El Gobierno, preocupado por la inflación

China aumenta un 4,6% el precio de la gasolina y el diesel

La Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo de China ha ordenado una subida a partir de hoy del 4,6% en los precios de la gasolina y el diesel, la primera alza del año en los carburantes, en medio de la preocupación del Gobierno chino por la alta tasa de inflación que sufre el país.

Con el ajuste, que sigue a uno similar en porcentajes ordenado en diciembre, el precio de la gasolina aumenta en 0,26 yuanes por litro (tres centavos de dólar, dos céntimos de euro), y el del diesel en 0,3 yuanes (cuatro centavos de dólar, tres céntimos de euro), destacó el máximo órgano chino de planificación económica.

La subida responde al incremento del precio del crudo en los mercados internacionales, con el barril de crudo Brent por encima de los 100 dólares.

El Gobierno chino subsidia estos derivados de petróleo e intenta en los últimos años que las subidas de combustibles en el país, con un precio relativamente bajo con relación a otras economías, sean limitadas en porcentaje y número, ya que considera que un fuerte aumento de los carburantes puede impulsar una fuerte inflación y con ello inestabilidad social.

Desde 2009, Pekín adoptó un mecanismo que permite a la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo subir los precios de la gasolina y el diesel si los precios internacionales del crudo cambian más de un 4% a lo largo de un mes (o 22 días hábiles).

Otras circunstancias, como la reciente celebración en China de las principales fiestas del año -las que marcan el inicio del Año Nuevo Lunar- también han influido en la subida, según señaló a la agencia oficial Xinhua el director del departamento de precios de la citada comisión, Cao Changqing.

La subida, según Xinhua, ha sido menor de la esperada por los economistas, que preveían un aumento de 76 dólares (55 euros) por tonelada (finalmente fue de 53 dólares, o 38 euros).

En enero, el índice de precios al consumo de China aumentó un 4,9%, tres décimas más que en diciembre, pese a que el Gobierno chino se ha fijado como una de las principales metas económicas del año frenar la fuerte subida de precios.

Pekín considera que un aumento excesivo de precios puede causar no sólo problemas macroeconómicos sino también sociales, como ocurrió en 1989, ya que las protestas de Tiananmen estuvieron precedidas de una fuerte inflación (que llegó al 7% en 1987 y al 18% en 1988).

En 2010, la inflación de enero a diciembre fue del 3,3%, tres décimas por encima del objetivo que se había fijado el régimen comunista.