La empresa, en la mayor crisis de su historia

El presidente de Tepco, hospitalizado por problemas de tensión arterial

El presidente de la compañía dueña de la central nuclear de Fukushima, Masataka Shimizu, fue hospitalizado hoy debido a problemas de tensión arterial. El directivo está en el centro del huracán debido a que Tepco atraviesa la peor crisis de su historia, incapaz de contener los escapes radiactivos de la central y con con pérdidas masivas en su valor en Bolsa.

Masataka Shimizu
Masataka Shimizu

Actualmente, las acciones de Tepco cotizan al mínimo en 70 años, lo que ha conducido a varias suspensiones de su cotización en los últimos días. El presidente del consejo, Tsunehisa Katsumata, asumirá interinamente las funciones de Shimizu. Su principal accionista y financiador, el banco Sumitomo Mitsui Financial Group, también se depreció en Bolsa hasta un 2,7%. No son pocas las voces de analistas que aseguran que el valor de Tepco podría caer a cero, lo que forzaría su exclusión de los parqués. Tepco se está siendo incapaz de controlar la radiación en Fukushima, lo que le ha obligado a pedir ayuda a Francia y a EE UU. El lunes, incluso, recibió una reprimenda pública por su falta de transparencia y por errar en las mediciones.

Su deuda también se ha visto afectada. El coste de asegurarla se ha multiplicado por diez desde el terremoto, según datos de Bloomberg, si bien se han aliviado considerablemente después de que hayan circulado diversas informaciones que aseguran que el Gobierno podría garantizarla. O nacionalizarla. Ayer, el Ejecutivo se vio obligado a rechazar esta última opción. Sin embargo, esto no ha acallado los rumores, incrementado por los sonoros desplomes de la acción.

A primera vista, el caso de Tepco puede parecerse algo al de la petrolera BP, que en en abril del año pasado provocó la peor marea negra de la historia. Sin embargo, diversos analistas apuntan a que su caso podría acercarse más al de Lehman Brothers, dado que su colapso podría arrastrar a algunos bancos, provocar verdaderos problemas financieros en las aseguradoras que tengan que ghacer frente a las indeminzaciones por la radioactividad y provocar un problema sistémico en la economía nacional, lo que podría obligar al Gobierno a actuar.