Participada por Gala Capital

Coronel Tapiocca sólo tiene activos para pagar el 26% de sus deudas

La empresa textil Coronel Tapiocca, que está en concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos) desde septiembre de 2010, cuenta con activos valorados en 22,5 millones de euros, que sólo le permitirían pagar el 25,9 % de las deudas que acumula, que ascienden a 87 millones de euros.

Así figura en el informe de situación patrimonial presentado ante el Juzgado de lo Mercantil número 5 de Madrid, en el que los administradores concursales de la compañía aseguran que ese agujero patrimonial de 64,5 millones podría incrementarse si Coronel Tapiocca no pudiera continuar su actividad y tuviera que liquidarse.

Según fuentes jurídicas, hasta el momento dos empresas (la vasca Bainet y la sevillana Financiación Básica) se han interesado en adquirir Coronel Tapiocca, con unas ofertas de hasta 1 millón de euros y la asunción de hasta 23 tiendas.

En el informe de situación patrimonial, los administradores concursales de la empresa -el abogado del bufete Jausas Agustín Bou, el economista José Vicente Estrada y el banco de negocios EBN- señalan que la insolvencia de la compañía estuvo motivada tanto por el fuerte descenso del consumo como por la propia situación de Coronel Tapiocca, que soportaba fuertes costes y un elevado endeudamiento con la banca.

"El altísimo volumen de deuda financiera ha acabado estrangulando la situación de la concursada, generando un pasivo eminentemente financiero que ha ido incrementándose con el transcurso del tiempo", señalan los administradores concursales.

La CAM es uno de los principales acreedores, con 10,55 millones de euros, seguido de EBN Banco de Negocios, con 5,6 millones; de Caja Castilla La Mancha, con 5,2 millones de euros, y de Bancaja y Bancantabria de Inversiones, con préstamos por valor de 4,1 millones de euros cada uno.

Coronel Tapiocca, participada por el fondo de capital riesgo Gala Capital, fue declarada insolvente el 21 de septiembre por el Juzgado de lo Mercantil número 5 de Madrid ante la imposibilidad de renegociar su deuda.

A raíz de su entrada en concurso de acreedores, la compañía realizó un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que finalmente afectó a 119 trabajadores, con lo que ahora conserva cerca de 200 empleados.