La patronal europea vaticina que las pólizas se encarecerán

El Tribunal de la UE declara ilegal la diferenciación por sexo en los seguros

El Tribunal de Justicia de la UE declaró ayer ilegal la norma que permite a las compañías aseguradoras calcular el precio de sus pólizas en función del sexo del cliente. La patronal europea del seguro calificó la sentencia como "mala noticia" y anticipó un encarecimiento en algunos productos.

El Tribunal de Justicia Europeo forzó ayer al sector asegurador a acometer una de las mayores revoluciones en la historia de los cálculos de los riesgos de sus clientes. A partir del 21 de diciembre de 2012, las compañías aseguradoras no podrán tomar en cuenta el género a la hora de fijar el precio de sus servicios, una variable utilizada en casi toda Europa para diferenciar entre las primas que pagan hombres y mujeres por productos como el seguro del automóvil o el de vida.

La histórica sentencia anula la excepción que desde 2004 permite a las aseguradoras esquivar la prohibición de discriminación por sexo en el acceso a bienes y servicios. La directiva europea aprobada hace siete años permitió esa salvedad con carácter temporal. Pero los jueces comunitarios han decidido ponerle fecha de caducidad para evitar que se prolongue indefinidamente.

La comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, celebró la sentencia como "un paso importante hacia la igualdad de género en la UE" y recordó que en EE UU la diferenciación por sexo en los fondos de pensiones está prohibida desde hace 30 años.

La Confederación Europea de Aseguradoras (CEA), en cambio, calificó el veredicto como "una mala noticia para los asegurados". Y advirtió que "hay buenas razones para pensar que esta sentencia podría tener un impacto en las tarifas que las aseguradoras tienen que aplicar a sus clientes".

En la actualidad, el género del asegurado tiene especial repercusión en los cálculos actuariales realizados para fijar las primas de ciertos seguros. Durante el juicio se mencionó, por ejemplo, el hecho de que, estadísticamente, las mujeres disfrutan de una expectativa de vida superior a la de los hombres o que estos últimos causan más accidentes de tráfico que las conductoras. Michaela Koller, directora general de CEA, lamentó ayer que los jueces no hayan reconocido que "el género es un factor legítimo" en la evaluación de riesgos.

La abogada general del Tribunal, Juliane Kokott, ponente del caso, rechazó esa diferenciación, comparándola con la que se podría establecer en función de la raza o la etnia de los asegurados. "Es igualmente inadmisible basarse en el sexo de una persona para determinar los riesgos del seguro", señaló en el dictamen previo a la sentencia.

El veredicto final, leído ayer en Luxemburgo, avala esa interpretación, aunque los jueces, en un fallo muy breve, evitan valoraciones sociológicas o económicas. El Tribunal se limita a rechazar el argumento presentado por el Consejo de la UE, según el cual la diferenciación por género "solo pretende evitar que se trate del mismo modo diferentes situaciones". Los jueces concluyen que a efectos de las primas de seguros cabe presumir que las situaciones de hombres y mujeres "son comparables".

El caso llegó a Luxemburgo por una consulta prejudicial del Tribunal Constitucional de Bélgica, donde una asociación de consumidores (Test-Achats) y dos particulares impugnaron la diferenciación por sexo en seguros.

Las compañías deben adaptar sus tarifas antes de diciembre de 2012

El sector experimenta con nuevas tarifas

La industria del seguro se ha regido desde siempre por la ley de los grandes números. Es decir, adopta decisiones en función de cálculos estadísticos y actuariales. Y el sexo ha jugado ahí un papel fundamental. La sentencia del Tribunal de Justicia europeo obliga a explotar nuevos sistemas de tarificación.

"Las aseguradoras deberán utilizar nuevas técnicas para determinar el riesgo y fijar sus tarifas. Pasarán a analizar cuestiones tales como los hábitos de sus clientes o sus antecedentes biomédicos", explica José Gabriel Puche, director de consultoría de Deloitte.

Hoy por hoy, muchas compañías de autos experimentan con el pago por uso. Por medio de un detector instalado en el coche, saben cuándo, cómo y por dónde circula y, en base a todo esto, establecen sus precios.

Elena Betés, directora general del portal de contratación online de seguros Rastreator.com, indica que "el impacto en el precio será muy importante para pólizas personales como autos, salud, vida o decesos, al variar la base técnica. El cambio puede poner en peligro la cartera de clientes de algunas compañías".

Desde la patronal Unespa prevén que la sentencia se trasponga al ordenamiento jurídico español a través de la Ley de Ordenación y Supervisión de Seguros Privados. Esta norma debería ser presentada por el Consejo de Ministros en julio e iniciar su tramitación parlamentaria en septiembre.

La Comisión Europea (CE) minimizó ayer el impacto de la sentencia sobre el sector asegurador y recordó que algunos países llevan años aplicando primas unisex. Es el caso de Holanda, Bélgica o los países bálticos, donde las pólizas de automóviles no diferencian entre clientes masculinos o femeninos. En Dinamarca, ocurre algo similar con los contratos de vida riesgo y ahorro porque apenas difiere la esperanza de vida entre varones y mujeres. Viviane Reding, comisaria europea de Justicia, se reunirá con directivos de aseguradoras para analizar las consecuencias del veredicto.

Los productos más afectados

Autos. Las compañías analizan una miríada de factores al fijar el precio de una póliza de coche, tales como la cilindrada y el color del vehículo, el lugar de residencia del cliente, su edad y, también, su sexo. Los varones jóvenes pueden pagar hasta un 50% más que conductoras de su edad. Las últimas suelen ser más prudentes y esto se refleja en un abaratamiento de la partida ligada a la responsabilidad civil.

Salud. Las pólizas de salud son más caras para las mujeres porque hacen un uso más intensivo de la sanidad, en especial las mujeres en edad fértil.

Decesos. Las contratos de decesos, un producto netamente español, se calculan con parámetros similares a los utilizados para las pólizas de vida riesgo. Al fallecer más tarde, las mujeres pagan menos.

Vida riesgo. En España, la esperanza de vida de los hombres roza los 79 años y la de las mujeres rebasa los 84. Las aseguradoras lo saben. Por eso, ellos pueden llegar a pagar un 50% más por el producto.

Vida ahorro. La mayor esperanza de vida femenina también provoca que productos como las rentas vitalicias les resulten más onerosos.