Business, en la Universidad de Duke (Durham, Carolina del Norte), considerada una de las principales escuelas de negocios en el mundo. La elevada cultura financiera es, precisamente, uno de los méritos que le adjudican los que conocen a Carceller.

Sus inicios profesionales no transcurrieron dentro del grupo familiar. Empezó su carrera en el Banco Santander y en McKinsey. Carceller es trilingüe en castellano, inglés y alemán. Ya al frente de las compañías familiares, la internacionalización y la diversificación han sido los dos pilares de su gestión. Lo explicaba él mismo el pasado mes de noviembre a los alumnos asistentes a los Matins de Esade: "Estamos dando pasos agigantados en el terreno de la internacionalización, ya que es un proceso que queremos impulsar y una de las obligaciones que nos hemos propuesto". Damm había adquirido recientemente el 10% de Ebro Foods, primer grupo del sector de la alimentación en España, y Carceller no descartaba nuevas adquisiciones a escala internacional. Siempre desde la prudencia. Es preferible, insistía, "vender dos millones de cajas en Estados Unidos, que vender dos millones de hectolitros de cerveza".

Buen conocedor del negocio energético -también es consejero de Gas Natural-, así como de la alimentación y bebidas, Carceller ha sabido rodearse de equipos profesionales. José Carlos de Francisco, presidente de CEOE Tenerife, conoce la experiencia canaria. Allí, Demetrio Carceller apostó por Raimundo Baroja, ingeniero, formado en una multinacional británica, como consejero delegado de Disa. Profesionales y de confianza. Jorge Villavecchia, por ejemplo, director general de Damm, comparte desde hace años aventura empresarial con Carceller. Fue uno de sus testigos de boda, al igual que Antonio Biosca, consejero de la cervecera catalana.

Carceller reserva su faceta de personaje huidizo para los medios de comunicación. Los que le tratan, como empresario o filántropo, retratan a una persona asequible y cercana. Cuando le conoció, a José Carlos de Francisco le sorprendió la soltura de un hombre joven al frente de un importante grupo empresarial. "Es un hombre natural y sencillo".

Además de muy culto. La Fundación Damm es uno de los patrocinadores del Teatro Real. Acude siempre a la Junta de Protectores y se desvive por colaborar con el coliseo madrileño. No podía ser de otra forma. Su suegro, Antonio Fernández-Cid de Temes, fue un prestigioso crítico musical y una de las personas que batalló para conseguir un teatro de la ópera para Madrid. Pasión que comparte su numerosa familia.

Damm está involucrada en diversos proyectos sociales y Disa trabaja en la creación de una fundación. A Demetrio Carceller se le ha visto presumir de hándicap en torneos de golf benéficos, en una ocasión formando equipo con Antonio Brufau, presidente de Repsol, con el que mantiene muy buena relación -José y Demetrio (hijos de Carceller) y Antón (hijo de Brufau), también juegan juntos al golf-. Puede que su presencia se haga a partir de ahora más visible.