Han captado unos 140 millones en los últimos dos años

5.000 inversores, los terceros en el orden de cobro

Los problemas de liquidez de Nueva Rumasa han puesto en guardia a los inversores. La familia Ruiz-Mateos asegura que cumplirá con sus compromisos de pago y que 5.000 personas han invertido en el grupo. Los tenedores de pagarés de Clesa o Carcesa van los terceros en el orden de cobro en caso de proceso concursal.

Los problemas de Nueva Rumasa ponen en alerta a 5.000 inversores
Los problemas de Nueva Rumasa ponen en alerta a 5.000 inversores

Las campañas publicitarias lanzadas por Nueva Rumasa para lograr financiación convencieron a "más de 5.000 inversores", según afirma el propio grupo en su página web. Pero las recientes noticias sobre la liquidez de la compañía han desatado la incertidumbre sobre su capacidad de pago.

José María Ruiz-Mateos insistió ayer en que el grupo devolverá el dinero a los inversores. Antes, había publicado en su página web que ha pagado "rigurosamente" todos los intereses prometidos -de hasta un 12% anual- desde febrero de 2009, cuando lanzó su primera emisión de pagarés. Desde entonces, ha captado unos 140 millones de euros, según diversas fuentes.

La CNMV ha avisado en siete ocasiones de los riesgos de invertir en los pagarés o de acudir a las ampliaciones de Nueva Rumasa e igualmente ha advertido de su incapacidad de controlar esas inversiones. El grupo siempre ha elegido fórmulas que no le exigían someterse a la lupa de ningún supervisor.

A instancias del organismo presidido por Julio Segura, el Gobierno reformó la Ley del Mercado de Valores en abril de 2010 para someter a su examen las emisiones de pagarés de Nueva Rumasa. Entonces, el grupo abandonó esta fórmula de financiación y optó por ampliar capital en Dhul, por 30 millones de euros, y en Clesa, por 12 millones. La inversión mínima descendió, además, desde los 50.000 euros de cada pagaré hasta los 1.200 euros de una participación en Dhul.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) considera que la actuación de la CNMV se ha ajustado a la legalidad, aunque matiza que sus acciones pueden no haber sido suficientes para evitar problemas a los inversores. "Nos habría gustado ver un papel más firme de la CNMV. Sus mensajes solo llegan a inversores con una determinada cultura financiera", sentencia Fernando Herrero, secretario general de ADICAE.

La situación de los inversores ante potenciales impagos es muy diferente en función del producto. "Los que hayan acudido a las ampliaciones son socios y, por tanto, no pueden reclamar nada", explica Juan Ignacio Fernández Aguado, socio de CMS Albiñana & Suárez de Lezo.

Pagarés

Si las empresas que emitieron los pagarés entran en concurso de acreedores -Nueva Rumasa no consolida como un holding, de manera que los pagarés están a nombre de sociedades concretas, como Carcesa u Hoteles Maspalomas-, comenzará un proceso para saldar las deudas bajo la tutela de los administradores concursales. Si se llegara a este punto, entraría en juego el orden de prelación de los distintos acreedores.

El experto de CMS Albiñana & Suárez de Lezo explica que los titulares de pagarés son, por regla general, acreedores ordinarios. Es decir se colocarían en tercer lugar detrás de los dos escalones de acreedores privilegiados, que son en primer lugar aquellos que cuentan con una garantía y después el vagón en el que entran Trabajadores, Hacienda y Seguridad Social.

Cronología de un riesgo anunciado

La CNMV hizo su primera advertencia sobre los riesgos de las emisiones de Nueva Rumasa el 22 de mayo de 2009. Recordó en una comunicación en su página web que, dadas las características de la emisión -pagarés no cotizados y por un importe superior a 50.000 euros, considerado como el umbral de la inversión institucional- no era necesario presentar un folleto. Aun así, recomendaba a los inversores informarse con detalle de la situación jurídica y económico-financiera del emisor.

Las garantías de la emisión son el centro de las advertencias de la CNMV en su segunda misiva sobre Nueva Rumasa, del 24 de septiembre de 2009. Tras insistir en que la nueva emisión vuelve a quedar eximida de presentar un folleto, avisa de la importancia de clarificar las expresiones que aparecen en la publicidad, tales como "rentabilidad garantizada" o "garantía real ante notario". La CNMV advierte que es necesario verificar su alcance real, en especial si son de carácter personal. Y en caso de garantías reales, apunta la importancia de que exista "un mercado líquido donde puedan realizarse".

Las advertencias suben de tono en octubre de 2009. La CNMV avisa de que Nueva Rumasa es una sociedad anónima que no es cabecera de ningún grupo y no es la emisora de los pagarés. Añade que la emisión no está inscrita en el registro Mercantil y que, en ese momento, no hay garantías inscritas en el correspondiente Registro de Bienes Inmuebles.

En abril de 2010 se modifica la Ley del Mercado de Valores, con el fin de intensificar el control sobre Nueva Rumasa. En virtud de este cambio legal, la CNMV recuerda a los inversores que deberán cursar sus peticiones a través de "Intermediarios financieros debidamente acreditados".

Nueva Rumasa sortea los nuevos requisitos del regulador. En junio de 2010 renuncia a los pagarés e inicia una ampliación de capital del grupo Dhul que, por no tratarse de valores negociables, queda fuera de la supervisión de la CNMV y no requiere de folleto informativo ante el regulador. En el pasado mes de diciembre, la CNMV vuelve a avisar en estos mismos términos sobre la ampliación de capital de Clesa.